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HUMOR
Nefasto, el bautizo y los trabajadores sociales
Víctor Manuel Domínguez, Sindical
Press
LA HABANA, junio (www.cubanet.org) - Hay que
ponerse de pie, quitarse el cerebro y arrojar
a los perros ante las brillantes ideas de un joven
comunista.
La consabida fauna de tipos sabichosos que envuelve
a Diderot, Voltaire y Descartes quedaría
enana de vergüenza al compararla con la agudeza
pensante de un Pepe "chirimoya" frente
a los reclamos de un comité de base "marxista"
en nuestra Isla.
Porque oiga, cualquiera no es capaz de deshacer
lo hecho y desdecir lo dicho cada mes como una
Penélope de solar en espera de un yuma
que le apuntale el cuarto o le ponga un rancho
aunque sea en Chiapas, o en los terrenos de la
quinta paila del infierno.
Si digo esto es porque supe de buena tinta -algo
rojiza, poco legible y nada simpática-
que llegó la hora de ponerle nombre a lo
mal hecho. Y que de ser preciso se asignará
un trabajador social o un militante de la juventud
a cada alumno del país que dilapide el
tiempo de estudios, use incorrectamente el uniforme
o se comporte inadecuadamente ante la sociedad.
¡Esto si es prevención, libertad
y confianza! Desde hoy al robo, la sombrilla,
el gato, la desilusión y la desesperanza,
entre otras cosas sin nombre por olvido de Dios
y de los hombres, se les llamará robo,
sombrilla, gato, desilusión y desesperanza.
¡Ah! Y a lo mal hecho: ¡pecho!
Pero como si fuera poco, quedarán trazados
los caminos a recorrer hasta el próximo
mes por una juventud que a veces se desvía
y toma rumbo norte: emplea el uniforme como traje
de baño, aunque en las shoping sólo
cuesten veinte dólares, y se pasan las
horas de estudio cercanas a la merienda paseando
como zombis frente a los puestos de fritas indigestas
y contrarrevolucionarias, y no porque el hombre
nuevo y la mujer nueva soñados por Ché,
y por la Ché Calandrina Rompeollas, respectivamente,
no tengan salvación por haber nacido con
todos y cada uno de los achaques consumistas engendrados
por el capitalismo en sus abuelos.
No. Es sólo por precaución, advertencia,
seguimiento de un fruto que, si choca con la realidad,
se pudre.
De ahora en adelante la virtud correrá
por nuestras calles a la par de las aguas albañales.
Los conceptos de útil, confiable y eficiente
alcanzarán el magisterio y nivel de una
bicicleta china, un deportista olímpico
y los productores de alimentos para el pueblo,
en ese orden.
Además, la certeza de que cada estudiante
del país podrá tener dentro un trabajador
social y militante comunista que le diga: "No
uses ese pulóver, que le haces juego al
enemigo. Siéntate bien, que se te ve la
trusa. Tápate la boca al bostezar. Grita
venceremos. Opta por la carrera de maestro. Deja
la fea más bonita y siéntate frente
a la mesa redonda. No tires esa lata de bucanero
al suelo. No fumes ni hojees la revista Voque.
Ráscate ahora la entrepierna, pues nadie
mira, y compra condones, que se te están
acabando", entre otras orientaciones y consejos
para preservar los valores, son una clara señal
de que el futuro es nuestro.
Por eso, ante tan genial iniciativa de poner
un trabajador social o un militante comunista
como guardianes morales de cada alumno desviado
del país, es preciso crear otro ejército
de "moraleros" que los oriente a ellos,
pues, en fin, son jóvenes y cualquiera
resbala y cae.
No obstante, nada mejor que sustituir los tradicionales
y burgueses avisos de "Cuidado, hay perro",
"No pase, edificio en construcción",
por el efectivo y revolucionario: "Peligro,
joven comunista pensando en lo mal hecho".
Eso se los aseguro yo, Nefaslto "El pensador".
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