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CULTURA
Tintín estuvo en Cuba
Aleaga Pesant
LA HABANA, junio (www.cubanet.org) - Tintín,
considerado el más universal y viajero
de los personajes de los comics, no fue conocido
por la mayoría de los niños cubanos
probablemente debido a tres razones: uno de sus
personajes negativos encarnaba a la figura de
Fidel Castro; su discurso anti soviético
y anticomunista, y la poderosa influencia del
comic norteamericano.
Pero como dice la canción de Baglietto:
"La censura no existe, mi amor". Tuve
la oportunidad de conocer a Tintín cuando
era niño, en casa del amigo de la infancia
Pablo Fornet, donde existía una enjundiosa
biblioteca atesorada por sus padres Ambrosio y
Silvia.
Los compañeros de Pablo pasábamos
horas leyendo las asombrosas aventuras del personaje
y construimos parte de nuestras fantasías
infantiles siguiendo sus recorridos por el mundo
junto a sus camaradas: el Capitán Haddok,
el profesor Tornasol y los acompañantes
detectives Hernández y Fernández.
Liberábamos nuestra imaginación
con los muñequitos belgas, que tenían
relación con Asterix. Las historietas de
Tintín no se parecían ni a las norteamericanas
del Pato Donald, del Ratón Mickey, las
cubanas de Recuerdos de Chamaco, los Conquistadores
del Fuego, publicadas en el semanario Pionero,
las muy intelectuales de Gugulandia o las novedosas
en aquel momento Elpidio Valdéz se enfrenta
con los Ninjas.
Creado por George Remi (1907-1983), más
conocido por Hergé, Tintín, el joven
belga con moña rubia y pantalones bombachos,
embarcado siempre en fabulosas aventuras en compañía
de Milú, un fox terrier blanco, es una
de las figuras de la fantasía infantil
contemporánea. Según el Magazine
del diario El Mundo de Madrid, al menos 5 generaciones
de jóvenes crecieron fascinadas por las
historias, traducidas a 77 idiomas y llevadas
al cine y la televisión. Tal vez por eso
se siguen vendiendo cada años dos millones
de álbumes en todo el mundo.
Hergé, quien en estos días cumple
un siglo de nacido, empezó a publicar sus
caricaturas en revistas de boy scouts católicos,
en el que entró cuando era adolescente.
Ese universo religioso, que profesaba un culto
a la juventud y a la pureza a través de
la camaradería masculina, el ejercicio
físico y la naturaleza, fue determinante
para el desarrollo de Tintín y su aceptación
entre los jóvenes de 7 a 77 años.
Competidor por excelencia con otros comics que
encarnan las naciones, como Asterix "El Galo",
Elpidio Valdéz o Superman, Titin, belga,
viajero y portador de la modernidad, se enfrenta
al comunismo soviético (Tintín en
el país de los soviets, 1930); al colonialismo
belga (Tintín en el Congo, 1931); al imperialismo
japonés (El loto Azul, 1936); al capitalismo
salvaje (Tintín en América, 1932).
Critica, además, de recrear la realidad
latinoamericana y a sus guerrilleros (Tintín
y los Picaros, 1976).
Según los especialistas, en Tintín
y los Picaros la imagen de los guerrilleros fumando
está inspirada en los barbudos que asaltaron
el poder en 1959; así como la toma del
poder violentamente en un país imaginario
(San Theodoros), donde se rebautizan las cosas
pero se mantiene la pobreza y la desigualdad.
En el libro, el general Alcázar, militar
irascible con su eterna barba, simulará,
indudablemente, a quien ustedes se imaginan.
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