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HISTORIA
Stalin también apagaba candelitas
Tania Díaz Castro
LA HABANA, junio (www.cubanet.org) - Cuando escuché
decir al presidente Hugo Chávez Frías
que está apagando candelitas en Venezuela,
porque los estudiantes y pueblo en general salen
a las calles en masivas manifestaciones para demostrar
su inconformidad con su gobierno, me acordé
que José Stalin también apagaba
candelitas, sobre todo aquella que hoy sería
bueno traer a la memoria, porque es uno de los
episodios menos divulgados de la Segunda Guerra
Mundial: la rebelión de un millón
de soldados rusos contra el régimen comunista.
En 1942, cuando Stalin tuvo noticias que miles
de soldados del Ejército Rojo emprendían
la retirada sin ofrecer resistencia, y se pasaban
al bando de los alemanes, redactó un documento
en términos inusuales: "Nuestro pueblo,
que solía expresarse con devoción
del Ejército Soviético, se siente
frustrado y está perdiendo la fe".
Al frente de ese millón de soldados soviéticos
que habían desertado para lanzarse contra
el Kremlin, estaba el general Andrei Andreievitch
Vlasov, viejo militante comunista, portador de
las órdenes de la Bandera Roja y de Lenin,
Héroe de la Patria y un año antes
escogido por el Comité Central para misiones
importantes en el extranjero. Cuando las divisiones
blindadas de Hitler perforaban los suburbios de
la capital rusa y la sede del comunismo mundial
temblaba al borde del colapso, el general Vlasov
recuperó la ciudad y fue llamado por Stalin
El Salvador de Moscú.
Andrei Vlasov, hijo de campesinos, valiente,
carismático, de grandes cualidades y de
hermosa figura, según los historiadores
de la época, que inspiraba una gran confianza
a su tropa, había perdido la fe en el régimen
de José Stalin, quien según él
"sólo había traído más
desgracias al pueblo". Redactó un
manifiesto de 13 puntos que se distribuyó
por todo el país, donde decía que
"sólo los rusos podían conquistar
Rusia", y se demandaban derechos y libertades
que el pueblo nunca había conocido, como
la libertad de prensa y expresión. Exigió,
además, la abolición de la doctrina
comunista, las granjas colectivas, la existencia
de un solo partido, y la policía política,
etc.
Tanto se destacó Andrei Vlasov, que incluso
los alemanes que lo apoyaban llegaron a verlo
como un verdadero patriota ruso que quería
liberar al pueblo de todo yugo, fuera stalinista
o alemán.
Terminó ahorcado por orden de Stalin.
Su cabeza fue colocada en una pica y la exhibieron
por las calles moscovitas para que fuera escupida
por los partidarios del régimen, y los
que no lo eran, estuvieran advertidos.
Andrei Vlasov había dirigido la primera
rebelión anti soviética.
Años después, en 1956, el Kremlin
se encargaría de denunciar al mundo la
crueldad del régimen de José Stalin,
aquel gran maestro en apagar candelitas.
En diciembre de 1991 la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas se convertía
en la Federación Rusa, separada al fin
de sus satélites, hoy estados independientes
y democráticos.
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