PRENSA INDEPENDIENTE
Junio 12, 2007

SOCIEDAD
Mayoría de edad

Oscar Mario González

LA HABANA, junio (www.cubanet.org) - La mayoría de edad es, según mi criterio, una realidad de tipo jurídico que nos abre la posibilidad de ejercer nuevos derechos y cumplimentar nuevas obligaciones.

En Cuba se concede, según consideraciones del poder político, porque este se identifica, en nuestro caso, con el estado, la nación, la ideología, la patria, el cuerpo legislativo, el conjunto de organizaciones de masa; en fin, con todo el entramado socio-organizativo cuya égida personificada reside en un jefe o caudillo, encarnación mesiánica de un obsequio mitológico para cada nación y cada pueblo. Conceptualmente idéntico, pero susceptible de recibir diferentes nombres: Duce, Fuhrer, Gran Conductor, Comandante en Jefe, etcétera.

Acá, por ejemplo, la mayoría de edad láctea es a los siete años y marca el tiempo en que los niños dejan de recibir leche en polvo a precio subsidiado, y los padres empiezan a zancajear, a "inventarla en el aire" para comprarla en bolsa negra. Ya sea a chavito la libra (25 pesos), o a 3 chavitos la libra en las tiendas de moneda fuerte. Esta última opción sólo es viable para los padres exitosos en la "lucha y el invento".

Pero este séptimo año de vida coincide con la iniciación del infante como pionero. La imposición de la pañoleta y el compromiso de ser como Ché. El asunto no es obligatorio constitucionalmente, pero el padre que se oponga se mete en la pata de los caballos; se mete en un berenjenal. Eso bien lo saben los Testigos de Jehová.

Sin embargo, para cobrar una herencia en el extranjero necesita tener no menos de 18 años. Porque, ¿puede acaso permitir la revolución y la patria socialista que un "vejigo culicagao" ande con el bolsillo lleno de dinero, con un automóvil o como usufructuario de un inmueble cuando apenas ha salido del cascarón? Cualquier prostituta de mala muerte lo podría engatusar y "sacar del tiesto". La revolución, como usted comprenderá, tiene que velar por la felicidad de la infancia.

Algo bien distinto es cuando se trata de cumplir una misión militar o civil en otro país. La decisión de voluntariedad internacionalista es sagrada. Trátese de zapador, artillero o tanquista, con 16 años puede el muchacho decidir. Igualmente si se trata de una cooperación civil, sea médico o instructor de deportes.

Para salir del país definitivamente es otra cosa. En tal caso necesita tener 18 años porque, como usted comprenderá, la revolución no puede permitir que un muchacho, un niño que aún no sabe ni lavarse como es debido, ande por ahí desperdigado sin el calor y las paternales caricias de los Comités de Defensa de la Revolución y la Unión de Jóvenes Comunistas. Expuestos a los deformadores influjos del perro caliente y la Coca-Cola.

Bien diferente ocurre con la pena de muerte. En este caso el menor sancionado espera hasta los 21 años en el corredor de la muerte, y llegado el momento, el paredón de fusilamiento no se lo quita de arriba ni "Masantín el torero".


CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente.


PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster