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Cuba
llegó a la meta, pero lesionada por deserción
de Rigondeaux
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LA HABANA, 30 (AFP) - Cuba festeja orgullosa
que llegó a su meta de alcanzar el segundo
lugar en los XV Juegos Panamericanos de Rio de
Janeiro, a pesar del golpe sufrido por la deserción
de cuatro de sus deportistas, sobre todo la del
astro de boxeo Guillermo Rigondeaux.
"Hoy la delegación cubana que participó
en los XV Juegos Panamericanos estará en
la patria con la satisfacción del deber
cumplido; ha regresado (...) con el segundo lugar
por naciones que esperaba el pueblo, en una lid
que se previó y fue compleja", señaló
este lunes el diario oficial Granma.
"Ha sido un triunfo en ardua lucha, del
que todos nos sentimos orgullosos", añadió
el rotativo, que dedicó dos de sus ocho
planas a resaltar la "digna" actuación
de los atletas de la isla en la lid continental.
El semanario Trabajadores subrayó, por
su parte, que el segundo lugar alcanzado con 59
medallas de oro, se logró "en titánica
batalla frente a un Brasil, gigante por su extensión
territorial, por su cifra de habitantes (190 millones
de habitantes), y también muy crecido en
el deporte".
Ambos periódicos destacaron el desempeño
del 'team' de béisbol, que conquistó
en Río su título número 12
-el décimo al hilo desde 1971-; del equipo
femenino de voleibol, que recuperó la corona
que había perdido en 1999; y de los boxeadores
que aportaron cinco medallas de oro, pese a que
la selección quedó reducida a nueve
púgiles por la fuga de dos.
Además, el de la yudoca Driulis González
(63 kilos), quien se coronó campeona panamericana
por cuarta vez; de Adrián Puentes (tiro
con arco), que alcanzó la primera presea
dorada de Cuba en ese deporte; y del atleta Yaniel
Velázquez, quien logró la primera
medalla -de planta- de la isla en pentatlón
moderno.
Cuba recibió este lunes al último
grupo de sus "victoriosos" atletas,
que cumplieron la meta nacional de retener el
segundo lugar por países, pese a cuatro
deserciones, sobre todo la del bicampeón
olímpico y mundial de boxeo Rigondeaux
(de 54 kilos), que conmocionó a la afición
local.
La confirmación de la fuga de Rigondeaux,
del también monarca del orbe en boxeo Erislandy
Lara (69 kilos), del jugador de balonmano Rafael
Da Costa y el entrenador de gimnasia Lázaro
Lamelas, les llegó a los cubanos a través
de la pluma del convaleciente líder Fidel
Castro, que las consideró una "traición".
"Sencillamente los noquearon con un golpe
directo al mentón, facturado con billetes
norteamericanos. No hizo falta conteo de protección
alguno", dijo Castro, quien cumplirá
81 años en agosto, en el tercero de cuatro
artículos que dedicó a los juegos,
publicado el martes en la prensa local.
Cuatro días después, en otro de
los editoriales -en total 33- que escribe y publica
desde el 29 marzo, señaló que el
peor problema de los países pobres desde
el punto de vista tecnológico y económico
es "el robo de cerebros", mientras que
desde el punto de vista patriótico y educativo
es "el robo de talentos".
La deserción de Rigondeaux, al igual que
Lara contratado por la compañía
alemana Arena Box Promotions, despojó al
boxeo cubano del último campeón
olímpico en activo que tenía, tras
la fuga en diciembre en Venezuela de Odlanier
Solís (más de 91 kg), Yan Barthelemí
(48) y Yuriorkis Gamboa (57), también comprados
por esa empresa, a la que Castro calificó
de "mafia".
La fuga de los deportistas reavivó el
sensible tema de las deserciones, que ha costado
millones de dólares al laureado deporte
cubano y que se hicieron más agudas con
la crisis en que cayó la isla tras la desintegración
de la Unión Soviética, en la década
de los 90.
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