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Analistas:
Raúl Castro está ante el reto de reformar la economía
sin molestar a su hermano
Varios expertos coincidieron
en que ningún cambio importante tendrá
lugar mientras Fidel Castro esté vivo.
Agencias, Encuentro
en la Red, 31 de julio de 2007.
AFP/ Washington. Raúl Castro, que reiteró
la necesidad de reformar una economía que
estaría al borde del abismo sin la ayuda
de Venezuela, se enfrenta al rompecabezas de efectuar
cambios urgentes sin molestar a su hermano Fidel,
dijeron analistas a la AFP.
"¿Cómo abrir la economía
apaciguando a Fidel y dándole, al mismo
tiempo, algún tipo de esperanza a la gente?
Ese es el talón de Aquiles del gobierno
cubano", afirmó Marifeli Pérez-Stable,
de Diálogo Interamericano, después
que Raúl Castro reconociera el jueves la
necesidad de "cambios estructurales y de
conceptos".
Para Janette Habel, del Instituto francés
de Altos Estudios de América Latina (IHEAL),
las autoridades se enfrentan a otro dilema: "Por
una parte deben efectuar reformas económicas
y, por otra, esas mismas reformas pueden tener
consecuencias sociales y amenazar la estabilidad
del régimen".
"Todas las medidas planeadas por cierto
número de reformistas tendrán como
consecuencia, si se aplican ahora mismo, una caída
del nivel de vida para las categorías más
pobres", predijo, al tiempo que subrayó
la necesidad de que el gobierno sea "fuerte
para aplicarlas y soportar las consecuencias".
Los últimos resultados económicos
cubanos dejan que desear: el turismo bajó
un 3,6% en 2006, la última cosecha azucarera
apenas superó el millón de toneladas
y la Isla padece asimismo las consecuencias de
la asfixia financiera aplicada por Estados Unidos
sobre los bancos.
Al asumir temporalmente el poder tras la enfermedad
de su hermano, Raúl Castro dejó
entrever "suspiros de cambio", aunque
todo quedó "congelado" a principios
de este año, en palabras de Pérez-Stable.
La analista atribuyó la parálisis
al regreso de Castro: "Fidel no está
lo suficiente recuperado como para presentarse
en público, pero está conciente,
elabora columnas para los periódicos y
llama a la gente por teléfono", dijo.
Jabel apuntó asimismo que "todas
las iniciativas están paralizadas, especialmente
las reformas agrícolas que apuntan a crear
más cooperativas y darles mayor autonomía
para estimular la producción" y pronosticó
que "ninguna reforma importante tendrá
lugar mientras el poder no sea transferido a Raúl".
Ian Vásquez, del CATO Institute, en Washington,
fue todavía más lejos y pronosticó
que no habrá cambios hasta que Fidel desaparezca:
"Mientras viva, nadie se va a atrever a hacer
los cambios que necesita Cuba. Cuando muera, sí
se puede abrir la posibilidad de algunos cambios,
pero van a ser más bien mínimos",
añadió.
"Creo que esa es la peor situación
posible para los sucesores y la sucesión:
que Fidel siga vivo", sentenció Pérez-Stable.
"La ciudadanía en Cuba sintió
que, por los sucesos del año pasado, se
iba a empezar a mejorar algo. Eso no ha sucedido",
subrayó. "En Cuba, entre la gente
normal y corriente debe de haber una tremenda
frustración porque ha pasado otro año
y su vida no ha mejorado", sostuvo.
Según los expertos consultados, sin la
ayuda del presidente venezolano, Hugo Chávez,
la situación en la Isla sería catastrófica.
"Si Cuba tuviera que pagar el barril de petróleo
al precio de mercado, a 70 o 75 dólares,
pienso que su economía habría colapsado",
aseguró Habel.
Chávez, "le saca las castañas
del fuego económico" a La Habana,
al suministrar a la Isla unos 92.000 barriles
diarios de petróleo a precios preferenciales,
coincidió Pérez-Stable.
"Lo irónico es que Cuba, bajo el
comunismo, siempre ha vivido de la ayuda exterior
y ahora mismo es más dependiente que nunca
del mundo exterior", subrayó Vásquez.
"En esta oportunidad, Venezuela ha sido la
que salió al rescate de un sistema fracasado",
concluyó.
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