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Un
año después del ascenso de Raúl Castro al frente
del Estado, la situación de la libertad de prensa
no ha experimentado ningún progreso
Reporteros
sin Fronteras, 30 de julio de 2007.
En ausencia de Fidel Castro, que continúa
hospitalizado, su hermano menor Raúl ha
presidido, el 26 de julio, las ceremonias del
54 aniversario del asalto al cuartel de Moncada,
un episodio considerado como el primer acto de
la Revolución que, seis años más
tarde, iba a derrocar la dictadura de Fulgencio
Batista. El acontecimiento ha coincidido con el
primer año de presidencia de Raúl
Castro, quien sucedió oficialmente a su
hermano al frente del Estado el 31 de julio de
2006. Desde aquella fecha, la situación
de los derechos humanos, y de la libertad de prensa
en la isla, no ha experimentado ninguna mejoría.
Reporteros sin Fronteras recuerda que, desde la
entrada en funciones de Raúl Castro, han
encarcelado a tres periodistas cubanos y otros
cuarenta han sufrido registros abusivos, citaciones
de la policía política, agresiones
o amenazas.
"Con la Revolución cubana una dictadura
sucedió a otra. Desgraciadamente, el primer
año de presidencia de Raúl Castro
no ha supuesto ninguna ruptura. Aunque el método
represivo ha evolucionado ligeramente, pasando
de grandes oleadas de detenciones y procesos estalinistas
a una brutalidad ordinaria contra los disidentes,
Cuba sigue siendo la segunda cárcel del
mundo para los periodistas. Los tímidos
intentos de apertura de Raúl Castro no
se han visto traducidos en actos. Cuando, patrocinado
por España, se está volviendo a
establecer un diálogo con las autoridades
de La Habana, la diplomacia internacional tiene
que plantear claramente la cuestión de
la libertad de expresión en la isla. No
se avanzará nada si se mantienen los tabúes",
ha declarado Reporteros sin Fronteras.
El 13 de abril de 2007, Oscar Sánchez
Madan, corresponsal del sitio Cubanet en la provincia
de Matanzas, al este de La Habana, fue condenado
a una pena de cuatro años de cárcel.
Al periodista le juzgaron a puerta cerrada inmediatamente
después de detenerle, en ausencia de los
miembros de su familia y sin posibilidad de que
le defendiera un abogado. Raymundo Perdigón
Brito, cofundador de la agencia independiente
Yayabo Press, detenido el 29 de noviembre de 2006,
fue condenado a cuatro años de reclusión.
A Ramón Velázquez Toranso, de la
agencia Libertad, detenido el 23 de enero de 2007,
le han caído tres años de cárcel.
Llevó a cabo una huelga de hambre en febrero
pasado.
A los tres les han condenado por "peligrosidad
social predelictiva", una disposición
del código penal cubano, en virtud de la
cual se puede detener y encarcelar a una persona
en nombre de la "amenaza potencial"
que pudiera representar. Este procedimiento es
un recurso habitual en la represión contra
los disidentes. Un cuarto periodista, Armando
Betancourt Reina, director del periódico
clandestino El Camagüeyano, encarcelado sin
juicio el 23 de mayo de 2006 y condenado un año
más tarde a quince meses de cárcel
por "desorden público", debería
salir en libertad el próximo mes de agosto,
habida cuenta del tiempo que lleva ya cumplido.
Según la Comisión Cubana para los
Derechos Humanos y la Reconciliación Nacional
(ilegal aunque tolerada), en las prisiones de
la isla se encuentran actualmente 246 presos de
opinión, entre los que se cuentan los veinticinco
periodistas disidentes. Veinte de ellos- entre
los que se encuentra el corresponsal de Reporteros
sin Fronteras, Ricardo González Alfonso,
fundador de la revista De Cuba- fueron detenidos
en la "primavera negra" de marzo de
2003, y condenados a penas que van de catorce
a veintisiete años de reclusión.
Continúan padeciendo los malos tratos de
sus guardianes y viviendo en condiciones insalubres,
mientras su salud se ha degradado netamente.
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