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POLITICA
Las claves de un discurso
Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press
LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubanet.org) - Hay
quienes buscan palabras e ideas claves en el discurso
pronunciado por el General Raúl Castro
en su función de presidente provisional
de Cuba, el 26 de julio, en Camagüey.
Existen controvertidas opiniones y hasta expectativas
de cambios; incluso se habla de un giro político
y estructural, aunque con el régimen siempre
aferrado a las riendas de poder.
Para otros, el tono coloquial y el simple señalamiento
de los más graves problemas del país
no es otra cosa que una manera de aliviar el aluvión
de críticas y el descontento de la población,
que no avizora nada nuevo, y sólo ve en
el discurso "más de lo mismo".
Así ha transcurrido casi medio siglo de
poder centralizado.
Unos y otros sí están de acuerdo
en que ha habido reconocimiento de los graves
errores cometidos en la conducción económica
y en otras esferas de la vida del país,
y que no hay otra disyuntiva que efectuar cambios
o perecer.
Si se excluyen las siempre obligadas referencias
históricas en esta conmemoración,
queda como sustancia que el régimen continúa
en los empeños bélicos, esta vez
con el nombre "Operación Caguairán",
y la movilización de un millón de
cubanos hasta fines de 2008, sin reparar en costos
económicos, para enfrentar una hipotética
invasión militar de los Estados Unidos,
lo que reiteradamente ese país ha negado.
Una vez más Raúl Castro ofrece
al vecino del norte la rama de olivo. La respuesta
inmediata ha sido que no es con Estados Unidos
con quien hay que dialogar, sino con el pueblo
cubano.
La referencia de Raúl Castro al problema
de la leche, restringida por décadas a
los niños, hasta los siete años,
y a los que pueden contar con una dieta médica
después de esa edad, ha sido motivo para
que sus palabras hayan sido bautizadas como "el
discurso de la leche".
Explica el médico Florencio Cruz, de Rodas,
en la zona central de la Isla, que parece que
ahora el gobierno se da cuenta del descalabro
de la agricultura y la ganadería, después
de haber confiscado tanta tierra productiva para
convertirla en improductiva, y desarticulado la
próspera ganadería que caracterizó
al país durante mucho tiempo.
"En el territorio donde resido -dice el
doctor Cruz- y en otras zonas, el estado está
entregando en usufructo a particulares hasta un
cordel de tierra baldía (414 centiáreas)
para hacerla producir, y luego vender los productos
que se cosechen al estado. Incluida la leche fresca".
También se refirió el General Castro
a los productos importados: leche, arroz pollo,
hasta un 84 por ciento. "Estoy mencionando
productos -dijo- que me parece que se dan aquí.
Me parece, además, que sobra tierra".
Aunque gastados por el tiempo, no dejan de ser
interesantes otras referencias a los problemas
de la alimentación, el transporte, la vivienda,
y la falta de recursos existentes en el país.
También expresó el presidente provisional:
"El salario es claramente insuficiente y
favoreció manifestaciones de indisciplina
social y tolerancia que una vez entronizadas resultan
difíciles de erradicar".
Como para que nadie se haga ilusiones apresuradas,
afirmó Raúl Castro: "Alerto
una vez más que todo no puede resolverse
de inmediato".
Entonces, ¿cómo y cuándo?
Y como para acaparar la atención de aquellos
que buscan mensajes ocultos en los discursos de
los dirigentes, llama la atención que por
primera vez la principal conmemoración
política del país no cerró
con la consigna ¡Patria o Muerte Venceremos!,
aunque sí con vivas a la revolución
y a Fidel Castro.
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