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SOCIEDAD
Un pillo de cuidado (II)
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubanet.org) - Entre
los principales mercaderes de avales conocidos
hasta el momento, se cuentan las agentes 'Tania'-Odilia
Collazo y 'Vilma'-Aleida Godinez. Debe reconocerse
que ellas solitas, en esta etapa, lograron elevar
la estafa a categoría de obra de arte.
Fueron muy eficientes. Entre ambas, trasegaron
con influencias, premios, títulos universitarios,
etc. Además vendieron computadoras, impresoras,
refrigeradores y otros equipos. Todo lo recibían
sin limitaciones de confiados patrocinadores.
Pero el negocio decayó por dos razones:
La primera, que ninguna figura del liderato opositor
otorga avales -nunca supe, luego de investigar
a fondo, que Oswaldo Payá, Marta Beatriz
Roque, Vladimiro Roca, Elizardo Sánchez,
Héctor Palacios y el honroso etc. que conforma
este liderato, haya otorgado avales a persona
alguna.
La segunda, es el desarrollo alcanzado por la
Prensa Independiente y su trabajo regular, sistemático
y veraz. Este quehacer de la prensa independiente
documenta y registra ampliamente lo sucedido en
Cuba. Si desde 1995 alguien ha recibido al menos
un cocotazo, algún periodista independiente
lo reportó. Se acabó la magia, como
decimos por acá.
Pero Robertico es un hombre inteligente y de
recursos. Por aquello de crearse una leyenda de
valor e integridad, terminó por emprenderla
contra los americanos. Que para algo están
ahí tan cerca.
En la moto e-pistola que tituló: "Los
iconos, sus máscaras y sus mimetismos"
fechada en 2 de junio de 2007, dice sobre si mismo:
"
aquella reunión con altos funcionarios
CIA, llegados a Cuba de incógnito para
valorar que hacer con el hombre más buscado
en los Estados Unidos, que por supuesto era yo
mismo".
Qué les parece. Se colocó a nivel
de "Machine gun Kelly" u Osama Bin Laden.
¡Que tipo más pretencioso!
La formación de un hombre es esencial
para comprender el curso futuro de su acción.
Roberto R. Acevedo fue formado en el Ministerio
del Interior, con mentalidad de pandilla armada.
Actuará como matón, hablará
como matón, caminará como matón
y no podrá zafarse de eso jamás.
Robertico estafó a varios e intentó
llevar su floreciente negocio a las puertas de
algunos consulados. En el primer caso tuvo éxito
y cogió bastante dinero. El segundo fue
frustrado por la acción silenciosa y efectiva
de miembros de la oposición interna.
Con total discreción, lograron poner sobre
aviso a los funcionarios consulares que la policía
de Seguridad del Estado pretendió comprometer
en el turbio y floreciente negocio de Robertico.
La relación de Robertico con la policía
de Seguridad del Estado resulta obvia. Veamos
más testimonios.
El Lic. Guillermo Fariñas Hernández,
dice:
"Acevedo comenzó como agente Z,
esto es agente de celda. Por sus habilidades deviene
agente de 'inducción o provocación'.
Nos conocimos en el año 2003 en la sala
de penados por delitos contra la Seguridad del
Estado en el hospital militar Carlos Juan Finlay.
Se hacía pasar por 'el Jimagua'(1) un ex
oficial de las Fuerzas Armadas. Lo descubrí
delatándome y lo cubrí con excrementos
(2). El individuo maneja una gran cantidad de
dinero y hasta donde sé, paga dos guardaespaldas".
Robertico en el Combinado del Este buscó
ganar la confianza de los miembros del Grupo de
los 75, allí recluidos. Consiguió
engañar a algunos durante poco tiempo.
Por ejemplo, al prisionero de conciencia y miembro
del Grupo de los 75, Edel José García,
sobre cuyo estado de salud mental de Edel, nos
habla Guillermo Fariñas, en su condición
de psicólogo clínico:
"Presenta un shock y un trastorno situacional
transitorio que pasó a ser permanente y
que no logra rebasar. Padece una depresión
post traumática marcadamente neurótica.
Esta patología no le ha hecho perder sus
valores éticos. Pero aun así, es
el más vulnerable de los abordados por
Acevedo. ¡Una indefensión casi patética
!".
(3)
Los estafados por Robertico, no lo denunciarán
por miedo y además, porque resulta inútil
hacerlo. No obstante, si fuera muy necesario,
dispongo de todas las pruebas, documentales incluso,
sobre la villanía de este pícaro
que pasó de la astracanada humorística
a la vileza.
(1) Oficial de tropas especiales de las FAR
que degolló a un coronel de este cuerpo.
(2) Cubrir con excrementos es en el argot carcelario,
el desprestigio supremo.
(3) Ver: "Un monstruo de la sinrazón"
I y II
Un
pillo de cuidado (I parte)
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