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A
pesar de los esfuerzos de EEUU, difícil captar
TV Martí en Cuba
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MIAMI, 29 (AP) - Hace 10 meses, el gobierno estadounidense
lanzó un nuevo esfuerzo al emplear un avión
para enviar transmisiones de televisión
a Cuba, con lo cual esquivaría el firme
control del gobierno castrista sobre los medios
de comunicación de la isla.
El mes pasado circuló un borrador de un
informe del Departamento de Estado que describía
que el método del avión en la zona
de la corriente del Golfo de México es
"el mejor ejercicio" para vencer los
esfuerzos de Cuba de interferir las transmisiones,
y dijo que el costo inicial de 10 millones de
dólares fue una "inversión
importante, pero pareciera estar dando sus frutos"
ya que la teleaudiencia está incrementándose.
Sin embargo, más de una veintena de inmigrantes
cubanos que llegó recientemente a la Florida
presentó un panorama bastante diferente.
En entrevistas con la AP, expresaron que si bien
la Radio Martí del gobierno estadounidense
se escucha en toda la isla, la TV Martí
puede verse pocas veces. El funcionamiento de
la televisora le cuesta a los ciudadanos de Estados
Unidos más de 20 millones de dólares
por año en impuestos.
"La vi un día de clima muy bueno,
pero aún así casi no se veía",
manifestó Efrain Ramos, un cubano de 56
años que llegó a la Florida el 29
de junio desde La Habana. Los isleños que
no viven en la capital no pueden acceder a TV
Martí.
Estas son las críticas más recientes
que enfrenta el canal, que ha sido acusado de
imparcial, mal administrado y con frecuencia aburrido.
La televisora se mantiene en sintonía con
los puntos de vista del sector más radical
del exilio cubano en Miami, el liderazgo político
cubano-estadounidense, y los esfuerzos de algunos
legisladores de interrumpir las transmisiones
del canal de 17 años nunca han logrado
llegar demasiado lejos.
Pero los representantes Bill Delahunt y Charlie
Rangel, de la oposición demócrata,
y Jeff Flake, del oficialismo republicano, están
promoviendo que se efectúen audiencias
sobre el canal y la radio durante los próximos
meses, y los investigadores del Congreso comenzaron
a examinar la administración de ambos en
junio.
El canal, sin embargo, es una de las pocas victorias
tangibles de la comunidad de exiliados cubanos
de Miami durante su campaña de 48 años
para derrocar al gobierno de Fidel Castro, y a
muchos cubano-estadounidenses les disgusta criticarlo
abiertamente.
Empero, cerca de seis periodistas actuales y
del pasado del canal y la radio Martí,
al igual que numerosos expertos que apoyan las
transmisiones, manifestaron preocupación
a la AP sobre la calidad de la programación
y un estilo piramidal de administración
que castiga rápidamente a los disidentes.
Todos se negaron a que sus nombres fueran publicados
por temor a perder sus empleos o a sufrir otra
reprimenda.
Desde el 2005, en reiteradas ocasiones numerosos
empleados han enviado cartas sin firmar a la secretaria
de Estado Condoleeza Rice criticando la administración
de estos medios electrónicos. Entre algunas
de sus preocupaciones está el hecho de
que el Departamento de Estado confía en
una encuesta de enero que mostró que la
cantidad de cubanos que ve TV Martí en
la isla se incrementó cuando se introdujo
la modalidad del avión.
El hombre cuya empresa encargó el sondeo,
el veterano consultor de medios hispanos Herb
Levin, ayudó a fundar Radio Martí
y ha tenido numerosos contratos para mejorar la
programación.
Levin dijo que no le importa lo que la gente
pueda creer, porque él sabe cuál
es la calidad de su trabajo. Indicó asimismo
que está abierto a cualquier tipo de examen
a su producto.
El informe reciente del Departamento de Estado
encontró que en el canal de televisión
falta comunicación entre los gerentes y
los empleados, y es necesario revisar los estándares
de ética. Sin embargo, señaló
que el estado de ánimo en general ha mejorado
en los últimos años bajo la conducción
del actual director Pedro Roig.
Alberto Mascaro, jefe de personal de la Oficina
de Transmisiones de Cuba, que supervisa a Radio
y TV Martí, espera que las conclusiones
del Departamento de Estado se traduzcan en una
mayor confianza en las transmisiones.
"No es que yo esté intentando venderlo
al público", declaró. "Una
agencia independiente hace esto todos los días".
En Cuba es ilegal ver los canales de televisión
de Estados Unidos. Las personas entrevistadas
por la AP dijeron que, en caso de ver programas
prohibidos, preferían los canales comerciales
de Miami, que llegan a través de antenas
satelitales que ingresan a la isla de manera ilegal.
Un llamado de la AP al representante del gobierno
cubano en Washington, D.C. no fue respondido el
viernes.
Irónicamente, como Cuba aún tiene
tanto éxito para interceptar las transmisiones
de TV Martí, la oficina que transmite a
la isla desde Estados Unidos recibió permiso
en diciembre para hacerlo a través de un
canal de habla hispana en Miami, el mexicano TV
Azteca, a un costo de unos 400.000 dólares
anuales.
El gobierno estadounidense tiene prohibido poseer
al 100% medios de comunicación para transmitir
dentro de Estados Unidos, con el fin de evitar
que ello dé la apariencia de propaganda,
pero dado que TV Azteca es privada y los cubanos
pueden sintonizarla vía satélite,
se hizo una excepción.
Sin embargo, los cubanos que recién llegaron
a Miami le dijeron a la AP que la televisora mexicana
no es popular. Ellos prefieren canales que estén
más ligados culturalmente con Cuba y el
Caribe.
Mascaro defendió la decisión de
utilizar a TV Azteca.
"No se cuánto tiempo permanecen viendo
otros programas, pero nos están encontrando",
sostuvo sobre el éxito de TV Martí
en Azteca.
En algún momento, habrá elecciones
libres y libertad de prensa en la isla, y las
transmisiones a Cuba no serán necesarias,
dijo Mascaro. Pero eso no necesariamente significará
el fin de TV Martí.
El informe del Departamento de Estado instó
a la oficina de transmisiones a que examine cómo
puede expandir la programación a otros
países de América Latina para contrarrestar
a los medios controlados por el presidente venezolano
Hugo Chávez.
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