PRENSA INTERNACIONAL
Julio 30, 2007

NOTICIAS DE CUBA
El Nuevo Herald

Denuncian casos de tuberculosis en cárcel de Camagüey

AFP, La Habana, 30 de julio de 2007.

Un grupo de disidentes cubanos denunció la existencia de casos de tuberculosis en la prisión Kilo 7, en la oriental provincia de Camagüey, según un comunicado difundido por la opositora Martha Beatriz Roque.

El texto refiere que la doctora Yulia Gutiérrez, jefa de servicios médicos de esta cárcel, dijo que el 60% de la población de esa prisión es portadora del bacilo de Koch, que ocasiona la tuberculosis.

Después de una pesquisa realizada en junio ''se están tomando las medidas preventivas con el tratamiento sistemático de fármacos'', dijeron reclusos de esa prisión al redactor del comunicado.

Gutiérrez solicitó a los presos que ante cualquier expectoración con sangre ''soliciten de inmediato la atención de un médico'', pero varios reclusos se quejaron de que tal trámite es resulta muy difícil en ese centro penitenciario.

Según datos oficiales, la incidencia de la tuberculosis en Cuba va en declive en los últimos años, pues de 901 casos reportados en el 2001 se redujo a 724 en el 2006, indicó el Anuario Estadístico de Cuba.

Opositores no ven mejoras en los derechos

Agence France Presse, La Habana, 29 de julio de 2007.

Expectante hace un año cuando estalló la crisis de salud de Fidel Castro, la oposición mira con pesimismo el futuro de Cuba y acusa a Raúl Castro de mantener la ''represión'', pese a que el número de presos políticos ha disminuido bajo su gobierno provisional.

''En estos regímenes totalitarios los cambios no son por la muerte natural del líder o por su enfermedad, eso no es lo que impulsa los cambios'', dijo contundente a la AFP el opositor Vladimiro Roca.

Acusados por el gobierno de ''mercenarios'' de Washington, los disidentes quedaron sorprendidos el 31 de julio del 2006 cuando Fidel cedió el poder a su hermano Raúl, debido a su crisis de salud.

La Habana los acusa de ser parte de la estrategia de Washington para acelerar una ''transición'' política en la isla, y recuerda que el Plan para una Cuba Libre del presidente George W. Bush aprobó fondos adicionales por $20 millones al año para la oposición.

Tras un repliegue inicial, los disidentes retomaron sus denuncias, unos con posiciones duras y otros moderadas, pero desaprovecharon la oportunidad de unirse, sin capacidad de influir en la evolución de este periodo histórico en la revolución cubana.

''Todo sigue igual y realmente no veo hasta el momento cambio alguno'', opinó el economista Oscar Espinosa, uno de los 75 disidentes condenados en el 2003 y excarcelados por problemas de salud.

Para Elizardo Sánchez, presidente de la ilegal pero tolerada Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, ''persiste la violación sistemática e institucionalizada'' de las libertades.

Según Sánchez, el número de presos políticos bajó en el último semestre de 286 a 243, pero la situación de derechos humanos sigue siendo "marcadamente desfavorable''.

''Hay cambios de forma, pero no de contenido. Ha disminuido un poco la represión masiva, pero se ha incrementado la selectiva contra opositores; el contenido represión continúa igual'', estimó Roca.

A juicio de Martha Beatriz Roque, única mujer del grupo de los 75 y también excarcelada en el 2004, ''ha sido un año de mucho hostigamiento'', sobre todo contra los opositores encarcelados.

En contraste, el opositor moderado Manuel Cuesta consideró que antes del 31 de julio del 2006 ''se respiraba una atmósfera absolutamente negativa'' y hoy ''hay signos alentadores'', pues ''algunos sectores del poder'' creen que "Cuba tiene que aprender a vivir con la diversidad y la diferencia''.

Este año se registraron varias excarcelaciones, entre ellas la de Héctor Palacios por razones de salud, pero la oposición no las interpretó como un gesto del gobierno.

''La situación de los derechos humanos es muy mala, han excarcelado prisioneros, pero casi todos son personas que han cumplido sus condenas, son cifras engañosas'', dijo Miriam Leyva, activista de las Damas de Blanco, esposas de presos políticos.

El grupo demanda la inmediata liberación de todos los presos políticos, en particular de 59 del grupo de los 75 aún en prisión.

Este año la oposición redobló llamados para que el gobierno acepte un diálogo y promueva cambios, pero se polarizó frente a los resultados del primer encuentro, en mayo, sobre derechos humanos entre Cuba y España, al considerar que no ha tenido "resultados prácticos''.

''Raúl debería responder a las ofertas de diálogo'' de la oposición, señaló Cuesta, quien al igual que otros disidentes consideró positivo el ramo de olivo que tendió el gobernante interino por tercera vez a EEUU, en su último discurso.

''Si el gobierno cubano quiere negociar y quiere dialogar, pues puede ir ensayando ... con los cubanos antes del gran diálogo'', acotó.

Pero, en opinión de Espinosa, Raúl "aún no puede hacer los cambios que quisiera, está como en un corselete''.

Un mundo y mil historias encierra el Malecón

Will Weissert / AP, 29 de julio de 2007.

Lo llaman ''El gran sofá'' porque cientos de cubanos se sientan en él día y noche todo el año. El famoso muro del Malecón, un paseo de concreto que separa una avenida de seis sendas y un Atlántico de aguas a menudo revoltosas, siempre está atestado... aunque nunca con las mismas caras.

''Es como Nueva York'', comentó Fernando Roldán, un masajista de 37 años que sorbía un ron mientras descansaba en el murallón pasada la medianoche. "No duerme''.

En una madrugada típica se puede ver a los pescadores bregando en las aguas azul oscuro. Los niños se dirigen a la escuela caminando sobre el muro. Una mujer mira el océano y entona una plegaria antes de apresurarse a ir al trabajo. Una cuadrilla de barrenderos limpia la calle eludiendo a veces a ocasionales borrachos verborrágicos que se resignan a que se haya terminado la noche.

Ingenieros militares estadounidenses empezaron a construir el malecón en 1901 cuando sus fuerzas militares seguían ocupando Cuba tras la guerra con España. Hoy se extiende 6.4 kilómetros (4 millas) entre La Habana Vieja al oeste, pasando las oficinas de la misión estadounidense y las banderas negras que Cuba emplaza frente a sus ventanas, hasta llegar al río Almendares.

Un viernes por la mañana Luis Alvarez, un estudiante de arte culinario de 25 años, con una gorra de béisbol descolorida por el sol, se sentaba mirando cómo las olas batían las rocas cubiertas de algas. Ocasionalmente se paraba y arrojaba trocitos de pan en el oleaje.

La mayoría de los pescadores usa cañas improvisadas, pero Alvarez no tenía más que un carretel de hilo de pescar y un anzuelo. Dijo que hombres con trajes impermeables y máscaras de buceo obtienen permisos para bucear en busca del pez aguja, a veces asustando a peces más pequeños hacia las rocas de la costa donde pueden ser pescados usando las migas de pan.

''Tarda horas'', dijo.

Alvarez agregó que esperaba pescar al menos dos piezas porque era el cumpleaños de su padre. Explicó que podía cocinar uno y vender el segundo para comprar una botella de ron o ir a cenar.

''Hace mucho que no cocino pescado'', dijo, "pues siempre vendo lo que cojo''.

Unas horas después, un aprendiz de carpintero llamado José Antonio miraba el mismo oleaje y soñaba con una balsa improvisada para llegar hasta la Florida, a 145 kilómetros (90 millas) al norte.

''Vienen los turistas para ver la playa, la Habana Vieja perfecta'', dijo el hombre de 30 años. "No ven la mentira. Sufre la gente de Cuba''.

José Antonio dijo que no le han dado un empleo para el gobierno porque es negro, aunque la ley cubana prohíbe la discriminación racial. Dijo que estaba dispuesto a dejar en la isla a su esposa y dos hijitos para intentar llegar a suelo estadounidense.

''Quiero ser libre'', explicó.

El muro del Malecón es ideal para sentarse, con 75 centímetros de alto (2.5 pies) y 61 centímetros (2 pies) de ancho. Algunos adolescentes musculosos lo usan para hacer ejercicios mientras pasan parejas trotando.

Músicos con trombones, trompetas y violines tocan todo el día para tratar de conseguir propinas de los turistas. Son más comunes los que tocan la guitarra y cantan o recitan poesías a cambio de algunas monedas, como Ulises Alfonso, de 37 años, instructor de yudo.

Los hombres se pasan horas diciendo piropos a las mujeres.

Alfonso elogió a algunas mujeres equiparándolas a sirenas terrestres, pero las homenajeadas ni le prestaban atención.

''¿Ves? No es fácil'', dijo.

No lejos de allí, un joven con mochila a la espalda se le acercó a un estadounidense. ''¿De dónde eres?'', le preguntó en inglés. Sin aminorar la marcha le ofreció cigarrillos robados, marihuana y mujeres.

Otrora muy comunes, los acosos de los ''jineteros'' en el malecón han declinado sustancialmente.

Al anochecer, se pueden ver familias enteras nadando entre las rocas debajo del murallón. Los jóvenes se lanzan desde allí hasta las aguas.

Durante los apagones del verano, miles de personas se congregan en el malecón después que oscurece y se quedan allí toda la noche. Beben cerveza y ron mientras disfrutan de la brisa del océano que los ventiladores y acondicionadores de aire no les pueden proporcionar por falta de suministro eléctrico.

Después de las 11 de la noche, un sector frente al lujoso Hotel Nacional congrega a varones homosexuales, tanto cubanos como turistas extranjeros. El malecón es considerado un lugar público. Pero muchos de los que vienen para alternar con los homosexuales dicen que la policía los hostiga y aun les impone multas.

''La policía es muy anti-gay. Nos odian'', afirmó Lorenzo Rodríguez, enfundado en un traje de mujer con encaje blanco y una larga peluca.

José Manuel, de 46 años, un trabajador de la salud y ex soldado que peleó en Angola cuando Cuba se sumó a la guerra por la independencia de ese país en los años 80, dijo que es secretamente miembro homosexual de un club de veteranos comunistas. No quiso que se publicase su apellido porque dijo que su secreto podía costarle su carnet del partido, y quizás su empleo.

''No soy político'', dijo. "No soy político pero hay que mantener el estatus''.

Inmigración libera a familia de refugiado cubano

Alfonso Chardy, The Miami Herald. 28 de julio de 2007.

Las autoridades de inmigración liberaron ayer de forma inesperada a la esposa venezolana y a los hijos de un refugiado cubano, a quien se le extendió un permiso de entrada en el país el mismo día en que su familia fue sometida a procedimientos de deportación en la frontera de México y Texas.

Una llorosa Ocdalis Gómez, de 22 años, y sus hijos Abel, de 2 años, y Winnelis, de 6, subieron a un avión en Austin, Texas, rumbo a Miami, donde posteriormente se reunieron con Abel Gómez, de 30 años, el cubano que durante semanas luchó por obtener la libertad de su familia.

Abel y Ocdalis se reunieron en el Aeropuerto Internacional de Miami, donde se abrazaron fuertemente por varios segundos, mientras sus niños miraban sorprendidos las cámaras de televisión que los enfocaban. Después, Abel Gómez cargó a sus hijos, los abrazó y los besó, y se volteó hacia las cámaras para mostrarlos orgullosamente sosteniendo a cada uno en un brazo. ''Estoy inmensamente feliz'', dijo cuando pudo hablar, ya que las lágrimas rodaban profusamente por sus mejillas. ''Gracias a Dios ahora puedo estar cerca de mi familia''.

La familia Gómez llegó el 11 de junio a un punto fronterizo entre México y Estados Unidos próximo al pueblo de McAllen, en Texas. Como cubano, Abel pudo entrar en el país apoyado en la llamada ''ley de pies secos y pies mojados''. Sin embargo, Ocdalis y sus hijos fueron detenidos y declarados deportables porque no eran cubanos y carecían de documentos. Gómez se halla entre el número creciente de cubanos que ha llegado últimamente a la frontera entre México y Estados Unidos.

Datos divulgados la semana pasada por el Departamento de Aduanas y Protección de las Fronteras de Estados Unidos indicaron que el 84 por ciento de los inmigrantes cubanos que llegaron el año pasado entraron vía México, no a través del Estrecho de la Florida. La entrada de cubanos a través de la frontera mexicana ha ido aumentando todos los años, en momentos en que la guardia costera ha intensificado su vigilancia en las aguas entre Cuba y Florida.

Con una amplia sonrisa en el rostro, Ocdalis dijo ayer que se sentía muy feliz de estar con su esposo en Miami, pero agregó que también sentía tristeza por otras familias de extranjeros que conoció mientras estuvo detenida y quedaron encerradas cuando ella salió en libertad.

''Estoy muy contenta, por supuesto'', dijo a periodistas en el aeropuerto de Miami. "Pero también me siento triste''.

La joven hizo una breve pausa y después se echó a llorar al pensar en las personas que están bajo orden de deportación y que no pueden pagar fianzas. ''Algunas personas califican para fianza y para ser liberadas, pero como no tienen dinero son deportadas con sus hijos'', dijo Ocdalis, llorando mientras hablaba. "Es duro estar allí''.

Ocdalis se quejó de que los funcionarios del centro de detención no le ofrecieron adecuada atención médica a su hijo. De igual modo, dijo que el niño tenía una tos persistente y que sólo le dieron jarabe para la tos. Por su parte, Carl Rusnok, portavoz del Departamento de Inmigración y Aduanas en Dallas, dijo que ''analizará lo sucedido''. La mujer dijo que en cambio su hija recibió un mejor trato cuando tuvo un ataque de asma.

Ocdalis dijo que no estaba segura si su caso de deportación ya acabó ahora que fue puesta en libertad. Agregó que los funcionarios le dijeron que debía presentarse en una corte de inmigración de Miami el próximo 7 de agosto.

Rusnok señaló que ''su caso se revisó, y basándose en una serie de hechos se determinó que se le podía otorgar libertad bajo palabra''. Esta decisión podría convertirla en elegible en un futuro para obtener una tarjeta de residente bajo los acuerdos de la Ley de Ajuste Cubano, como esposa de un ciudadano cubano.

El caso de Gómez arrojó luz de cierta manera sobre una dimensión poco conocida de las llegadas de cubanos: el número cada vez mayor de familias cubanovenezolanas que escapan a Estados Unidos, huyendo del gobierno del presidente Hugo Chávez.

Abel Gómez dijo que su familia abandonó Cuba con rumbo a Venezuela a principios de la década del 80 para huir del gobierno comunista de Fidel Castro. Gómez tenía seis años cuando sus padres llegaron a Venezuela. Con el tiempo, se estableció en la zona este del país, donde se ganaba la vida manejando un vehículo para transportar personal y abastecimientos para una compañía local. Por su parte, su esposa cocinaba y luego vendía los platos que preparaba.

Aunque Abel se convirtió en ciudadano venezolano, mantuvo su certificado de nacimiento cubano y presentó un pasaporte cubano cuando llegó a la frontera.

La familia Gómez comenzó a planear el viaje hacia el norte hace alrededor de un año. El pasado 9 de junio subieron a un avión con rumbo a Ciudad de México y dos días más tarde tomaron un avión que los llevó hasta la localidad fronteriza de Reynosa, México. Una vez allí, tomaron un taxi hasta McAllen.

Luego que a Gómez se le permitió entrar al país, su esposa y sus dos hijos fueron transportados a un centro de detención para familias extranjeras indocumentadas ubicado en Taylor.

Ocdalis dijo que un funcionario de inmigración que con anterioridad le había dicho que sería deportada fue a verla el jueves por la noche y le anunció que había sido puesta en libertad.

Cuando se le preguntó qué pensaba hacer ahora que estaba en libertad, la joven sonrió y dijo: "Muchas cosas, pero sobre todo soñar y hacer planes de nuevo''.

achardy@MiamiHerald.com

Los bajos salarios influyen en que cubanos acudan al mercado negro

Mar Marin / EFE, 28 de julio de 2007.

LA HABANA - La precariedad salarial, uno de los principales problemas de la economía cubana, obliga a las familias a recurrir al mercado negro para llegar a final de mes y resolver sus necesidades.

La Oficina Nacional de Estadística (ONE) cifra en 387 pesos cubanos (unos $18 según la tasa aplicada por las Casas de Cambio) el salario medio mensual para los trabajadores de entidades estatales y mixtas en la isla.

El gobernante en funciones de Cuba, Raúl Castro, reconoció el jueves, durante su discurso por el 26 de julio, que el salario "es claramente insuficiente para satisfacer todas las necesidades''.

El problema se agrava, según expertos cubanos, por la convivencia de dos monedas en la isla: el peso convertible (CUC, equivalente a $1.08) y el peso cubano (1 CUC equivale a 24 pesos cubanos).

Según cálculos de economistas cubanos, una familia media de cuatro miembros necesita un presupuesto mensual de unos 1,600 pesos (alrededor de $72) para atender sus necesidades básicas de alimentación, compra de ropa y calzado, y pago de servicios.

La libreta de racionamiento, que incluye una canasta de alimentos básicos a precios subvencionados, nunca ha sido suficiente para cubrir por completo las necesidades alimentarias de las familias cubanas.

El propio Raúl Castro admitió el jueves que la situación creada por la precariedad salarial "favoreció manifestaciones de indisciplina social y tolerancia que resulta difícil erradicar''.

El tipo de manifestaciones a las que se refiere abarcan desde ''desvíos'' en las empresas hasta ''inventos'' de la población para ''resolver'' sus necesidades en un mercado negro, donde es posible encontrar desde DVD y aires acondicionados hasta patatas o langosta.

Aunque el mercado negro que se mueve ahora en Cuba dista mucho del que nació en los años 90, en pleno periodo especial, tras el derrumbe del campo socialista, los cubanos encuentran en esta bolsa alternativa una opción para conseguir a precios más baratos productos que habitualmente se venden en CUC en las llamadas TRD (Tiendas de Recaudación de Divisas).

Enrique, un padre de familia de 36 años, compra ''por la izquierda'', como popularmente se conoce esta práctica, desde carne y pescado hasta productos que no puede conseguir en las tiendas.

''Hay cosas que son más baratas por la izquierda y es posible ahorrar un poco, además se pueden encontrar cosas que no hay en las tiendas, como aires acondicionados'', explicó.

Discurso de Raúl divide a disidencia

Servicios de El Nuevo Herald, La Habana, 28 de julio de 2007.

El gobernante provisional de Cuba, Raúl Castro, despertó expectativas en la isla con su discurso del 26 de julio, al admitir la urgencia de cambios para acabar con las estrecheces de la población y las deficiencias en la economía, aunque con cautela por las medidas y el ritmo con que se van a aplicar, de acuerdo a un cable de la AFP.

Dirigentes de la oposición tienen opiniones divididas. Mientras que para Martha Beatriz Roque, Raúl ''no habló de ninguna reforma'', para Oscar Espinosa Chepe el ''discurso es positivo''. Ambos son economistas y parte del grupo de 75 opositores condenados en el 2003 y excarcelados por problemas de salud.

''Las soluciones a las que se refiere son dentro de la concepción del control de la economía y no vi en ningún momento el reconocimiento del fracaso del sistema'', comentó Roque.

Espinosa Chepe dijo esperar que el discurso ''sea un punto de viraje''. "El país está urgido más que nunca de reformas, de una nueva mentalidad, de desprendernos de una serie de conceptos que están totalmente fuera de época y que han hecho un daño tremendo al país''.

"Es la confirmación del talante pragmático del gobierno de Rául. Confirma que realmente está al mando del país. Estamos frente al discurso de los cambios. La pregunta es qué cambios y a qué ritmo podrán darse esos cambios, opinó el opositor moderado Manuel Cuesta.

Por el contrario, Vladimiro Roca, de ''Todos Unidos'', no encontró novedades en las palabras de Raúl Castro, de acuerdo a una información de la agencia Efe. ''A mí las palabras no me dicen nada, lo que ha dicho Raúl no es nada nuevo, eso lo vengo escuchando desde 1977, siempre es lo mismo. Eso de que le van a dar leche a todo el mundo está por ver. Yo hasta no ver no creer'', dijo en declaraciones a Efe. ''Pudiera ser el inicio de una nueva etapa que podría ser muy positiva si no se ponen trabas absurdas'', concluyó.

Oswaldo Payá, líder del ilegal ''Movimiento Cristiano Liberación'' (MCL), pidió el jueves a Raúl Castro la liberación ''inmediata'' de los presos políticos, una nueva Ley Electoral y un diálogo ''civilizado y fraterno'' entre cubanos.

Payá recalcó en declaraciones a Efe que considera en este momento lo más importante es que se produzca el "diálogo entre cubanos que no debe condicionarse a nada''.

Consideró, igualmente, que también es necesario un diálogo entre los gobiernos de la Habana y Washington, "porque nadie puede negar que la situación entre Cuba y EE.UU. afecta a ambos pueblos''.

''Creo que sí hay que dialogar en un ambiente de respeto y buena voluntad'', añadió. ''Eso fue lo que propuso la Unión Europea al gobierno cubano'', apuntó el opositor cubano, Premio Sajarov 2002 del Parlamento Europeo.

EEUU envía una citación a Moore

EFE, Washington, 28 de julio de 2007.

El cineasta Michael Moore anunció que la administración de George W. Bush le envió una citación en relación a la investigación abierta por el gobierno sobre el viaje que realizó a Cuba para rodar su filme más reciente, Sicko.

El Departamento del Tesoro comunicó el 7 de mayo al cineasta la apertura de una investigación sobre el viaje a Cuba, a donde Moore llevó a tres afectados por los atentados del 11 de septiembre de 2001 para que recibieran asistencia sanitaria gratuita en la isla.

El documental Sicko denuncia las insuficiencias del sistema sanitario estadounidense.

Durante su aparición en el espacio nocturno de la cadena estadounidense de televisión NBC, The TonightShow, que presenta de lunes a viernes Jay Leno, Moore reveló que se acababa de enterar de que había sido citado.

''Todavía no se lo he dicho ni a mi familia. Me han informado cuando estaba entre bambalinas con Leno de que han dictado una citación'', dijo el cineasta, quien agregó que ahora tendrá que enfrentarse "a este hostigamiento por parte de la administración Bush''.

Moore, quien ha acreditado al Departamento su carrera como periodista ''durante más de treinta años'', sostuvo recientemente que su viaje a Cuba tuvo lugar respondiendo a dicho oficio, "algo que recoge la ley y que evita el embargo''.

Para afrontar el litigio, el cineasta contrató los servicios de David Boies, el abogado que en su día defendió a Al Gore en el polémico recuento de votos en Florida que dio la presidencia a Bush en el 2000.

En la entrevista, Moore también reveló que en Sicko expone ''la verdad'' y que el estudio que la produjo, Weinstein Company, le pidió que eliminara en la edición de la cinta una parte en la que ataca a Hillary Clinton, una de los ocho precandidatos demócratas a las elecciones presidenciales.

Explicó que Weinstein apoya políticamente a Clinton, por lo que le solicitó la retirada del fotograma. Sin embargo, señaló que él se defendió asegurando que no la ataca y que solo dice la verdad. En la cinta Moore destaca que hace 14 años Clinton ofreció un sistema de salud para todos y ahora "es la segunda persona del Senado que más dinero recibe de la industria sanitaria''.



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