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POLITICA
Prohibido pensar
Carlos Barbón González, Jóvenes
sin Censura
HOLGUÍN, julio (www.cubanet.org) - En
la Edad Media regía un control político
y religioso riguroso. La influencia de la iglesia
católica penetraba la vida en general.
Para lograrlo, necesitaba de métodos drásticos.
Uno de ellos consistía en prohibir a las
personas leer e interpretar la palabra de Dios:
la Biblia.
El ser humano fue creado con la capacidad de
pensar, analizar y escoger lo que considere mejor.
Para esto se necesita no sólo de un ejercicio
interior, sino también de la posibilidad
de acceder al mundo exterior. Esas posibilidades
son derechos inherentes a cada ser humano, y cuando
se suprimen, se comete un crimen contra el pensamiento.
Los gobernantes cubanos, al igual que aquellos
lideres religiosos, han optado por el método
de encerrar al hombre en una burbuja, donde le
ofrecen el "alimento" que ellos consideren
el mejor para controlarle la mente, con el objetivo
de mantenerse en el poder. Los líderes
de aquella época tenían para el
pueblo una sola opción de lectura. La interpretación
lógica pertenecía a un grupo selecto.
Pero ha pasado el tiempo y la tecnología
|evolucionó. Los hombres enfermos de poder
también han seguido el curso de la historia.
Hoy tienen al alcance de sus manos otros medios
como la radio, la televisión, Internet.
Hay que tener un alto sentido de la libertad
para no aceptar que se nos manipule. Resulta imposible
encontrar un libro en una biblioteca, librería
o en las ferias del libro, que contenga un estudio
crítico de la única propuesta ideológica
que nos ofrecen, o un comentario que roce esta
rigidez política que nada tiene que ver
con nuestros tiempos.
He indagado con muchas personas sobre la posibilidad
de mantener conversaciones por teléfono,
incluso con familiares en el exterior, sobre política
o criterios sobre Cuba. La mayoría abriendo
los ojos exclaman: ¡Estas loco!, pues tienen
la certeza de que otras personas, sin su autorización,
están escuchando la conversación.
Los mensajes de la radio y la televisión
son unidireccionales; destinados a horrorizarnos
cuando presentan al calamitoso mundo que existe
más allá de las fronteras cubanas.
Y qué decir de Internet. Para los que no
pertenecemos a la élite gobernante o un
sector de privilegiados, se trata simplemente
de un sueño.
Mis dudas son sencillas. ¿Por qué
apagar la luz de mi mente? ¿Por qué
no puedo pensar? Y si pienso, ¿por qué
no lo puedo expresar sin temor? El temor de los
antiguos y actuales líderes es el mismo
a pesar del tiempo.
Tenían temor de lo que ocurriría:
las cadenas en la mente del pueblo se abrirían
y se daría cuenta hasta qué punto
fue manipulado. ¿Ocurriría lo mismo
en nuestro país? ¿Por qué
temen que la población acceda a la información
desde diferentes perspectivas?
He escuchado desde que empecé a estudiar
que fuera de nuestro país sólo hay
espinas, dolor y monstruosidades. Si eso es verdad,
¿por qué el temor a que podamos
leer, escuchar o ver?
Un día va ha llegar esa libertad deseada.
Confiar en Dios nos acercaría más
a ella. De Él es el tiempo.
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