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Raúl
Castro relega a un segundo plano la ausencia de
Fidel
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Camagüey (Cuba), 26 jul (EFE).- El presidente
provisional de Cuba, Raúl Castro, hizo
que la ausencia del líder cubano, Fidel
Castro, en la celebración del 26 de julio
quedara relegada a un segundo plano con un discurso
crudo y autocrítico, pero aderezado con
toques de humor, que cerró al grito de
"Viva Fidel".
El 26 de julio de 1989, cuando aún nadie
podía avizorar el colapso del campo socialista
en la Europa del Este, Fidel Castro pronunció
en Camagüey uno de los discursos más
importantes en la historia de la revolución,
en el que ligó a Cuba con el socialismo
de forma irrenunciable.
Dieciocho años después, Raúl
Castro insistió en que "lo único
que jamás cuestionará un revolucionario
cubano" es su "decisión irrenunciable
de construir el socialismo", pero las diferencias
entre los dos hermanos, que durante los últimos
doce meses han ido quedando patentes, volvieron
a aparecer en su intervención.
"Aproveché llegar aquí por
tierra para ver que todo está verde y bonito,
pero lo que más bonito estaba, lo que más
resaltaba a mis ojos, era lo lindo que está
el marabú a lo largo de toda la carretera",
dijo Raúl Castro, en medio de una carcajada
generalizada de los alrededor de 100.000 camagüeyanos
que asistieron al acto en esta ciudad oriental,
situada 540 kilómetros al este de La Habana.
El marabú es un arbusto espinoso considerado
perjudicial para los cultivos y que crece de manera
silvestre en la isla.
La broma del menor de los Castro, presidente
interino del país desde el 31 de julio
de 2006, cuando Fidel Castro delegó provisionalmente
sus cargos por una enfermedad intestinal, no hizo
menos cruda su crítica al modelo económico,
a tono con su fama de pragmático.
Para ejemplificar los problemas del sector lácteo,
habló del "cruceteo insensato y absurdo"
de la leche que salía de un lugar de Camagüey
denominado "Los Raúles" -"tocayos
míos", dijo- para regresar al mismo
sitio tras su pasteurización.
Con un tono muy distinto al empleado por Fidel
en el discurso de 1989 en el que anunció
para Camagüey un fenomenal programa con el
que se buscaba levantar "el más grande
centro lechero del mundo, como unidad integral",
Raúl Castro repasó las flaquezas
de un sector en el que se ven reflejados algunos
de los problemas más importantes del sector
agroalimentario de la isla.
Sus comentarios sobre los problemas de distribución
de productos agroalimentarios, los salarios y
otras preocupaciones cercanas a los cubanos fueron
acompañados con risas y con asentimientos
de cabeza entre el público.
Tras el discurso, Otmar, de 83 años, consideró
que la intervención fue "una maravilla,
muy sincero", porque "hay una realidad,
hay veces que los cambios de generaciones se van
viniendo y hay que tener mucho cuidado".
"Siempre me han interesado mucho las intervenciones
de Raúl porque son muy concretas, muy firmes
en los problemas y en la vida real", agregó.
A su juicio, Fidel Castro es "la base de
todo" y "éstos son dirigentes
honestos" que pueden ayudar a que surjan
cosas mejores.
Para Yania, de 35 años, el discurso fue
"muy fuerte"; consideró que hay
que plantear los problemas "así, hablarlo
en concreto" y dijo que con este tipo de
lecturas se puede, "donde de verdad tenemos
errores, rectificarlos y seguir adelante".
"Me pareció muy bueno, era algo que
necesitábamos, fueron palabras muy fuertes,
y creo que es verdad que tenemos que rectificar,
estamos como en una rectificación de errores
de todo aquello que no se había hecho hasta
ahora", apuntó.
Rafael, de 47 años, consideró la
intervención "muy a tono con los momentos
actuales" y un discurso "con un contenido
político trascendental".
Otros, sin embargo, destacaron que lo principal
del discurso fue el "reconocimiento de Camagüey
en 26 (de julio)" y el papel del "partido
y de todos los dirigentes de masas de la provincia".
Un joven que no se identificó arqueó
los ojos al ser preguntado sobre un hipotético
aumento de salarios y respondió: "si
lo dijo Raúl, está bien".
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