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AGRICULTURA
Al final no se resuelve nada
Yoel Espinosa Medrano, Cubanacán Press
LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - La creación
de diferentes tipos de cooperativas fue un mecanismo
bien elaborado por el gobierno para controlar
a los productores privados. Ante la promesa de
brindarles facilidades cuando se presentaran las
adversidades de la naturaleza y otras anomalías,
los campesinos se integraron a las cooperativas.
La empresa estatal Unión Nacional de Acopio
(UNA) fue designada como organismo receptor de
las mercancías de los trabajadores rurales.
Esta entidad, mediante contratos de estricto cumplimiento,
controla los productos a comercializarse.
Las Cooperativas de Crédito y Servicios
(CCS) es la organización donde se agrupan
los propietarios de pequeñas cantidades
de tierras en el territorio nacional. En reuniones
con los miembros, crean la directiva que los representa
ante el gobierno y el Partido Comunista en los
municipios.
En Jiquí, municipio Santo Domingo, en
la provincia Villa Clara, existe una CCS nombrada
Abelardo Pérez Sáez. La misma está
compuesta por 35 campesinos que producen leche
y viandas. Ellos se reúnen mensualmente
para analizar el cumplimiento de los planes productivos.
En el encuentro correspondiente al mes de mayo,
Mario García Pérez llamó
ladrones a los compradores de sus mercancías,
debido a los ridículos precios que pagan
por los productos. Se encontraban presentes militantes
del Partido y del gobierno.
También dijo que era inexplicable que
los campesinos tuvieran que esperar más
de 90 días para el pago de los productos
expendidos a terceros en las ciudades y que en
innumerables ocasiones se justificaban diciendo
que el estado no tiene dinero para pagar las deudas.
García Pérez recalcó que
ellos no eran considerados por el estado como
verdaderos propietarios del ganado vacuno o equino,
porque mensualmente eran asediados por inspectores
que los controlan estrictamente. Además,
deben pagar cuantiosas multas por la pérdida
del ganado, ya sea por extravío o hurto.
Asimismo se les prohíbe utilizarlos para
la alimentación de la familia.
Señaló que ellos son el blanco
principal de los malhechores que se dedican a
robar animales y cosechas agrícolas, y
que la policía no actúa debidamente
contra esos elementos, y sí contra los
que roban la propiedad estatal.
Rolando Guillén Cruz, otro afiliado a
la CCS, preguntó a los funcionarios: ¿Dónde
están los instrumentos de trabajo, fertilizantes
y herbicidas prometidos por ustedes desde hace
más de un año?
La respuesta fue tajante "No se preocupen
ya están en camino, lo que necesitamos
son sus productos, ustedes conocen el momento
por el que atraviesa el país".
Después de dos horas de debate, bajo la
sombra de varias matas de mangos, el guajiro Amparo
Bueno se puso de pie y con firmeza dijo: "Esto
se acabó, no hay más nada que discutir,
siempre se habla demasiado y al final no se resuelve
nada".
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