PRENSA INTERNACIONAL
Julio 26, 2007

Liborio y el nudo gordiano

Rafael Del Pino, El Nuevo Herald. 26 de julio de 2007.

El nudo gordiano puede ser elaborado en un Tubo Torus, que tiene la apariencia de una rosquilla o una esfera que se da vuelta por un lado y sale por el otro en moción perpetua. El mismo contiene numerosas fórmulas y ecuaciones matemáticas. La ciencia comenzó a utilizar este modelo como un modelo matemático / geométrico del universo.

El nudo gordiano se asocia también en la leyenda con Alejandro Magno.

El nudo fue hecho por Gordias. Más tarde fue profetizado por un oráculo que aquel que desate el nudo se convertiría en el rey de Asia. En el año 333 AC, Alejandro trató de desatar el nudo. Al no poder encontrar un cabo del nudo, lo cortó por el medio con un golpe de su espada (la denominada "solución alejandrina'').

Por décadas innumerables cubanólogos, catedráticos, políticos y analistas de diferentes tendencias se han enfrascado en la difícil tarea de predecir cómo este complicado nudo gordiano de la política cubana podrá desatarse o si se tendrá que recurrir a la solución alejandrina de cortarlo. Cuando resumimos todas las fórmulas que se han planteado y a veces experimentado sin ningún éxito llegamos a una encrucijada. ¿Qué se cambia primero: el sistema político unipartidista o el sistema económico colectivista?

Creo que para nadie hay dudas de que todos los cubanos dentro o fuera de Cuba, con la excepción de la rígida nomenclatura que ostenta el poder en la isla, desean para nuestra patria una democracia multipartidista con una economía de mercado totalmente libre. Y ahí es donde se enreda más el nudo gordiano de Liborio.

Los que abogan por unas elecciones multipartidistas primero para que después el gobierno libremente elegido cambie el sistema económico argumentan que si se cambia el sistema económico inicialmente y las condiciones de vida de los cubanos mejoran el régimen se sentirá seguro, no realizará una apertura política y el pueblo se conformará con el resurgimiento de la economía sin exigir cambios. Por la otra parte, los que abogan por cambiar primero el sistema económico argumentan que sin libertad económica no hay libertad política, que el hombre piensa como vive y no vive como piensa y que una economía de mercado genuinamente libre, inexorablemente conducirá a la libertad política. Ambas tesis tienen su fundamento por lo que no estaría de más analizar algunos ejemplos de la historia contemporánea.

En Rusia, por ejemplo, al derrumbarse el comunismo soviético se efectuaron elecciones multipartidistas sin cambiar primero el sistema económico. El caos producido fue tal que los principales medios de producción cayeron en manos de antiguos jerarcas del partido comunista, la mafia rusa impuso su orden y al final el país terminó gobernado por Vladimir Putin, uno de los principales jefes de la disuelta KGB.

¿Es el resultado de las elecciones multipartidistas la fórmula para la prosperidad sin existir primero la protección legal y los órganos jurídicos que garanticen totalmente el funcionamiento de una verdadera economía de mercado? Los ejemplos sobran. En nuestro propio patio para no ir muy lejos. Después del gobierno de transición de la señora Violeta Chamorro en Nicaragua, resultó democráticamente electo como presidente un truhán que terminó su mandato en la cárcel por ladrón, dejando al país en condiciones económicas peores que las que dejaron los propios sandinistas. Y si continuamos citando ejemplos al sur del Río Bravo hasta la Patagonia no nos van a alcanzar los dedos de la mano.

La mejor analogía que he escuchado de este complicado nudo gordiano me la dio un prestigioso cirujano al que le profeso una gran amistad.

El compara el problema de Cuba con un paciente muy grave padeciendo simultáneamente de dos enfermedades que lo pueden llevar a la tumba. Un tumor en el cerebro y un corazón que requiere urgentemente un transplante. El tumor no le permite ver, oír y casi no puede razonar. El corazón no resiste más tiempo. Si aplica quimioterapia para atacar el tumor o cirugía para extirparlo, el corazón definitivamente no resistirá ninguno de los tratamientos. Para el cirujano el tumor es el sistema de un solo partido y el corazón el sistema colectivista.

Realizar el trasplante primero, me dijo. Sólo así podrá un paciente tan grave resistir la eliminación del tumor.

Yo me pregunto: ¿si los que están en Cuba, que son los que en definitiva le darán al cirujano la decisión final, serán tan ciegos de suicidarse con la quimioterapia primero?



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