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Fidel
Castro soltó el timón, pero sigue de ancla ante
los cambios
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News.
Miami (EE.UU.), 24 jul(EFE).- Fidel Castro ya
no tiene el control administrativo de Cuba, pero
sigue siendo un obstáculo a cualquier intento
de cambio, según un frustrado exilio cubano
que esperaba que su enfermedad diera paso a una
transición democrática.
Desde que se vio obligado a asumir el poder el
año pasado por la enfermedad intestinal
de su hermano, Raúl Castro ha tratado de
realizar cambios en el área económica,
pero para legitimar su propia autoridad.
Una audacia que en opinión del escritor
cubano Carlos Alberto Montaner ha causado cierto
conflicto entre ambos, porque, a su juicio, Fidel
se convierte desde su lecho de convaleciente en
una "especie de voz de la ortodoxia stalinista
igualitaria para impedir cualquier cambio".
"Castro no es el gerente del manicomio,
pero se ocupa de impedir que los cambios ocurran
tanto en el terreno político como en el
económico", dijo a Efe Montaner, que
es también el fundador y presidente de
la Unión Liberal Cubana.
No se han producido cambios sustanciales -explicó-
pero sí algunos marginales como un mayor
reconocimiento de la crítica situación
económica y social del país.
"Esto se refleja a través de algunos
incentivos económicos que están
intentando en todo el aparato productivo para
que haya un poco más de producción.
En cuanto a los presos políticos no ha
cambiado prácticamente nada: hay 318 y
hace un año 300 y no se ha creado ningún
espacio de libertad", afirmó.
Según Montaner, Raúl se ha dado
cuenta de que Cuba es un "perfecto desastre",
tras casi 50 años bajo un régimen
que ha agravado las necesidades fundamentales
de una sociedad como el suministro de alimentos,
vivienda, ropa y servicios públicos.
Situación que no puede continuar porque
la legitimidad del sistema está relacionada
con un "mínimo de eficiencia",
agregó.
"Una vez desaparecido Castro, que es el
gran poder coercitivo del país, ellos tienen
que legitimar su autoridad, pero no sobre la base
del caudillo iluminado, sino mejorando la situación
y eso significa moverse hacia incentivos materiales
del Estado que siempre genera desigualdades",
apuntó el escritor.
Eso sí, aseguró, manteniendo el
actual sistema político sin ninguna fisura.
"Raúl Castro no tiene ningún
vestigio de demócrata".
Francisco "Pepe" Hernández,
presidente de la influyente Fundación Nacional
Cubano Americana (FNCA), dijo que "sin duda
alguna" Castro dejó de ser el gerente
del país y lo que se observa en la actualidad
es un "esfuerzo extraordinario para crear
una imagen virtual de él".
"Una imagen en la que supuestamente da ordenes,
escribe largos artículos, está en
todas partes y en ninguna. Creo que están
aprovechando el tiempo para crear las condiciones
en las cuales una vez que desaparezca Castro ellos
puedan mantener el poder, sin grandes posibilidades
de transformación del sistema", comentó
a Efe.
En su opinión, no ve una actitud reformista
en Rául, ni en Ramiro Valdés, uno
de los comandantes de la revolución cubana
y ministro de Informática y Comunicaciones.
Ninoska Pérez, directora del Consejo por
la Libertad de Cuba (CLC), coincidió en
señalar que nada ha cambiado en la isla
caribeña.
"Fidel Castro puede que esté vivo
o muerto. Realmente es inmaterial lo que diga
o lo que opine, pero no deja de ser un problema,
específicamente, para todo aquel que en
Cuba quisiera llevar cambios adelante", aseveró.
Con este escenario la diáspora cubana
siente frustración después de que,
esperanzada con la posibilidad de una transición
política, celebrara eufórica en
las calles de Miami hace un año la noticia
de que Castro se había separado temporalmente
del poder porque estaba enfermo.
"Hay una frustración enorme ante
la realidad de que no se producen cambios de ninguna
clase y que la libertad que ellos esperaban para
el pueblo cubano no llega", dijo Francisco
"Pepe" Hernández.
Un sentimiento que también golpea a la
disidencia interna de Cuba: "vemos desafortunadamente
cómo algunos líderes de la oposición
se han sentado en sus sillones a esperar que pase
el féretro de Castro, y nuestra posición
es que eso no sucederá".
A ello se suma el hecho de que no cuentan con
el apoyo de Estados Unidos ni de otro país,
debido la situación que existe en el Oriente
Medio, para ayudar a sus compatriotas en la isla
a ser "conscientes de que éste es
el momento de actuar".
Pese a ello, Ninoska Pérez está
convencida de que los cubanos han decidido "que
quieren ser libres. Con Fidel Castro, vivo o muerto,
todavía no han logrado apagar el sueño
de un pueblo, dentro y fuera de Cuba, que no olvida
que ese país necesita la libertad".
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