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Iván
Pedroso se va de los Juegos Panamericanos con
las alas rotas
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Río de Janeiro, 25 jul (EFE).- Iván
Pedroso, el cubano que voló bajito durante
años, se ha retirado de los Juegos Panamericanos
con la sensación de tener las alas rotas
y extraviado el talento que le permitió
reinar en el salto de longitud.
En Río de Janeiro, Pedroso se estiró
apenas hasta 7,86 metros y cedió la corona
de los Panamericanos de la manera más triste,
fuera del cuadro de medallas en una tarde lluviosa
en la que el cielo gris pareció ser un
cómplice inoportuno.
De los seis saltos hizo nulos cuatro de ellos,
y pareció alejado del joven que debutó
con una victoria en Mar del Plata'95, al llegar
a 8,50 y ganó dos veces más, en
Winnipeg'99 con 8,52 y Santo Domingo'03 con 8,23.
Campeón olímpico en Sydney 2000,
cuatro veces campeón mundial al aire libre
y cinco bajo techo, Iván es uno de los
mejores saltadores de la historia, pero lleva
cuatro temporadas alejado de los 10 mejores del
planeta y en 2007 no aparece siquiera entre los
50, lo cual insinúa que su retiro está
cerca.
"Cuando sienta que no pueda saltar ocho
metros, me daré cuenta que ya no se puede
seguir", dijo hace poco el competidor originario
de La Habana, con riesgo de dañar su reputación
si sigue porque lleva cuatro años en franco
retroceso; en 2003 fue séptimo del mundo
con 8,31 y desde entonces bajó a 8,23 al
año siguiente, a 8,22 al otro y a 8,15
en 2006. Este año no ha llegado a ocho,
sólo tiene 7,96.
Con buena técnica y sangre fría
para los momentos claves como el que afrontó
en 2000 al ganar el título olímpico
en su último salto, Pedroso es un grande
de la historia, pero tiene poco que hacer en el
atletismo a los 34 años de edad y la final
de los Panamericanos de Río'07 pudo haber
sido su última competencia.
Se trata de un hombre que hizo historia a pesar
de la mala suerte en por lo menos dos momentos
de su carrera; en 1996, meses después de
haber registrado 8,71 metros, su mejor marca,
se lesionó en un muslo y llegó averiado
a los Juegos Olímpicos de Atlanta'96 en
los que debió vencer al estadounidense
Carl Lewis, pero concluyó séptimo
Después recuperó el número
uno de la lista mundial, sin embargo siempre pareció
moverse con una espina clavada, la de ser el plusmarquista
mundial no reconocido porque unos jueces cancelaron
el mejor salto de la historia de la humanidad,
en el año 1995 en Italia.
Fue en la ciudad de Sestriere; en un día
con neblina Iván implantó récord
mundial de 8,96 metros. En ese momento un hombre
pasaba por delante del medidor de viento y los
oficiales no tomaron en cuenta el registro. Entonces
anularon el récord mundial.
No pudo acercarse a aquel límite, pero
con su 8,71 ese mismo año en Salamanca,
aseguró el séptimo lugar en el libro
de marcas de la Federación Internacional.
"Olvidé que aquello sucedió",
dijo el año pasado en Colombia Pedroso,
un atleta que cuando ganaba no le gustaban los
medios y ahora que pierde no le contesta preguntas.
Nadie sabe si seguirá, pero el final es
cuestión de tiempo. Quizás no debió
venir a Río de Janeiro, pero de cualquier
manera los Juegos Panamericanos deben agradecerle
su derroche de calidad las tres veces que ganó.
Marcó una época y lo confirmó
el panameño Irving Saladino que después
de arrebatarle la corona, confesó estar
un poco triste por haberle dado un golpe al hombre
que le dio la inspiración. Saladino era
un jugador de béisbol hasta que vio saltar
a Pedroso y quiso hacerlo como él.
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