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Decepción
en Cuba y amargura en Fidel por deserción de Rigondeaux
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LA HABANA, 24 (AFP) - La deserción del
boxeador de élite Guillermo Rigondeaux
y otros tres atletas en los Juegos Panamericanos
de Rio de Janeiro-2007 puso sal a la herida en
el deporte de Cuba, provocó decepción
entre los aficionados y el firme rechazo de Fidel
Castro, quien los acusó de "traición".
En un artículo publicado este martes,
el presidente cubano acusó a Estados Unidos
de estimular con sus "billetes" las
deserciones de los deportistas para "destruir
la resistencia de Cuba".
"De antemano se conoce su destino final
como atletas mercenarios en una sociedad de consumo",
manifestó Castro, en su tercer comentario
sobre los Juegos de Rio de Janeiro, que sigue
con atención.
Cuba recibió un duro golpe cuando Rigondeaux,
bicampeón olímpico y mundial de
54 kilos, y el también monarca del orbe
de los 69 kilos, Erislandy Lara, no se presentaron
al pesaje el domingo.
"Sencillamente los noquearon con un golpe
directo al mentón, facturado con billetes
norteamericanos. No hizo falta conteo alguno de
protección", dijo el gobernante.
Castro, quien convalece desde hace un año
de una enfermedad que lo tiene alejado del poder,
también confirmó la deserción
del entrenador de gimnasia Lázaro Lamelas
y el jugador de balonmano Rafael Da Costa.
"No existe justificación alguna para
solicitar asilo político. Si no es Brasil
su mercado definitivo, poco les importa. Hay países
ricos del primer mundo que pagan mucho más",
dijo, y destacó que la victoria el domingo
de Mariela González en el maratón
"compensó con creces la traición".
Los cubanos amanecieron con la noticia dada por
el propio Castro. "Me enteré por la
radio al escuchar las reflexiones de Fidel, aunque
ya me lo imaginaba desde que dijeron que no se
presentaron al pesaje", afirmó a la
AFP Pavel Morales, estudiante de la Universidad
de La Habana.
Ricardo Hernandez, un jubilado de 65 años,
coincidió con Castro. "Es un traidor,
porque habíamos confiado y nos dejó
sin la medalla, tantos homenajes que le habían
hecho cuando llegó a 100 victorias",
el 25 mayo.
"Rigo era mi púgil favorito, es una
pena que no lo pueda ver boxear más, los
dos hacen un gran hueco al equipo para el Mundial
de Chicago", dijo Fernando Porcell, técnico
de fisioterapia.
Pero algunos los justificaron. "No le daban
lo que merecía, no lo atendían bien,
otros tenían menos resultados y les daban
más tratamiento", opinó un
joven de 30 años en un parada de ómnibus
del oeste de la capital.
La fuga de los púgiles dejó al
boxeo cubano sin campeones olímpicos en
activo, después de que otros tres monarcas
desertaron en diciembre pasado en un entrenamiento
en Venezuela y fueron contratados en Alemania:
los campeones de Atenas-2004 Odlanier Solís
(más de 91 kg), Yan Barthelemí (48)
y Yuriorkis Gamboa (57).
Además, reavivó el sensible tema
de las deserciones, que ha costado millones de
dólares a su laureado deporte y que fueron
más agudas con la crisis en que cayó
la isla en la década de 1990, tras la desintegración
de la Unión Soviética.
"Se va uno y salen diez mejores que el que
se fue", dijo Castro en noviembre de 2005,
al anunciar la asistencia del 'team' de Cuba al
Clásico Mundial de béisbol, y acusar
a algunos peloteros de traidores que no resistieron
la danza de los millones de las Grandes Ligas.
Aludió entonces a jugadores como José
Contreras y los hermanos Liván y Orlando
'El Duque' Hernández, que se marcharon
de la isla y triunfaron en las Ligas Mayores.
En 1991, el lanzador estrella René Arocha
abrió un nuevo capítulo en la historia
de las deserciones y decenas de figuras, como
los Hernández y el campeón mundial
del boxeo profesional Joel 'Cepillo' Casamayor,
siguieron sus pasos. Estrellas del voleibol masculino,
autorizadas a jugar en la Liga italiana, luego
desertaron.
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