PRENSA INTERNACIONAL
Julio 25, 2007

Fidel, un líder que sabe sacar ventaja de los peores momentos

Yahoo! News.

La Habana, 24 jul (EFE).- Acostumbrado a pelear con la estrategia de guerra de guerrillas, Fidel Castro libra una batalla sin tregua contra la grave enfermedad que le obligó a delegar el poder hace un año mientras sigue atento a la trayectoria de la revolución que conduce ahora su hermano Raúl.

El líder cubano no ha ocultado la gravedad de su mal, que él mismo declaró secreto de Estado, y ha llegado a admitir que estuvo "entre la vida y la muerte" después de ceder el poder a Raúl Castro, el 31 de julio de 2006.

Pero ni la operaciones que ha sufrido en el último año -hasta diez según el presidente de Bolivia, Evo Morales-, ni las recomendaciones médicas han logrado que se aparte por completo de las tareas políticas.

Dado su carácter fuerte y decidido, sus colaboradores reconocen que convencer a Fidel Castro para que mantenga el reposo que requiere su convalecencia es una difícil tarea.

Castro, que en agosto cumplirá 81 años, no aparece en público desde hace un año y sólo ha concedido una entrevista a la televisión local, pero ha sustituido sus frecuentes y largos discursos por una fecunda serie de análisis que ha bautizado como "reflexiones".

No es de extrañar que el mandatario en el poder más antiguo de occidente, con excepción de la Reina Isabel II de Inglaterra, y el hombre que ha ocupado durante cerca de medio siglo los cargos de comandante en jefe, secretario del Partido Comunista de Cuba y presidente del Consejo de Estado siga pendiente de la trayectoria de la revolución.

No en vano, en 2003, durante un discurso ante el Parlamento, expresó su intención de mantenerse al frente del país hasta el último momento.

"Estaré con ustedes, si así lo desean, mientras tenga conciencia de que pueda ser útil, y si antes no lo decide la propia naturaleza, ni un minuto antes, ni un segundo más", anunció entonces.

"Ahora comprendo que mi destino no era venir al mundo para descansar al final de mi vida", agregó.

Enfundado en su uniforme verde olivo, que ha tenido que cambiar por ropa deportiva durante su convalecencia, el último estadista sobreviviente de la guerra fría ha conducido durante 48 años el destino del único país comunista de occidente con la estrategia guerrillera que aprendió de su lucha en la sierra y con una extraordinaria habilidad para sacar ventaja incluso de los fracasos.

"Esté donde, cuando y con quien esté, Fidel Castro viene a ganar. No creo que haya peor perdedor en todo el mundo", escribió sobre él su amigo y premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez.

El propio Castro ratificó hace unos años las palabras del escritor colombiano. "Nunca quise perder y casi siempre me las arreglo para ganar", dijo en unas declaraciones al periódico "Revolución".

Fidel, en palabras de García Márquez, "es uno de los mayores idealistas de nuestra época y en eso reside quizá su mayor virtud, aunque también ha sido siempre su mayor peligro".

Pocos podían imaginar que el hijo de un emigrante gallego enriquecido a la sombra de las multinacionales norteamericanas en Birán, donde nació Castro el 13 de agosto de 1926, una de las zonas más empobrecidas del oriente cubano, pudiera liderar una revolución comunista capaz de medirse con EE.UU., el país más poderoso del mundo.

Con una excepcional capacidad para aprovechar las oportunidades y transformar los reveses en éxitos políticos, Fidel Castro creó en Cuba un "comunismo caribeño" que combinó sus propias ideas con las doctrinas de Marx y Lenin y el legado de José Martí.

Introdujo en la isla reformas sociales, educativas y sanitarias sin comparación en el resto de América Latina en la época y colocó a Cuba en la agenda internacional.

Sin embargo, bajo la dirección de Castro la revolución no ha podido resolver algunos de los problemas cotidianos de los cubanos, como la falta de vivienda y la precariedad salarial.

Fuertemente influenciado por su educación con los jesuitas, Fidel Castro se ha confesado cristiano "desde el punto de vista social" y ha mantenido la disciplina militar y los hábitos adquiridos durante su lucha en la clandestinidad.

Aún hoy no se sabe con certeza donde fue intervenido ni donde se recupera y se dice que antes de caer enfermo dormía en distintos lugares de La Habana e iba armado.

En una conversación con Tomás Borge, uno de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, Castro explicaba: "la única cosa que me reservo para mí es mi vida privada (...) Creo que la vida privada de una persona no debe utilizarse para la publicidad ni en política".

Y ese hermetismo ha contribuido durante décadas a alimentar todo tipo de rumores y especulaciones sobre su persona.

Apenas hace unos años comenzó a hacer discretas apariciones públicas su compañera Dalia Soto del Valle, maestra de profesión, cuya relación con Castro data de hace más de 40 años.

Rubia, de ojos verdes, Dalia se ha dejado ver ocasionalmente aunque nunca al lado del líder cubano, con quien tiene cinco hijos: Alexis, Alex, Alejandro, Antonio y Ángel.

Castro tiene además otro hijo varón, Fidel, su primogénito, fruto de su matrimonio con Mirta Díaz Balart, y una sola hija, Alina, que nació en 1956 de su relación con Natalia Revuelta y vive exiliada en Miami (EE.UU.).



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