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RELIGION
San Fan Kong: Santa Bárbara china
Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press
LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - Blancos,
negros y chinos fueron elementos esenciales de
mestizaje en el crisol de la nación cubana,
y también en la cultura.
Un exponente de asimilación, primero,
y de integración después del folclor
nacional, se encuentra en Santa Bárbara,
deidad católica, que pasó a ser
adorada como Shangó por los esclavos africanos
y por sus descendientes; y como San Fan Kong por
los chinos traídos a la Isla por tratantes
mediante engaños y promesas de encontrar
fortuna, en la segunda mitad del siglo XIX.
Según una antigua leyenda, Kuan Kung fue
un valiente guerrero que tenía la cara
roja. Fue decapitado por sus enemigos. Su cuerpo
se presentó a un monje en el mismo lugar
en que le cortaron la cabeza y se la reclamó.
Como los chinos culíes esclavos cohabitaban
en los barracones y mansiones señoriales
con los esclavos africanos, se relacionaron mutuamente
y los chinos encontraron mucho parecido de su
venerado Kuan Kong con Shangó, también
guerrero con atributos rojos y blancos que mantiene
una espada en su mano.
La cuestión del sexo: Kuan Kung hombre
y Santa Bárbara mujer, no es diferencia
principal, ya que Santa Bárbara tiene la
facultad, en ocasiones, de cambiar de sexo.
El nombre de Kuan Kung, por razones no aclaradas,
se convirtió en San Fang Kong para la colonia
asiática. Lo mismo que a Shangó,
las autoridades prohibían adorarlos a negros
y chinos, por lo que ambos grupos étnicos
los veneraban a través de la católica
Santa Bárbara.
La numerosa colonia china y sus descendientes
decrecieron dramáticamente a partir de
1959, al punto de que en la actualidad sólo
quedan en la Isla unos 400 chinos, ya ancianos,
que siguen rindiendo culto a San Fang Kong.
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