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HISTORIA
Manzanillo
Aleaga Pesant
LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - Llegué
a Manzanillo el 30 de abril de 1960, cargado de
sueños, cuando se pensaba que el paraíso
se asentaría en el archipiélago.
Por esos años, Benny More aprovechó
la oportunidad para inspirarse en la ciudad costera.
A la bahía de Manzanillo se convirtió
en un pequeño himno local. A la Bahía
de Manzanillo/ brillo de plata sobre la mar. /
Del blanco oleaje se oye el chasquido / al detenerse
en el litoral.
Ciudad próspera desde el siglo XIX hasta
la primera mitad del XX, Manzanillo disfrutaba
de los adelantos de la modernidad, aunque no todos
sus pobladores eran acomodados y felices. Con
un amplio desarrollo de las comunicaciones, la
ciudad se conectaba con el resto de la isla a
través de carretera, ferrocarril y el comercio
de cabotaje. Internacionalmente lo hacia por el
aeródromo, que cubría un viaje diario
con destino a Miami y el puerto marítimo
que lo conectaba al Caribe insular y continental.
Fundada el 11 de julio de 1792, con el nombre
de Villa Puerto Real de Manzanillo, por el rey
Carlos IV de España, en el litoral donde
se capturó una goleta inglesa dedicada
al contrabando. Allí tuvo lugar, anteriormente,
el secuestro del obispo Cabeza Altamirano, en
cuyo rescate los criollos mataron al pirata francés
Gilberto Girón, quien asolaba a la vecindad
de Bayamo. El hecho fue recreado por Silvestre
de Balboa en su poema Espejo de paciencia.
Según se narra, el vasco Alfonso Aleaga
llegó por este puerto en 1812, procedente
de Venezuela y fundó la primera familia,
de las muchas que hoy pululan con ese apellido
por la costa del golfo de Guacanayabo hacia el
sur, hasta Niquero, y al norte, ascendiendo por
el río Cauto hasta Yara y Bayamo.
El desarrollo de la ciudad se basó durante
sus primeros 170 años de existencia, en
el comercio de cabotaje, en la industria del calzado
artesanal, que por su selectividad y calidad tenía
un amplio mercado, en la extracción de
la riqueza marina: camarones, langostas y peces.
Además, en sus cercanías existían
plantaciones de caña de azúcar,
arroz y haciendas de ganado mayor.
Las clases vivas de la ciudad con inquietudes
artísticas y literarias construyeron teatros,
cines y áreas de recreación. El
impulso revolucionario detuvo el desarrollo urbanístico
que se desarrollaba en la zona sur de la ciudad.
Las publicaciones eran varias, estaban los periódicos
Oriente y El Manzanillero; además del magazín
Orbe y la revista cultural Orto. Esta influencia
cultural trasciende de lo local a lo nacional
a través de prosistas como López
Sacha, Arturo Arango, Alex Pausides. Pintores
como Julio Girona o músicos como Pachy
Naranjo. De una gaviota se oye el graznido/
silva la brisa fuerte al pasar. / Cruje el velamen
de un viejo barco/ como un gemido y un sollozar.
La influencia de Manzanillo en la historia política
de la nación tiene entre sus nombres más
influyentes a Carlos Manuel de Céspedes
y a los presidentes de la Republica en Armas Francisco
Javier de Céspedes y Manuel Calvar, además
del General Bartolomé Masó. En su
territorio de escenificó el alzamiento
de la Demajagua (1868) y el de Bayate (1895).
Fue centro importante de la lucha contra Fulgencio
Batista. De ahí surgieron nuevos patriotas
como Hubert Matos, Adalberto Pesant y Wilfredo
Pagés.
Manzanillo no es ajeno a la dramática
situación del país. Creció
hasta los cien mil habitantes en los últimos
años debido a la emigración de los
más pobres vecinos de la llanura del Cauto
y de la costa de río Guacanayabo, quienes
crean cordones de "más" miseria
alrededor de la ciudad. Existen altos niveles
de desempleo y poca asistencia medica. Es noticia
común las denuncias sobre problemas de
higiene en el hospital clínico quirúrgico
Celia Sánchez Manduley.
El parque automotor disminuyó considerablemente
y el transporte dentro de la ciudad se realiza
fundamentalmente en carromatos, donde se apiñan
diez o doce manzanilleros. El comercio de cabotaje
no existe. Tampoco la industria del calzado, y
la pesquera está monopolizada por el estado
represor que paga con papel sin valor a los trabajadores,
mientras reprime a los independientes que se hacen
al agua en busca de sustento. Para las novias
de los marinos / de Manzanillo quiero canta, /
porque en silencio se quedan siempre /que ven
un barco lejos zarpar.
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