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HUMOR
Nefasto, El necio y las galeras de la música
Víctor Manuel Domínguez, Sindical
Press
LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - Se me fugan
las chinches del colchón cada vez que me
notan preocupado. Salta feliz un gorgojo trovadicto
de mi plato de arroz al conocer que pronto se
abrirán en la galera un café literario,
una casa de la trova y una pista de baile.
Y hasta las ratas se juegan al siló, el
pato pinto y el cubilete decenas de mordidas en
los dedos gordos de mis pies por un palco preferencial
en la boca sin tapa del turco sanitario.
Un totí luchador compró a dos gorriones
tristes un sitio entre los barrotes de mi celda,
y una araña peluda anuncia desde un rincón
al sur de mi litera: "Se permuta una tela
de araña en buen estado (con mosquitos,
moscas, cabos de cigarros incluidos) y con vistas
a otra tela de araña en condiciones óptimas,
por una hecha jirones y polvorienta, pero ubicada
sobre el escenario donde actuarán los trovadores.
Se escuchan otras propuestas.
El júbilo se desborda. Y las preocupaciones
también. Porque como la alegría
en celda pobre dura poco, ya han comenzado a cuestionar
las causas y azares del ex peludo Silvio, el trovador
Rodríguez y el diputado Domínguez
para llevar el arte a las prisiones.
Pero hay que ser optimistas y perseverantes como
los roedores e insectos que circundan mi mundo
alucinado de 2X4 metros por dos, con litera de
palo, colchón de guaniquiqui y turco sanitario
sin tapa y rente al suelo.
Ojalá que las dudas se nos borren de pronto,
y no una luz cegadora, sino un simple bombillo
de 25 watts nos permita leer en cautiverio. Tampoco
es necesario un disparo de nieve, pues con sólo
permitirnos un ventilador Órbita, quedaríamos
fuera de la zona de tiro de una guerra fría
que nos hace derretirnos de calor dentro de la
celda.
Hay que dejar atrás el pesimismo y desterrar
esa manía del supón que nos toman
el pelo y ni siquiera una pequeña serenata
diurna puedan ofrecernos como alimento espiritual
los trovadores, actrices y pintores, a falta de
condumio para el cuerpo.
¡Se me quiebra de acidez entre los labios
la familiar harina sólo de imaginar que
todo sea un sueño!
Porque si de algo estoy claro es de que el ex
peludo Silvio, el trovador Rodríguez y
el diputado Domínguez, al conocer el nivel
cinco estrellas alcanzado en las cárceles
y prisiones del país, además de
que en nuestra galera-biblioteca Alejandro "El
manco" cientos de retenidos se preparan antes
de graduarse como médicos, ingenieros,
licenciados en enfermería, entre otras
carreras, desee obsequiarnos una escuela de música,
una sala de teatro y una galería de arte,
para soltar hacia las acogedoras calles sólo
a ex reclusos integrales.
Y nadie mejor para eso que las artes. Según
el eminente terapeuta psiquiátrico Leocadio
Sinrazón, conocido familiarmente como "Leo
Taranta", nada sustituye a las artes a la
hora de reeducar a una persona que delinquió
aunque sea en la mente.
De acuerdo con sus métodos científicos
"canción del matarife", "las
triquiñuelas del vendedor" y la "subversión
del pensamiento", nada como un antídoto
musical para espantar el hecho delictivo.
¿Alguien puede poner en duda -asegura
Taranta- que si a un recluso sancionado a 20 años
por sacrificio ilegal de ganado mayor se le pone
la canción "Matilda va Matilda viene
/ y suspirando se detiene, no se le congele en
el aire el cuchillo repleto de amor más
allá del deseo de conocer el sabor de la
carne de res?
En cuanto a las triquiñuelas del vendedor,
nadie puede cuestionar que un ser humano desista
del mafioso estribillo "quién quiere
comprar la paz de un niño durmiendo",
para no ir a la cárcel por vender talco
contra la peladera, pañales reciclables
a bajos precios, y zumo de berenjena en cajitas
de ron planchado contra la tos, en sustitución
de nuestro jarabe expectorante, desterrado por
bullicioso.
Además, si le cantamos a un condenado
a 26 años por atentar contra la Seguridad
del Estado una trovada como Pensamiento / dile
a Fragancia que yo la quiero / que no la puedo
olvidar, a lo mejor olvide esas ideas de querer
cambiar palo pa rumba, y que la tortilla revolucionaria
se vuelva, para que el pueblo como pan y los dirigentes
mierda.
No hay dudas de que sólo un necio puede
dudar del alcance terapéutico de un trovadorazo,
el perfomance de un mar, y la representación
de Fausto o de Tartufo en una galera.
Eso se los aseguro yo, Nefasto "El prisionero".
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