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HISTORIA
Sevilla: primer hotel de lujo de Cuba
Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press
LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - A sólo
seis años de fundada la república
en 1902, fue inaugurado el Gran Hotel Sevilla,
el primero de lujo en la Isla, símbolo
de pujanza económica y distinción
internacional.
El hotel Sevilla se construyó a un costado
del Paseo del Prado, fuera de las antiguas murallas
de la ciudad vieja. Sus líneas arquitectónicas
moriscas fueron copiadas del famoso Patio de los
Leones del palacio Alambra, de Granada, distinguiéndose
por sus arcadas, columnas y paredes recubiertas
de azulejos sevillanos. Por su elegancia no sólo
fue el hotel más lujoso, sino el más
elegante, grande y confortable. Hubiera merecido
la distinción Cinco Estrellas Plus de haber
existido esa calificación entonces.
El hotel disponía de 300 habitaciones
y nueve suites, todas con cuarto de baño
y teléfono, algo novedoso para la época.
No fue necesario, como ocurre ahora, importar
el mobiliario cuando se construye un hotel. El
del Sevilla fue encargado a la casa comercial
cubana Vila y Rodríguez.
El Gran Hotel Sevilla cambió de dueño
y nombre en 1924. Pasó a la compañía
norteamericana Bowman Hotel, que compró
el edificio vecino y lo adicionó al hotel
que desde entonces se llamó Sevilla Biltmore,
aunque siempre se conoció como hotel Sevilla.
En 1930 el hotel volvió a cambiar de propietario.
Amleto Battisti Lora, uruguayo de origen italiano,
compró la instalación e introdujo
reformas, como la apertura de un bar con aire
acondicionado, cuyo decorado fue realizado por
el famoso caricaturista Conrado Massager. El Roof
Garden y sus lujosos salones fueron centro de
desfiles de moda e importantes eventos culturales
y sociales a los que daban brillo los personajes
de paso y los huéspedes asiduos.
Por el Sevilla pasaron el pintor español
José María López Mesquita,
la rumbera cubana Tongolele, la pareja de baile
Veloz y Yolanda, Herbert Mathews, jefe de redacción
de The New York Times, Patricia Schmidt, famosa
bailarina norteamericana que mató a su
marido mientras navegaban a bordo de un yate por
los mares de La Habana; Al Capone, que alquiló
el piso 6 para alojarse allí con su comitiva;
Ignacio Villa (Bola de Nieve); Joe Louis, campeón
mundial de boxeo, peso completo; Luis Rodríguez
Olmos, jugador puertorriqueño de béisbol;
Josephine Baker; el expresidente de Panamá
Arnulfo Arias; el gran Ted Williams y el su equipo
Medias Rojas, de Boston; el cantante italiano
Enrico Caruso; Hugo del Carril, George Simenon,
y una interminable lista de personajes de la cultura,
el deporte y los negocios.
En enero de 1959 cambia la historia del hotel.
Battisti Lora, temeroso de los nuevos vientos
que soplan, se asila en la embajada de Uruguay,
y el Sevilla es ocupado por las fuerzas del gobierno,
y se inicia entonces un largo período de
decadencia. Se cierra por reparaciones y es reabierto
en el año 1993, operado por una compañía
francesa. La moneda nacional ya no sirve para
alquilar una pieza. El hotel sirve solamente a
los turistas extranjeros.
Los trabajos de construcción del Sevilla
se iniciaron en 1880, en tiempos de la colonia,
por la compañía cubana El Guardián.
Perfecto López era el presidente y Felipe
Beltrán el administrador. Ambos tuvieron
la dicha de estar presentes en la ceremonia de
inauguración el 22 de marzo de 1908. Según
costumbre de la época, Perfecto López
fue el padrino del hotel, y María Pilar
de Beltrán la madrina.
Seguramente, ninguno de aquellos fundadores imaginó
que el hotel insignia de la nación, construido
por cubanos, hoy Patrimonio Nacional, iba a estar
vedado a los ciudadanos del país.
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