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SOCIEDAD
CIVIL
¿Dónde buscar la sobriedad?
Odelín Alfonso Torna
LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - Decir en
Cuba "date un trastazo, mi hermano, que no
hay más na", es la clásica
invitación entre los bebedores de mi tierra.
Lo del trastazo no es auto agresión. Es
un sorbo de alcohol, venga de donde venga y como
venga. En cuanto a "no hay más na",
es pura teoría, frase improvisada bajo
los efectos de tantos buches amargos. De haber,
créanme, en mi sociedad socialista, hay
de todo. Que te corresponda algo, es otra cosa.
El alcoholismo y las drogas en Cuba arrastran
consigo un crecimiento irreversible, con mayor
incidencia en los jóvenes bebedores. En
el sistema de salud cubano, la atención
decrece, centralizando la mayor cantidad de enfermos
en centros destinados para psiquiátricos
y drogadictos.
Alcohólicos Anónimos (AA) en Cuba
se fundó en 1993. En términos legales,
AA es una organización no aceptada por
el gobierno, al igual que cualquier partido político
de oposición. Su desacreditada existencia
es asumida por el estado cubano sin reprimendas.
Sus integrantes se organizan por áreas,
de las que se derivan dos o tres distritos. Los
distritos se dividen en grupos, los cuales se
localizan en casi todos los municipios del país.
En 14 años de trabajo de AA, la terapia
de grupo ha sido el mejor recurso para mantener
la sobriedad de sus integrantes, desintoxicar
el alma con la palabra y devolver el hombre a
su familia. Entre sus doce tradiciones está
no recibir contribuciones externas, no mezclarse
en polémicas públicas y mantenerse
en el anonimato ante la prensa, la radio y el
cine.
La primera convención de AA en Cuba se
realizó en enero de 2006. Participaron
en el evento más de 3 mil personas entre
nacionales y extranjeros. En la lista de las naciones
presentes estuvieron México, Guatemala,
Ecuador, España, Venezuela, Perú,
Argentina y los propios Estados Unidos de América.
Cooperaron con la cita artistas y personalidades
cubanas como Ricardo González, jefe Nacional
de Psiquiatría y Drogadicción, Eusebio
Leal, el locutor Julio Acanda y el Ballet de la
Televisión Cubana.
La previa divulgación internacional del
evento obligó al gobierno a hacerse, como
de costumbre, el de la vista gorda. Algo parecido
sucedió con la Asamblea para Promover la
Sociedad Civil en Cuba los días 20 y 21
de mayo de 2005.
Debido a la escasez de locales para el evento
de AA, las autoridades ofrecieron el Anfiteatro
de la Habana Vieja, la biblioteca Rubén
Martínez Villena y la Basílica de
San Francisco de Asís.
El Consejo de Estado ofreció los ómnibus
y chóferes para trasladar a los participantes
hacia sus alojamientos en los campamentos populares
de campismo La Chorrera, Jaruco, Las Almendras
y Mampostón.
Es bueno que los cubanos olvidemos un poco los
trastazos o los ronazos antes de pasarnos de copa.
Sin ir en contra de los proverbios y dicharachos
de la calle, diría "dame la mano y
levántate que sí hay".
No importa que se cierren en los hospitales del
país las salas para alcohólicos,
como sucedió en el hospital Clínico
Quirúrgico 10 de Octubre, antigua Clínica
Dependiente. Se abrirán otras salas que
no dependan para nada del gobierno, como la sala
del convento San Juan de Dios, al sur de la capital.
Hermano cubano, AA te extiende la mano, sin dogmas
políticos ni religiosos. Profesa una fe
basada en la recuperación espiritual del
enfermo y la sobriedad que realmente necesita.
En realidad, hay que hacer mucho por los enfermos,
alcohólicos y desposeídos, objetos
de la dictadura. Se lo digo yo, que estoy ebrio
de libertad y amor a la patria y busco la sobriedad
en una sociedad cívica que genera cada
día más adeptos. La sociedad civil
no necesita ayuda. Ella sola destila su caudal
libertario en pos de los derechos civiles.
odelinalfonso@yahoo.com
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