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LABORALES
No
dejan trabajar a Alfredo
Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press
LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - Alfredo
Boza Falcón, de 41 años, enfrenta
una situación laboral surrealista. Es un
hombre apto para el trabajo, le exigen trabajar,
necesita su empleo, pero no puede laborar debido
a los enredos burocráticos, y por la sospecha
de los empleadores de que Alfredo ha cometido
algunos delitos. Sospechas que no tienen fundamento.
"Reconocen que soy un buen trabajador, cumplidor,
correcto, pero me botan de todos los trabajos.
El último fue en el edificio Someillán,
rascacielos construido en el Vedado en la década
de los años cincuenta. Trabajé como
auxiliar de mantenimiento y custodio durante tres
años, por contratación. Fíjese
usted, ¡tres años!, y no me dejaron
fijo. Cuando hace alrededor de un año empezaron
a reparar el edificio, me echaron a la calle,
sin justificación. Se decía que
había malos manejos en la administración
con el dinero de los salarios".
"Trabajé antes en el condominio Riomar
-continúa Boza su relato-, en Miramar,
como custodio, pero el administrador "explotó"
y la empresa CUBALSE me trasladó para el
Someillán". También acusaron
al hombre de sustraer dinero y otras irregularidades".
Cuenta Alfredo que también trabajó
en el hospital militar Carlos J. Finlay, de Marianao,
como camillero de ambulancia, otros tres años.
"Robaron en una vivienda de Guanabo donde
hacía trabajos de albañilería
-dice.- La policía me detuvo como sospechoso
del robo. El DTI esclareció el hecho y
demostró que se trató de un auto
robo de la esposa del propietario. No hubo ni
juicio. Quedé libre de cualquier sospecha,
y esto se hizo contar en un documento dirigido
al hospital. Pero de nada sirvió. Me sacaron
de ese trabajo, cerca de mi casa".
El auto robo continúa apareciendo en un
llamado "control policial", del que
nunca es excluido, y cada vez que va a buscar
trabajo aparece en las verificaciones como vigente,
y no le permiten trabajar.
"No tengo antecedentes penales, pero en
el susodicho "control policial" me aparece
un delito que no he cometido. Mi expediente laboral
lo extraviaron en el edificio Someillán.
Pueden hacer otro, pero ¿cómo recupero
la documentación de otros centros de trabajo?".
El problema sin solución que enfrenta
Alfredo está relacionado con la exigencia
de escolaridad, pues es obligatorio tener aprobado
el noveno grado. "No pude alcanzar el noveno
grado cuando era un adolescente, en la escuela
taller. El departamento de Psicología del
Ministerio de Salud Pública, donde fui
tratado por mi retraso escolar concluyó
que no debía continuar estudiando por mis
problemas de asimilación, pero que estaba
apto para otras labores: construcción,
jardinería, custodio, estibador. Pero en
todas partes me exigen el certificado de escolaridad,
extraviado también, o me dicen que tengo
que ponerme a estudiar, pero ya no tengo cabeza
para los estudios. Cuando planteo la situación
en el sindicato, o a la administración,
me responden que no pueden hacer nada por mí".
"Quiero trabajar -concluye Alfredo-, necesito
trabajar, pero no puedo. Ahorita, cuando llegue
la edad de jubilación no tendré
años de trabajo acumulados, y ni siquiera
expediente laboral como trabajador fijo. Le pedí
a una hermana que vive en el extranjero que haga
gestiones para irme a trabajar como soldador,
y ¡ojalá me pueda resolver un contrato
de trabajo!".
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