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SALUD
PUBLICA
La lista de espera
Shelyn Rojas
LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - A Marcela,
por causa del cigarro, en el mes de mayo le detectaron
un cáncer de pulmón. Fue operada
lo más rápido que se pudo. En la
operación se descubrió una metástasis
ósea. Nada se podía hacer.
Extirparon una parte y fue devuelta a su casa.
La orientación del médico a sus
hijos y familiares fue que se les dieran los gustos
que pidiera, hasta que llegara su hora.
Con el tiempo comenzaron los dolores. La tos
continua apenas la dejaba dormir. El doctor le
recomendó una cama fowler y oxígeno,
de inmediato.
Sus hijas hicieron las gestiones pertinentes.
La mayor, después de una disputa con una
enfermera, logró conseguir en el policlínico
una cama polvorienta y sin colchón. Gracias
a una vecina, la enferma puede acostarse en la
cama.
La hija mayor se dirigió a la Empresa
Provincial Minorista de Medicamentos del Este
para reclamar el oxigeno recetado a Marcela. Ya
habían presentado el certificado médico
y esperaban por el servicio hacía más
de quince días. El pedido se encontraba
en la lista de asistencias.
Gisela Gestano, jefa del oxigeno en la empresa,
le comunicó a la hija de Marcela que debía
esperar hasta septiembre. A pesar de que todo
estaba en orden, no tenían otra opción
que esperar a que algún paciente falleciera
para darle el servicio a Marcela. Era una lista
de espera. No se podía hacer más.
Marcela se agrava por día. El Amicodex,
uno de los calmantes más fuertes disponibles
en el país ya no alivia sus dolores. Ella
piensa que se deben a la operación.
Su familia no le ha dicho la verdad, pero Marcela
comienza a sospechar. La tos es cada vez más
fuerte. Le falta el aire y apenas puede hablar.
Ni en la cama fowler se siente cómoda.
Marcela sigue en la lista de espera por el balón
de oxígeno que necesita para tener un final
menos angustioso. Ojalá llegue antes de
septiembre. Lo más probable es que para
ese entonces ya no lo necesite.
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