PRENSA INDEPENDIENTE
Julio 13, 2007

POLITICA
Fórmulas y manuales

Luis Cino

LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - Hace años, Fidel Castro recriminó a los parlamentarios de la Asamblea Nacional que no supieron responderle qué era el Programa de Gotha. Era pedir demasiado a los afinados diputados del Parlamento de la Unanimidad Eterna. No que hubieran leído el folleto, sino que no supieran qué fue el Programa de Gotha. Algunos hasta pensaron que era algún deformante show de los que entran por la antena enemiga.

El Comandante, luego del regaño y de exhortarlos a leer más, les explicó de qué se trataba. Lo más probable es que tampoco él lo haya leído. Si no lo hizo en su celda del Presidio Modelo, no debe haber tenido tiempo ni paciencia para leerlo. Tampoco El Capital ni El Anti-Duhring. Ni falta que le hizo. Si tenía los manuales, ¿para qué leer a "los clásicos del marxismo"?

La manía de los manuales se anunció en los días de la alfabetización: "Lápiz, cartilla, manual, alfabetizar, alfabetizar ¡venceremos!". Una cosa era enseñar a leer y escribir la f de Fidel y la r de revolución, y otra bien distinta aprender el marxismo-leninismo por manuales soviéticos y entregarle luego el cuerpo, el alma y un poquito más.

A principios de los años 60 la filosofía marxista se estudió en Cuba a través de manuales. En la universidad y en las escuelas de cuadros del Partido no había que leer a Marx ni a Engels. Los sesudos autores de los manuales ya los habían estudiado e interpretado. Su pensamiento estaba reducido y simplificado, comprimido en un esquema fácil de memorizar. Justo lo que necesitaban los revolucionarios demasiado ocupados en construir el comunismo.

Los estudiosos más exigentes podían leer El estado y la revolución, de Lenin. Más que suficiente. El Manual de Economía Política de Nikitin lo colocaban en un lugar privilegiado y bien visible en su anaquel de libros de la sala o la oficina, bajo el cuadro del máximo líder. Era suficiente para proclamarse marxista-leninista.

La mayoría de estos manuales, chapuceras traducciones del ruso al español, fueron originalmente escritos en la Unión Soviética durante las peores etapas del estalinismo. Más de dos décadas después de editados, resultaron idóneos para la imposición del estalinismo en Cuba.

"Marxismo de los miedos" lo denominó Alfredo Guevara, rara avis entre la inteligentsia revolucionaria cubana. Confesó que le repugnaba que la revolución, "como en una nueva iglesia", forjara "animales domesticados". Fue en diciembre de 1963, durante una polémica cultural con Blas Roca. Un fragmento de la polémica se publicó entonces en el periódico Hoy. La respuesta completa de Guevara (Alfredo) tuvo que permanecer 43 años a la sombra hasta que Graziella Pogolotti la incluyó en su libro Polémicas culturales de los 60 (Letras Cubanas, 2006).

En los círculos culturales y académicos cubanos, hoy todos hablan pestes, y con razón, del manualismo.

Los nuevos historiadores cubanos (Marial Iglesias, Pablo Riaño, Manuel Barcia y otros) abjuran de la visión estalinista, anti dialéctica, sectaria de la historia que le enseñaron dogmáticos profesores enviados a formarse en Europa del Este.

Echando mano al arsenal teórico de la historiografía contemporánea, comienzan a descubrir que la historia de Cuba es más que los estereotipos y el meta relato útil al poder. Que Luz y Caballero, Varela y Saco, aunque no estuvieran "en línea directa con Fidel", son mucho más importantes para analizar el contexto nacional que Carlos Marx.

El socialismo verde olivo se dotó de una teoría de prístina pureza, pero pobre de solemnidad. La aprendió de carretilla de los manuales rusos y la sustentó en un puñado de fórmulas. De ella sólo quedan consignas gastadas. Los marxistas-leninistas que sobreviven se aferran a ellas como el pintor a la brocha cuando quitan la escalera.

Aprender marxismo por manuales no les sirvió de nada. Si Marx y Engels son los clásicos, fue como conocer la música de Beethoven o Tchaikovsky a través de los arreglos edulcoradamente light de Frank Purcell, Mantovani o Walter Murphy.

Como leer una versión condensada para Selecciones de El Rey Lear o La Guerra y la Paz. Peor que ver Citizen Kane o "Lo que el viento se llevó" en un cine de barrio con peste a orines y gritando cada 10 minutos: ¡Cojo, suelta la botella!

luicino2004@yahoo.com

 


CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente.


PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster