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CULTURA
Comprar libros por embullo
Tania Díaz Castro
LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - Hace cinco
años el jefe de estado cubano aseguró
que se crearían nuevas capacidades de producción
gráfica y que serían superados los
índices de producción de libros
alcanzados en vísperas del período
especial -50,5 millones de ejemplares-, tarea
que ha sido cumplida y superada según informaciones
de la industria poligráfica del país.
Sin embargo, una encuesta realizada hace algunos
meses en la Feria Internacional del Libro dio
como resultado que en Cuba se lee poco o casi
nada.
La encuesta, que fue iniciativa del Centro de
Estudios Juan Marinello, jamás se divulgó
en los medios de comunicación. Consistió
en entrevistar a los asistentes a la feria, de
los cuales más de un 58 % respondió
que solamente compraba libros en esos eventos
anuales. Nunca en las librerías.
¿Quiere decir esto que en las ferias se
compran libros por embullo, y que sólo
interesa de estos eventos el espectáculo
festivo-masivo, y que no existe un verdadero afán
por la lectura? ¿Se ha enseñado
realmente a amar el libro libremente, sin imposiciones?
Según opinión de un funcionario
del Instituto Cubano del Libro, las librerías
estatales no hacen buen negocio en cuanto a la
venta de libros se refiere, algo que pudiera demostrar
que la población cubana lee muy poco o
casi nada. Sin embargo, me pregunto por qué
a partir de 2003 se han producido como promedio
cerca de 70 millones de libros al año,
según datos oficiales.
Conocedores los funcionarios de esta situación,
desde el pasado día 7 del presente mes
se ha lanzado al mercado el tabloide literario
Leamos más, compuesto de ocho páginas,
al precio de un peso y supervisado también
por el Consejo de Estado a través del Departamento
Ideológico del Comité Central del
Partido Comunista.
En entrevista concedida a la periodista Marilyn
Bobes hace unos días, el escritor Senel
Paz, autor del guión cinematográfico
de Fresa y Chocolate (basado en un cuento
suyo), dio sus criterios acerca de esta problemática.
Alega que a pesar de que en los últimos
años ha habido una importante recuperación
editorial, los libros se distribuyen de forma
irregular, no reciben suficiente promoción
y sobre todo, las librerías no son lugares
agradables. Todo gira, según él,
alrededor de las ferias anuales del libro. Señala
como algo perjudicial que nuestros jóvenes
estudiantes pasen la mayor parte de su vida lejos
de los centros urbanos, sin contacto con la literatura.
Por último, Senel Paz hace mención
en su entrevista al gran número de encuentros
y lecturas que ha tenido con universidades extranjeras,
no así con las de su país.
Durante los primeros tiempos de la revolución,
la mala literatura que se hacía en los
países socialistas inundaba la Isla: las
mediocres novelas escogidas de Lu Sin, los poemas
políticos de Mao Zedong, aquellos panfletos
titulados La carretera de Volokolank, Los
hombres de Panfilov, etcétera y el
Manual de Marxismo-leninismo, del que renegó
su autor años después.
La política cultural acerca de la producción
editorial continúa de la misma forma o
tal vez peor, si se tiene en cuenta que hoy se
vincula con los programas de la "batalla
de ideas".
Es cierto que Cuba bate el récord en impresión
de libros, pero, a simple vista puede apreciarse
-aunque los medios masivos de comunicación
quieran demostrar lo contrario- que la gran mayoría
de nuestra población, sobre todo la que
vive en las zonas rurales, prefiere el dominó,
las telenovelas, el juego de pelota y cualquier
otra cosa que no esté relacionada con la
política.
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