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POLITICA
Del surco a la gloria
Jorge Olivera Castillo
LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - Hay sospechas.
Evo Morales podría ser un demagogo común
y corriente. Le han puesto una lupa sobre el patrimonio
que detenta desde que es el presidente de Bolivia,
uno de los países más pobres de
Sudamérica. La preocupación se origina
en la dicotomía de proclamarse un paladín
de la austeridad, recortar los salarios de los
funcionarios públicos y por otro lado incurrir
en facturas que lo elevan al altar de la burguesía.
No se sabe la procedencia de parte del dinero
que gasta, por eso las pesquisas y el deseo de
despejar las dudas cuanto antes. Son las reglas
de la democracia. El sistema que el presidente
indígena quiere remover utilizando algunos
de los mecanismos legales.
Morales apela al socialismo como el modelo ideal
para sacar a Bolivia de la pobreza. Estructura
un programa de nacionalizaciones, reformas constitucionales,
y todo un andamiaje para consolidar sus ideas
muy influenciadas por sus homólogos de
La Habana y Caracas.
Mayor control, poderes omnímodos para
convertir las leyes en palabras muertas y a los
decretos en pilares del nuevo orden. Estas son
algunas de las tácticas que marcan el devenir
de una estrategia donde la impunidad partidista,
la corrupción estatal y el elitismo, ahora
de raíces aymaras, tienden a ser legitimadas
por una faceta populista que cuenta con no pocos
dividendos y la voluntad, estimulada allende las
fronteras, de alterar el mapa geopolítico
a escala continental.
Aunque se diga lo contrario, la centralización
del poder es el caldo de cultivo para el descontrol,
el enriquecimiento ilícito a partir de
las arcas del estado y la entronización
de políticas inviables a largo plazo.
En la Cámara de Diputados del país
andino suena la alarma. El sonido podría
compararse con el que precede a las tormentas.
Se asegura que Evo Morales gastó alrededor
de 182 mil dólares en sus recientes viajes
a Venezuela para asistir a la inauguración
de la Copa América, y a Cuba para visitar
a su amigo y aliado Fidel Castro. En la nota cablegráfica,
donde se refleja el malestar en amplios sectores
de la oposición, se añaden datos
reveladores que ponen al presidente a la defensiva.
El diputado Arturo Murillo, del centrista Partido
Unidad Nacional, no anda con medias tintas. Tiene
un abultado cuestionario de preguntas para algunos
miembros del ejecutivo. Entre las interrogantes
figura el origen de los 96 mil dólares
gastados en el alquiler del avión usado
por el mandatario boliviano en una visita de 24
horas que realizó a Cuba el pasado 2 de
junio. Además, a tono con las palabras
del denunciante, el costo operacional y de mantenimiento
de los dos helicópteros cedidos por Hugo
Chávez en calidad de préstamo a
su par boliviano asciende a mil 500 dólares
por hora. La pelota pica en el lado del gobierno,
veremos si la pueden devolver con un golpe magistral
o si definitivamente quiebra la red de la raqueta.
De hecho, no creo que sean invenciones malintencionadas.
Sería insensato y ridículo dar curso
a una mentira en un órgano representativo
de vital importancia en un momento en que la pugna
política se torna cada vez más enconada.
De ser ciertas las acusaciones, no me extrañarían.
En Cuba gobierna una burguesía aunque use
el disfraz leninista de la dictadura del proletariado.
Igualmente se proclaman socialistas, pregonan
la igualdad de clases, criminalizan la propiedad
privada y utilizan el nacionalismo como maniobra
para dar lustre a una pretendida legitimidad.
Hace exactamente 50 años de la publicación
de La Nueva Clase. Un libro en el que el yugoslavo
Milovan Djilas reflejó las fechorías
cometidas por el poder comunista tras la sombra
de los discursos y otros medios de manipulación.
Lord Acton, historiador británico, afirmó
hace más de un siglo: "El poder corrompe
y el poder absoluto corrompe absolutamente".
Lo más peligroso, de ser comprobadas la
existencia de irregularidades, es que Evo aún
no es el cacique de Bolivia.
Si algún día alcanza tal notoriedad,
ya no habrá espacio para ponerlo en tela
de juicio. Los contrapesos del poder serán
historia del pasado. Los recuerdos de aquel humilde
líder cocalero, ¿se los habrá
llevado el viento?
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