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POLITICA
Siempre cubanos
José Antonio Fornaris, Cuba-Verdad
LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - Durante
más de 47 años, Fidel Castro pronunció
cientos de discursos que consumieron miles de
horas, en escenarios nacionales y en el exterior.
El costo de esos discursos a la economía
nacional tal vez nunca lo sabremos.
Cuando Castro salía al exterior, llevaba
dos aviones, todo tipo de equipamientos y decenas
de ayudantes y guardaespaldas de la Seguridad
del Estado, rememorando los tiempos en que mostrar
la opulencia de la monarquía era un síntoma
de poder económico y político.
En lo interno, de acuerdo a la necesidad política
del momento, se detenían las labores en
el país para escuchar las audiencias públicas
de Castro. Los medios, maratónicamente,
se dedicaban a difundir y reproducir sus palabras.
Y el papel, las señales de radio y televisión
cuestan mucho dinero.
La justificación era que el gobernante,
con sus discursos, quería mejorar el mundo,
y muy especialmente a Cuba. Pero ahora, el comandante
dice que el mundo está peor que nunca,
y aunque oficialmente nadie lo diga, Cuba también
está peor. Así que, en el mejor
de los casos, tanta palabrería fue una
pérdida de tiempo. Y los gastos en discursos
fueron un abuso contra la población cubana.
Hace once meses que Castro no hace discursos.
Su prolongada enfermedad se lo impide. Pero desde
el 29 de marzo comenzó a escribir "reflexiones",
las que se publican en todos los medios de comunicación
impresos, y la televisión realiza programas
dedicados a valorar la importancia, en algunos
casos mundial, de los escritos de Castro.
¿Qué significan en la vida real
esas "reflexiones" para los niños
que pierden su cuota de leche a los siete años;
para las amas de casa que a diario tienen que
emprender batallas contra los demonios para que
su familia pueda comer aunque sea una vez al día?
¿Qué dicen las "reflexiones"
a miles de familias que llevan años esperando
para tener la oportunidad de rentar una vivienda?
¿A los jóvenes que desean vestirse
bien y a la moda? ¿A los profesionales
que desean comprar un auto, y a todos los trabajadores
que tienen el derecho a ganar un salario que cubra
sus necesidades primarias? Nada, absolutamente
nada bueno.
Se pudiera pensar que como parte de una egolatría
incontrolable era necesario, en los momentos finales,
continuar presente, y pasar a la historia con
ciertos rasgos humanistas.
Comentando el tema con un colega de la prensa
oficial, me dijo que con la "nueva onda"
de que las leyes laborales tenían que ser
cumplidas al pie de la letra, Castro debe cobrar
sólo la mitad de su salario, porque es
lo que le corresponde por encontrarse enfermo.
Y por lo tanto, se ha puesto a escribir para los
periódicos nacionales, con el fin de que
le entre un poco más de dinero, y así
ir campeando la situación.
La reflexión del colega me pareció
formidable. Eso aporta mucho a los ciudadanos,
porque es una prueba más de que nunca dejaremos
de ser cubanos.
jofornaris@yahoo.com
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