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SOCIEDAD
En la carretera
Rafael Ferro Salas, Abdala Press.
PINAR DEL RIO, Cuba - Enero (www.cubanet.org)
- A las ocho de la mañana llegó
la policía al lugar de los hechos. Un grupo
de gentes se reunía alrededor del cadáver
de la res.
-Le cortaron las partes estando viva. Es criminal
lo que hicieron con esa vaca.- dijo un mulato
del grupo.
Los de la policía tiraban fotos y estudiaban
el terreno buscando evidencias. La noche anterior
entraron los ladrones a la finca de un campesino
y después de robarle una vaca la sacrificaron
a orillas de la carretera. El cuerpo del animalito
estaba cercenado en los cuartos traseros.
Cuando salí del lugar pude ver al hombre
sentado al borde de la carretera. Fumaba y miraba
hacia un sitio perdido más allá
de las lomas y el monte. Llegué a su lado
y lo saludé. Enseguida empezó a
conversar, como si me estuviera esperando para
desahogarse botando las palabras.
-Esa era la única vaca que me quedaba.
De la leche de ella estaba alimentando ahora a
mi nieto. Es un crimen lo que han hecho con el
animalito. Eso no se hace ni con los animales,
hombre.
-Bueno, a lo mejor los de la policía dan
enseguida con los ladrones y
El campesino no me dejó terminar de hablar.
Se levantó, y antes de alejarse me dijo:
-Los de la policía son los primeros que
están en arreglos con los bandidos que
roban reses por toda esta zona, compadre. Nunca
voy a confiar en ellos. En los setenta y seis
años que tengo nunca había visto
tanta corrupción como la que hay ahora.
Ya no se sabe quiénes son los bandidos
y quiénes los policías.
Miró por última vez al lugar donde
las gentes rodeaban la vaca mutilada y se alejó,
como si a partir de ese mismo instante estuviera
ajeno a todo lo que había pasado la noche
anterior.
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