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CULTURA
Un libro inolvidable
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) -
Anoche soñé que le pedía
a mi madre que me diera golpecitos en la espalda
para aliviar la tos repentina. Mamá falleció
hace más de dos años. Luego (magia
de los sueños), me sorprendí alegremente
cuando vi en su antiguo trabajo a un amigo que
partió para Miami hace seis años.
Solamente en sueños he vuelto a verlos.
Me desperté con una sensación de
pérdida y recuerdos que regresan de lo
hondo.
Hay libros que se quedan. Otros que pasan. Los
primeros son aquellos que agitan en la memoria
esos recuerdos indelebles. Uno de esos libros
es El Mañana: Memorias de un Exodo Cubano.
Desde tiempos remotos, los testigos de los desplazamientos
masivos de personas han dejado testimonios magníficos.
Este éxodo moderno fue capturado inteligentemente
por una sobreviviente en 320 páginas.
Lo insólito de esta historia no está
en la calidad del texto, sino en que el libro,
como un boomerang, ha traído de regreso
a Cuba los recuerdos y el desgarramiento que una
joven de dieciséis años padeció
a causa del desarraigo.
Tal como el mito de la serpiente que se muerde
la cola, quizás con este libro la autora
cierra un ciclo de su vida. Escribir sobre la
condición traumática de una adolescente
puede ser una manera de saldar cuentas con la
vida.
Mirta Ojito, periodista, ganadora del Premio Pulitzer,
once años después de su arribo a
los Estados Unidos, maduró sus vivencias
durante 25 años para volcarlas en este
libro, originalmente publicado en inglés
bajo el título Finding Mañana: A
Memoir of a Cuban Exodus.
A partir de su propia historia la autora nos muestra
la historia de un éxodo que aún
continúa. La tragedia de familias cubanas
separadas por contingencias socio-políticas
que han cambiado para siempre el destino de sus
protagonistas, como hojas de un árbol arrancadas
por el viento de una tormenta.
En su relato, Mirta Ojito nos transmite el testimonio
de decenas de miles de cubanos que deciden dejar
atrás su isla para vivir su propia vida
y cambiar su destino.
Aún cuando en la estructura del texto se
descubren los recursos de una periodista con talento,
no dejan de sentirse los latidos del pulso de
la mano de quien lo escribió. La autora
plasmó hábilmente sus recuerdos,
y dejó con ellos su propio corazón.
Quien tenga la suerte de leer El Mañana:
Memorias de un éxodo cubano, de la actual
profesora de periodismo de la Universidad de Columbia,
en Nueva York, encontrará, aparte de los
recuerdos de una adolescente, un crudo testimonio
familiar de los años 60 y 70 en Cuba.
Encontré en la página 16 un ejemplo
de ello: "Mis memorias más tempranas
no son las de hacer amistades, sino de perderlas".
Líneas más abajo, en la misma página,
reafirma lo anterior, pero con una vivencia extraída
de su mundo más cercano: "Con el tiempo,
mis padres, mi hermana y yo nos sentábamos
a planear nuestros fines de semana y nos dábamos
cuenta de que ya no nos quedaba a quién
visitar."
Del insilio al exilio, son las oportunidades existenciales
que nos deja la escritora en su libro. Y con ese
recorrido, nos pone frente a los ojos la realidad
de uno de los sucesos más trágicos
que sacudió a país hace 49 años.
No oculto que tuve un previo acercamiento a la
obra de Mirta Ojito cuando vi el documental Mariel
25 años, basado (como el libro) en los
sucesos del éxodo y las entrevistas a varios
de sus protagonistas. No obstante, leí
el libro de testimonio de la Ojito como nuevo.
Las imágenes audiovisuales no disminuyeron
mi interés. Hallé en la obra apreciaciones,
argumentos y juicios más abarcadores en
el orden conceptual que la dinámica del
audiovisual no permitió.
Leer El Mañana: Memorias de un éxodo
cubano, significa para quienes vivieron esa etapa
volver a vivirla, y para quienes nacieron después,
la historia de los protagonistas. Por eso hay
quien dice que son los periodistas quienes escriben
el primer borrador de la Historia.
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