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SOCIEDAD
El gran drama cubano
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) -
Ni los cubanos ricos de ayer, ni los pobres de
hoy, se han librado de los daños físicos
y morales inflingidos por el régimen cubano,
entre los que se incluye la división de
la familia. Miles de cubanos fueron despojados
de sus bienes materiales; otros miles terminaron
sus días en el Estrecho de Florida, y más
de dos millones en el exilio, siempre doloroso.
La Historia de este sufrimiento tiene casi medio
siglo, y ya todo se sabe; también el drama
que ha vivido la familia de los hermanos Castro,
dividida, pero oculta a la vista del pueblo, porque
esa familia es también un secreto de estado.
El árbol genealógico de los Castro
carece de valor histórico, aunque la vida
actual de los hermanos será analizada e
investigada por generaciones futuras, capaces
de descifrar sus detalles más insignificantes.
Para cuestionarla habrá que tener en cuenta
el testimonio de los ex agentes de la Seguridad
del Estado, residentes en los Estados Unidos,
quienes describen en los canales de la televisión
de Miami cómo se desenvuelve la vida de
los gobernantes. Se trata de testimonios de primera
mano que luego se convierten en cassettes que
circulan de casa en casa, y a través de
los cuales se conoce a la familia más secreta
del mundo.
El círculo de poder de los hermanos es
pan comido en La Habana gracias a las entrevistas
realizadas por los periodistas María Elvira
Salazar y Oscar Haza a los ex agentes Delfín
Fernández, Camilo Pérez Villanueva,
José Cohen y otros, en sucesivos programas
de los canales 22 y 41.
Según contaron dichos ex agentes, las familias
Castro viven en grandes mansiones pertenecientes
a la antigua aristocracia cubana -una de ellas
propiedad del exiliado Francisco Camaño-,
situadas en la calle 160, al fondo de Jaimanitas,
una amplia zona rodeada de pinos para que no se
vean las casas. Campos minados, postas de hombres
bien armados, estaciones de satélite; un
gran perímetro de calles llamado Punto
Cero, que no aparece en los mapas turísticos
de La Habana. Es el lugar donde viven los hermanos
con sus esposas, hijos, nueras y nietos.
Dicen que en estas casas no hay lujos: inodoros
de oro macizo como los de Sadam Hussein, pero
sí todas las comodidades del mundo. El
presupuesto para satisfacer las necesidades de
las familias es ilimitado.
Estamos ante el gran drama cubano que golpea a
todos por igual: la división familiar.
Se necesitaría un Dostoievski para que
el sufrimiento de los últimos 48 años
de la familia cubana fuera relatado en toda su
profundidad, sin excluir a las familias de los
hermanos Castro.
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