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EDUCACION
Estudiantes otra vez
Yosvani Anzardo Hernández, Jóvenes
sin Censura
HOLGUIN, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - Al
dar inicio el periodo docente 1922-1923 en la
Universidad de la Habana, el estudiante de la
Facultad de Derecho Julio Antonio Mella interrumpió
al Secretario de Instrucción Pública
del gobierno de Zayas, González Manet,
quien hacía uso de la palabra porque, según
Mella, representaba a un gobierno podrido.
Recuerdo la primera vez que vi, en 1993, al entonces
ministro de Educación Superior Fernando
Vecino Alegret. Transcurría el curso escolar
1992-1993. El Instituto Superior Metalúrgico
de Moa estaba completamente fuera de control.
En la biblioteca un estudiante le preguntó
al ministro qué haría por el bien
de los alumnos, pues la residencia llevaba un
mes sin agua, los profesores comerciaban el aprobado
de los exámenes a cambio de un racimo de
plátanos y entrar al comedor era más
difícil que encontrar frutas en el mercado
estatal -y para colmo, lo que servían era
agua tibia con algunos granos de arroz.
El estudiante, a pesar de la verdad que proclamaba,
fue expulsado a los pocos días con el pretexto
de que escuchaba y amplificaba canciones de Willy
Chirino. Setenta años antes a Mella nadie
lo expulsó de la Universidad, a pesar de
que ese mismo año (1923), tomó (junto
a otros estudiantes) la sede del centro de altos
estudios y creó la Asamblea Universitaria,
desde donde pidió su autonomía.
Ayer, Mella comunista; hoy, estudiantes liberales
socialdemócratas, confundidos ideológicamente
unos, vertebrados en una realidad global los otros,
vapuleados e irrespetados todos.
El ministro y yo volvimos a encontrarnos años
después en la Universidad de Oriente. Varios
estudiantes reclamaban beneficios por la producción
de ratones de laboratorio, que eran vendidos por
el centro a 5 dólares el ejemplar. Los
alumnos no tenían la oportunidad de destriparlos,
o sea, utilizarlos en sus estudios. Era como romper
billetes; de sólo pensarlo se me humedecen
los ojos, y créanme, no lo digo por los
ratones.
Pasaron los años y seguimos hablando las
mismas boberías. En 2005 me prohibieron
acercarme a la Universidad Oscar Lucero Moya,
en Holguín, cuando se realizaba una reunión
entre el ministro y los estudiantes. ¡Y
me alegré! Después de todo, ni él
ni yo teníamos nada que decirnos.
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