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ECONOMIA
Lo mismo de ayer
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) -
Un estudiante de la Escuela Superior del Partido
Comunista de Cuba escribió un artículo
que publicó en el periódico habanero
Tribuna el pasado 14 de enero, y que a mi juicio
trata sobre uno de los clavos calientes del régimen
que muy pocos tocan en la prensa nacional.
El joven colega explica con lujo de detalles que
al no estar la producción nacional de alimentos
en condiciones de abastecer la demanda nacional
a través de la libreta (ni siquiera los
productos de primera necesidad) el gobierno se
ve obligado a importar el 84 por ciento de lo
que vende a la población en moneda nacional.
Según datos oficiales, se invierten de
1,200 a 1,300 millones de dólares al año
en importaciones de alimentos. Como es habitual,
se le echa la culpa al embargo comercial impuesto
por Estados Unidos a Cuba de que el país
no se haya podido desarrollar económicamente.
En mucho menos tiempo del que lleva en el poder
el régimen cubano, Japón, convertido
en ruinas tras la Segunda Guerra Mundial, es hoy
una gran potencia económica gracias a su
economía de mercado.
En Cuba, a pesar de que se dispuso de un enorme
subsidio soviético durante treinta años,
su dependencia a las importaciones tiene niveles
mucho más altos que los del pasado capitalista.
La Isla está muy lejos de satisfacer en
su propio suelo la demanda de alimentos de primera
necesidad como el arroz, la leche, el frijol,
el aceite, el pollo, etc.
Coincido con el colega de de la Ñico López
cuando dice en su artículo que "la
producción agrícola adolece de serios
inconvenientes que han sido analizados por funcionarios
del sector", los que piensan que sólo
a largo plazo puede tener solución este
problema nacional; cuando se optimicen los recursos
de que se disponen y se estimule moral y materialmente
al trabajador agrícola; cuando sean aprovechadas
al máximo las capacidades instaladas, y
las rotaciones de los cultivos cumplan con el
plan asignado.
Si todo esto se pone en práctica, es obvio
que nada tendría que ver éxito o
el fracaso del país con el embargo de los
Estados Unidos.
En el XIX Congreso de la Central de Trabajadores
de Cuba, el general Raúl Castro mencionó
ese difícil reto del trabajo ideológico
que es "lograr que el trabajador se sienta
dueño colectivo de las riquezas de la sociedad
y actúe en consecuencia".
Por supuesto, ni el agricultor, ni el panadero,
ni el obrero de una fábrica, que reciben
bajos salarios, se sienten dueños de lo
que producen porque nadie se engaña a sí
mismo, que es lo que exigen las leyes socialistas.
Los cubanos ni siquiera se sienten dueños
de las viviendas donde residen.
Si algo ha logrado el socialismo ha sido mantener
al país con un grado muy bajo de industrialización
y una agricultura subdesarrollada, dos graves
problemas que antes se le atribuían a la
existencia de enormes extensiones de tierra sin
explotar y a los medios de producción en
manos privadas. Hoy, con casi todas las tierras
bajo la propiedad del estado y de todos los medios
de producción, muy poco se ha logrado en
casi medio siglo. Cuba continúa siendo
receptora de artículos alimenticios de
Estados Unidos y otros países capitalistas,
algo que los economistas de izquierda criticaron
durante el pasado republicano y que apenas se
menciona en la prensa nacional.
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