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POLITICA
Aclaraciones para la historia
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba /Enero (www.cubanet.org) - Hace
unos días se destapó la olla de
grillos de los intelectuales cubanos, específicamente
la de algunos premios nacionales de literatura:
Miguel Barnet, Antón Arrufat, Senel Paz,
Enrique Pineda Barnet, Reinaldo González,
cuando fueron entrevistados en la televisión
antiguos comisarios encargados en la década
de los años setenta del siglo pasado, de
purgar a quienes de habían sido parametrazos,
luego de ser analizados por el Departamento de
Seguridad del Estado.
La tarea, propia de agentes encubiertos, no podía
realizarla el Consejo Nacional de Cultura, dirigido
por Luis Pavón, personaje que provocó
la inusitada controversia.
O los intelectuales mencionados tienen poca luz
larga para transitar por una carretera tan estropeada
y llena de huecos, o hacen como el peor de los
ciegos: el que no quiere ver.
En Cuba, a partir del triunfo de la revolución,
purgar, limpiar, purificar, eliminar lo que no
conviene a la creación del Hombre Nuevo,
estuvo siempre en el orden del día. Esos
elementos, según criterios del régimen,
impiden el normal funcionamiento del régimen
dictatorial. Son los que causan perjuicios al
desarrollo del socialismo.
Los intelectuales, egoístas a veces, se
olvidaron de los obreros y campesinos, víctimas
también del parametraje del régimen.
No sólo a los intelectuales se les ha obligado
a tomar purgante en Cuba. Wilfredo Cancio, periodista
de El Nuevo Herald, se equivoca cuando hace referencia
al "quinquenio gris" de la cultura cubana:
1970-1975. A lo largo de 48 años la técnica
del parametraje no ha cesado. En 1977, cuando
la Unión de Escritores y Artistas de Cuba
-UNEAC- separó de su membresía a
más de cien personas entre escritores,
pintores y otros intelectuales, fui parametrada,
a pesar de contar con tres libros de poesía
publicados. El primero por Ediciones R y los otros
por la propia UNEAC. ¿Quién o quiénes
en esa ocasión fueron los culpables?
Buscar culpables o chivos expiatorios no tiene
gracia. Tal parece que el miedo no ha desaparecido
o que no se desea llegar a la verdad porque se
puede caer en un abismo. Engañarse es de
bobos, no de intelectuales.
No me sorprende y lo confieso abiertamente, que
la UNEAC haya declarado -infeliz cortinita de
humo- que comparte la indignación de los
intelectuales que protestaron cuando vieron en
la televisión los rostros y las medallas
de quienes dirigían aquellos organismos
culturales, los que de forma fiel y obediente
llevaron a cabo las tareas de parametraje.
Ahora resulta que es el Instituto Cubano de Radio
y Televisión el que se ve obligado a ofrecer
no disculpas, sino explicaciones que no explican
nada.
Tremendo círculo vicioso el que se ha formado
para que el totí y el gobierno no tengan
que cargar con la responsabilidad de todo lo malo
que se ha hecho en casi medio siglo. Por si las
moscas, y por respeto a la Historia, todo está
clarito aquí.
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