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SOCIEDAD
CIVIL
Prensa independiente: peligros y amenazas
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - Hace
más de una década que informar de
manera independiente sobre la realidad en Cuba
tomó un camino diametralmente opuesto al
de la prensa oficial. Con el surgimiento de cinco
agencias de prensa se abrió una etapa en
la historia de la prensa cubana.
Sin embargo, algunos pretenden cambiar esa historia
para su conveniencia y provecho.
La incorporación de nuevas hornadas de
mujeres y hombres a la labor de la comunicación
después de marzo del 2003 sorprendió
a muchos, pero tampoco significó que fueran
reemplazados aquellos que fueron a parar a las
prisiones.
Ellos no han estado ausentes gracias a la presencia
de sus esposas agrupadas en las dignas Damas de
Blanco y por el constante llamado de recordación
del resto de los periodistas independientes que
continuamos informando al mundo.
La ausencia de los trabajos periodísticos
de los veintitantos informadores independientes
prisioneros del régimen se hace sentir
en la calidad de una prensa marcada por el riesgo
y el azar, más que por una profesionalidad
obtenida en el estudio sistemático.
No obstante, esto no quiere decir que la prensa
independiente haya perdido su razón de
ser, su identidad o sus mejores servidores. Muy
a pesar nuestro, algunas voces han pretendido
dar por inerte el fenómeno de la prensa
independiente cubana. Pero la labor de llevar
la información sobre la realidad cubana,
oculta por los medios oficiales, desmiente tales
repuntes protagónicos de unos y cálculos
ambiciosos de otros.
La preocupación de informar por un lado,
y la atención a las amenazas y la represión
de los órganos del régimen, no pueden
cegarnos la visión por completo y cometer
la negligencia de creer que los peligros que nos
acechan provienen solamente del aparato del gobierno
cubano.
Si queremos fundar las bases de la prensa cubana
del futuro democrático, nos vemos obligados
a demostrar que somos verdaderamente independientes
y nuestro juicio y labor informativa estarán
empujados a cumplir con la obligación que
el servicio público impone.
No a servir a un grupo, a un partido, a una persona
que por muy justamente que se haya ganado un lugar
destacado entre las filas de la oposición,
pretenda ocupar un espacio que los periodistas
independientes han logrado mediante el correcto
ejercicio de la comunicación.
Un lastre del periodismo oficial es que está
impregnado de partidismo y militancia. Fatal ha
resultado para la prensa independiente que algunos
espacios de influencia sean ocupados por uno o
dos nombres exclusivamente, los que no reflejan
evidentemente el abanico de criterios de muchos
periodistas independientes que acumulan cierta
experiencia.
Es lamentable que se pretenda desviar o incluso
eliminar los cauces que hasta ahora han vertido
una ayuda material al sostén de la labor
de la prensa independiente, cuando la labor de
la información brindada por los periodistas
está a la vista, y no en informes o proyectos
alejados sin de la realidad.
De bajar por la cuesta que los conocidos sepultureros
de siempre pretenden empujar a la prensa independiente,
sí estaremos contribuyendo a disminuir
el trabajo concreto del sector que más
resultados ha ofrecido en los últimos diez
años.
Para refrendar lo expuesto, propongo que cualquier
dudoso examine por quiénes y por cuáles
vías la existencia de una oposición
en Cuba ha sido divulgada sistemáticamente
más allá de nuestras costas. Y no
es precisamente por la prensa extranjera.
La gran desinformación que existe en
Cuba solamente se puede llenar mediante la retroalimentación
proveniente de canales de comunicación
conectados con las necesidades de información
del cubano, y son los periodistas independientes
los que estamos en contacto con la calle. Recogemos
directamente lo que dicen las personas, sus preocupaciones,
sus deseos.
Ahora bien, aquí está en buena
parte nuestro desafío: de mejorar incansablemente
nuestros mensajes, escoger lo que sirve. Saber
cómo comunicar mejor el mensaje, a quien
va destinado, y ofrecerle los temas que interesen
a ese público que espera por nosotros.
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