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DISIDENCIA
El Beny de Párraga
Juan Carlos Linares Balmaseda
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) -
A Juan Francisco Humberto Perugorría casi
nadie lo llama por su nombre. Le dicen Beny y
tiene 77 años.
La última ocurrencia del Beny tuvo lugar
el pasado 10 de octubre. Ese día despertó
con una simbólica idea de redención
patriótica: derrumbar la verja a la entrada
de su casa.
¡Basta de rejas! ¡Libertad para los
presos políticos! -expresó en alta
voz, mandarria en mano, ante varios miembros del
Movimiento Libertad, agrupación contestataria
que preside desde el año 2000.
A mediados de la década de los años
noventa sus toques de cazuela se hicieron famosos
en los arrabales de Párraga. Siempre se
realizaban el miércoles, el día
más atravesado de la semana, según
Beny, que asistía con un grupo de simpatizantes
cada miércoles a la parroquia de Santa
Bárbara. Concluida la misa caminaban unidos
hasta la vivienda número 15 de la calle
Villaverde, en el reparto La Esperanza. Beny ya
tenía alistados un cubo retorcido, una
palangana con huecos, un tibor desfondado y cuanto
chirimbolo metálico en desuso existiera.
Entonces comenzaba el concierto metálico.
Cada toque duraba un minuto. Enseguida cantaban
el Himno Nacional y el anfitrión tomaba
la asistencia de los participantes, para luego
redactar un informe de los acontecimientos: "Los
aquí firmantes nos mantenemos plantados
frente a la tiranía castrista. La actividad
opositora se hizo bajo el asedio y la gritería
de las brigadas de respuesta rápida. Esto
terminó del carajo".
Algunos compañeros recuerdan al Beny cuando
estaba preso y gritaba a los guardias: "Me
está subiendo la presión. Estoy
deseoso de morir para convertirme en otro mártir
del presidio político".
Beny hizo de la fotografía su profesión.
De joven fue dueño de un estudio fotográfico.
Luego de 1959 pocos cubanos han logrado tirar
una foto en el interior de un calabozo. Beny lo
consiguió. El sabe compensar las limitaciones
académicas con la ingeniosidad.
Beny nació en Artemisa. Antes de 1959
participó en acciones contra Fulgencio
Batista. Tiene un sentido del humor campechano.
Encomienda la protección de sus amigos
a un Apóstol de su creación: San
Guacatranca. "Hermanos míos -dice
al despedirnos-, cualquier dificultad que se les
presente arréglenselas como puedan".
Si alguien le pregunta por qué le dicen
Beny, responde: "¡Eso quisiera saber
yo!".
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