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OLA
REPRESIVA
Magia de reyes amigos alegra a niños cubanos
Miriam Leiva
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) -
Risas, alegres gritos, juegos libres de 36 niñas
y niños, hijos de muchos de los 75 prisioneros
de conciencia de la Primavera de 2003, y amiguitos
llegados con sus madres el Día de los Reyes
Magos, el 6 de Enero, desde Pinar del Río,
Provincia Habana, Ciudad de La Habana, Matanzas
Y Santa Clara.
El pequeño apartamento en Centro Habana
rebosaba con las 30 Damas de Blanco, las mujeres
de apoyo, y los pequeños que revoloteaban
por todas partes. Globos de colores y cadenetas
adornaban el recinto. Un pequeño arbolito
y un nacimiento del Niño Jesús cobijaban
las pequeñas cestas con regalos. De otras
provincias no pudieron llegar por la represión
gubernamental. Los niños, primero, colorearon
lindos libros y comieron caramelos. Luego apareció
un hermoso Santa Claus, que entregó de
obsequios. Respondían a sus nombres para
recibir las bolsas con muñecas, bates,
pelotas, yoyos, juegos de cocina, autos, libros.
Siguió el juego de poner el rabo al burro.
Gran alegría frente a la torta, apagar
una vela y colocarse de manera que los fotógrafos
improvisados pudiera retratarlos a todos. Pasaron
muchas horas de inusual confraternización
libre, sin temor, entre amiguitos con tensiones
similares, inexplicables para criaturas cuyas
vidas cambiaron un día súbitamente,
cuando a sus cariñosos y pacíficos
papás los sacaron precipitadamente de la
casa, tras revolverlo todo, llevarse muchos libros
y papeles que estaban a simple vista.
Llegaron los viajes a lugares lejanos, en esos
transportes molestos; las construcciones extrañas
y muchas veces sucias; un hombre delgado, demacrado,
con ropa extraña. Costó trabajo
comprender que era papá. Surgieron las
raras situaciones en la calle, y sobre todo en
la escuela, donde todos los niños miran
como si ellos fueran bichos raros y los maestros
procuran que coreen consignas. La fortaleza de
papá, sus explicaciones sobre la justeza
de sus ideas, la injusticia que se comete con
todos, y la estoicidad de mamá, logran
un precario equilibrio mental en edades tan difíciles
en la formación de los seres humanos.
Donaciones de personas y organizaciones no gubernamentales
de muchas partes del mundo, sensibilizados por
las lesiones psicológicas y la situación
precaria de estos niños; cubanos exiliados
y extranjeros solidarios, fueron los responsables
de tanta alegría y satisfacción.
Con dificultad pudo llegar la carga de tan preciados
artículos, según informaron las
organizadoras.
La mayor discreción fue necesaria para
convocar a las mujeres, y de ellas para trasladarse
días antes a fin de garantizar el júbilo
de sus pequeños. Muchas otras quisieron
estar presentes, y no alcanzaron el empeño.
Pero sus hijos no serán olvidados.
El Día de los Reyes Magos ha insuflado
vitalidad y fuerza a esas criaturas. También
ellos son cubanos, con todos los derechos de la
Convención del Niño que tanto dice
respetar el gobierno de Cuba.
La presencia de muchos de ellos, tranquilos y
felices, junto a 22 mujeres vestidas de blanco
en la misa de la Iglesia Santa Rita de Casia,
y al frente de la caminata por la 5ta Avenida
de La Habana el domingo, llenan de optimismo a
quienes están convencidos de la justeza
de sus convicciones, seguros de que para sus hijos
también habrá un futuro luminoso
en una Cuba nueva.
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