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SOCIEDAD
Cambio
Yosvani Anzardo Hernández, Jóvenes
sin Censura
HOLGUIN, Cuba - Febrero (www.cubanet.org) -
Un día de abril me levanté y estaba
nevando. Miré el termómetro en la
pared y marcaba 28 grados centígrados.
El suelo estaba blanco y continuaban cayendo lo
que en aquel momento me parecieron copos, y que
no eran más que flores de roble americano.
¡Que decepción! Pensé que
me había acostado en Cuba y amanecido en
Francia. ¡Dónde carajo se meterán
las alienígenas cuando más hacen
falta! De cualquier forma no me extraña
mi confusión, pues como en otras ocasiones
he dicho: en Cuba cualquier cosa es posible.
Imaginen que ya la historia de Camilo Cienfuegos
no llega hasta el vil y supuesto arresto del comandante
Huber Matos. El 6 de enero se celebró un
aniversario más del natalicio de Camilo,
y por primera vez se obvia la historia de Camagüey.
Evidentemente, el libro del comandante está
siendo leído por mucha gente.
Uno de los policías que participó
en el más reciente registro de mi casa
(práctica que me beneficia, porque es cuando
único aparecen las medias y otras prendas
que mi hijos esconden), me saludó tímidamente
en la calle y otro aseguró con vehemencia
no haberle hecho daño a nadie.
Hay gente que se acerca a manifestar su apoyo,
y hasta preguntan qué deben hacer. A todos
les digo lo mismo: no cooperen con el régimen
y ya están ayudando. Aunque confieso que
me siento tentado a dar tareas más concretas
a las mujeres bonitas, pero como ya me siento
una especie de ministro sin cartera, debo cuidar
mi imagen política.
Y sin embargo todo esto me tiene intrigado, pues
no tengo noticias de que todo el país esté
al mismo nivel.
Pero la cosa no termina ahí. La sede universitaria
local, de cuyo seno fui expulsado hace tiempo,
me permitió presentarme a la prueba final.
Claro, sigo sin derecho a asistir a clase y recibir
libros, y hasta la directora circuló la
información de que yo daría una
conferencia sobre no sé que. Por supuesto,
también fue desmentida.
En fin, si esto sigue así, no dudaré
más de la veracidad de las palabras del
Albino, un geólogo frustrado que asegura
que en Cuba hay un volcán dormido, que
despertará y hará erupción
en Oriente; la lava correrá por la carretera
central y cambiará el clima de Cuba.
Y como ya esto no puede empeorar más, por
favor Albino, que tu palabra sea santa y el volcán
acabe de explotar, aunque con la explosión
también explote yo.
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