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HISTORIA
Andrei Sajarov
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org)
- Cuando murió Andrei Sajarov, el 14 de
diciembre de 1989, Mijail Gorbachov expresó:
"No era un intrigante político. Era
una persona que tenía sus propias ideas".
Hoy, una avenida moscovita lleva su nombre. Es
respetado y admirado por todos y ocupa el lugar
que le corresponde porque Andrei Sajarov fue y
seguirá siendo la voz de la conciencia
de su patria.
Como físico destacado disfrutó de
todos los privilegios de la alta clase política.
Pero en 1968 hace público su compromiso
con quienes defendían los derechos humanos,
en medio de la dictadura soviética.
A partir de ese año, él y su esposa,
Yelena Bonner, con quien contrajo matrimonio en
1971, se dedican en cuerpo y alma a la lucha por
la libertad.
Sajarov recibe en 1975 el Premio Nobel de la Paz.
Por sus denuncias de violaciones a los derechos
humanos y su protesta pública contra la
intervención militar soviética en
Afganistán, fue deportado a la ciudad de
Gorki, donde el gobierno prohibía la entrada
a los extranjeros para que no se entrevistaran
con el disidente.
A pesar de ser un eminente físico, inventor
de la bomba de hidrógeno soviética,
Sajarov era considerado por el Kremlin como el
resto de los disidentes y defensores de los derechos
humanos: gente de la peor calaña, llevados
a juicios arbitrarios y sometidos a una terapia
psiquiátrica forzada, como traidores de
la patria.
En 1989 Sajarov es elegido diputado del Soviet
Supremo, lucha por la derogación del artículo
6 que proclama el papel dirigente del Partido
Comunista y redacta el proyecto de constitución.
Ese mismo año los soviéticos concurren
a las elecciones más libres que se celebran
desde 1917 y cae de su alto pedestal el comunismo,
después de más de setenta años
de fundado y sin haberse derramado una sola gota
de sangre.
El mito del homo sovieticus u hombre nuevo, considerado
como la más grande conquista del comunismo
en el poder, se desmoronó como un merengue,
y esos mismos hombres prefirieron la libertad
y el respeto a los derechos humanos cuando se
enfrentaron a unas elecciones libres, por primera
vez.
Así, el muro erigido alrededor del poder
se vino abajo. Andrei Sajarov tenía razón:
el hombre nace para ser libre.
En Cuba, en el año 1976, un intelectual
cubano, Ricardo Bofill Pagés, funda el
Comité Pro Derechos Humanos, inspirado
en la valiente trayectoria de Sajarov y Yelena
Bonner. Por esta causa es reprimido, encarcelado
y difamado en la prensa cubana. Hoy, Bofill es
una figura querida del exilio y también
de los miles de activistas que siguen sus pasos
en su patria.
Mañana, una avenida habanera también
podrá llevar su nombre.
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