|
ECONOMIA
Una reunión parcializada y contradictoria
Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org)
- El IX Encuentro Internacional sobre Globalización
y Problemas del Desarrollo finalizó en
La Habana el 9 de febrero. Expertos del mundo
entero, especialmente de América Latina,
algunos muy conocidos en Cuba por sus constantes
visitas y retóricas desfasadas, participaron
junto a especialistas cubanos para discutir problemas
tan candentes para la humanidad. Sin embargo,
estos encuentros periódicos, que pudieran
ser beneficiosos, dejan resultados mediocres por
su excesiva carga ideológica y análisis
parcializados.
La globalización, fenómeno en general
positivo, trae consigo en ocasiones también
elementos dolorosos para los pueblos y en su desarrollo
errores con consecuencias trágicas para
sectores populares. De ahí, el examen periódico
de su problemática podría considerarse
beneficioso. A su vez, es cierto que la humanidad
ha logrado avances notables en la lucha contra
la pobreza y el subdesarrollo, pero la miseria
todavía pervive en muchas regiones como
Africa y en un relativo alto grado en América
Latina, a pesar de los avances en la ciencia y
la técnica logrados que podrían
permitir una vida digna a todos los seres humanos.
El mismo proceso de integración está
acompañado de dificultades y a veces de
retrocesos, e incluso de dolorosos partos para
que puedan ejecutarse los acuerdos establecidos.
Integrar economías muy distintas con grandes
asimetrías constituye una tarea muy compleja
y preñada de escollos, aunque también
comporta ventajas para los países que llegan
a la complementación en un mundo cada día
más interconectado.
Europa, para llegar al punto de integración
actual tuvo que atravesar muchos años,
y aún hoy no ha podido alcanzar determinados
objetivos. Por ello, no deben asombrar los problemas
existentes en el MERCOSUR, el Pacto Andino, y
en la concreción de los tratados de libre
comercio entre Estados Unidos y naciones al sur
del Río Grande. Tomando en consideración
en ese último caso las abismales diferencias
existentes entre el gran coloso del norte y las
economías más débiles del
sur.
Lo anterior es cierto, pero de ahí a verlo
todo con un sentido negativo como siempre se presenta
en los eventos celebrados en La Habana, sin observar
los avances en muchas áreas del mundo,
es como estar en el bosque y no ver los árboles.
Actualmente, sectores enormes de la humanidad
avanzan hacia el futuro, de lo cual son ejemplos
países tan importantes como China y la
India, naciones donde vive el 40 por ciento de
la población mundial. Esos países
que se han abierto al mercado y liberado sus fuerzas
productivas poseen crecimientos económicos
impactantes a la vez que reducen sus ancestrales
altos niveles de pobreza. Igual podría
decirse de Viet Nam, Corea del Sur, Malasia, Singapur,
Taiwán o Chile, por mencionar algunas naciones.
Resulta paradójico y ridículo que
esta reunión se realice en La Habana, capital
de un país auto aislado internacionalmente
y cada día más dependiente de las
dádivas de Venezuela; un país tiene
que importar hasta el azúcar para consumo
de la población. Es absurdo el tratamiento
de los problemas de la conservación del
medio ambiente, donde un por ciento elevadísimo
del suelo ha sido salinizado, erosionado, compactado,
en resumen, degradado; un país donde se
dilapidan los recursos hidráulicos, con
la pérdida del 60,0% del agua bombeada
para el consumo debido al mal estado de los conductos,
y donde las reservas de agua dulce, e incluso
las aguas marítimas cercanas tienen altos
niveles de contaminación.
Es un contrasentido que en estas reuniones se
discuta mucho sobre los problemas mundiales, pero
en modo alguno se haga un análisis de la
Cuba actual, inmersa desde hace años en
una crisis que ha impactado todos los aspectos
de la vida y que no se conoce cuando terminará,
por el absurdo capricho de mantener un antinatural
sistema totalitario.
En estas reuniones participan muchos economistas
y especialistas cubanos realmente bien calificados.
Sin embargo, que se conozca, lamentablemente esas
personas aceptan esa situación de manera
inexplicables, sin elevar sus voces de protesta
y haciendo el coro a la mediocridad característica
de estas reuniones, tornándose cómplices
de la cortina de falsedades tendidas sobre el
drama nacional. Esperamos que estos compatriotas
comprendan la trascendencia del momento actual,
la responsabilidad que ellos tienen con el pueblo
cubano, dejen atrás el temor y coloquen
los intereses de la nación por encima de
todo.
|