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ECONOMIA
Mercado múltiple
José Antonio Fornaris, Cuba-Verdad
LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org)
- El régimen de La Habana sufre de alergia
cuando se le menciona el multipartidismo. El ex
gobernante Fidel Castro lo calificó como
"multiporquería", y dijo que
eso era como fraccionar la bandera en mil pedazos.
E hizo énfasis en que José Martí
sólo había creado un solo partido.
¿Podría alguien imaginar a Martí,
tras fundar el Partido Revolucionario Cubano en
Nueva Cork, irse corriendo a Tampa y crear en
esa ciudad otro partido?
Pero, donde más se observan las buenas
intenciones cívicas del régimen
no es en su predilección por el partido
único, sino en la disposición de
que ese único partido tiene que ser el
comunista, calificado como "la fuerza superior
de la sociedad".
Sin embargo, a pesar de su visceral rechazo a
la existencia de varios partidos, el régimen
favorece la existencia de un mercado múltiple.
Es por eso que en la Isla tenemos no menos de
cinco mercados minoristas diferentes: el de hace
46 años, a través de la libreta
de racionamiento, con la que la población
compra los productos de la llamada canasta básica,
y que el ministro de Economía asegura que
se subvenciona anualmente con 948 millones de
dólares.
En esa canasta básica se adquieren mensualmente,
per cápita, 7 libras de arroz: 5 libras
al precio de 25 centavos cada una, y 2 libras
a 90 centavos; diez huevos, cinco a 15 centavos
la unidad, y cinco a 90 centavos; un cuarto de
litro de aceite, a 20 centavos; diez onzas de
frijoles, a 28 centavos la libra; cinco libras
de azúcar, tres refina y dos cruda, las
primeras a 14 centavos la libra, y la cruda a
10 centavos; una libra de pollo, muslo y contra
muslo, a 70 centavos, y diez onzas de pescado;
aunque hace mucho tiempo que no se vende pescado
por la canasta básica. El pescado lo sustituyen
con diez onzas de pollo.
Ese tipo de mercado puede ofertar también,
una vez al mes, algo que se conoce como picadillo
saborizado, algunas onzas de galletas de sal,
un tubo de pasta dental que hay que compartirlo
con otras dos personas que estén en la
libreta, y un kilogramo de sal cada tres meses.
También un litro de leche diario para los
niños entre 0 y siete años, al precio
de 25 centavos.
Otro mercado minorista es el paralelo. En el mismo
se venden algunos de los productos que están
en la canasta básica. Por ejemplo, arroz,
entre 3 cincuenta y 4 pesos la libra, y el pollo,
a 23 pesos. A veces también se logra encontrar
huevos a 1 peso 50 centavos la unidad. En ese
tipo de mercado también se puede comprar
jamonada, a 20 pesos la libra; jamón de
pierna a 35, y algún tipo de pescado, a
20 pesos.
Existe también el mercado agropecuario,
que a su vez tiene tres subdivisiones. Una donde
se compran papas, y algún que otro producto
del agro por dieta médica a través
de la libreta de racionamiento. Otra zona donde
venden los pequeños agricultores autorizados
por el estado, y la tercera donde el propio estado
comercializa los productos de los agricultores
a un precio menor al de los campesinos.
Por ejemplo, los campesinos venden la libra de
carne de cerdo a 23 pesos y la de carnero a 21,
y el estado vende la de cerdo a 21 y la de carnero
a 20. Así sucede con cualquier otro producto
proveniente del campo.
Ahora bien, el estado, aunque es dueño
del 80 por ciento de las tierras, no tiene la
capacidad para estar presente con sus productos
en todo el país, y los precios, en relación
con los salarios, son extremadamente altos. Los
campesinos dicen que tienen que vender caro porque
sus gastos en impuestos, transportación
e insumos para sus siembras y cosechas lo obligan
a ello. El estado hace silencio y no explica el
por qué de sus precios.
El cuarto mercado minorista es el que vende en
moneda convertible. Allí hay que acudir
de todas formas para encontrar los productos necesarios
de higiene y carne de res. El estado, que es el
gran empleador, no paga en moneda convertible,
pero la vende en las llamadas CADECA (casas de
cambio) a 25 pesos cada una. Allí se cambia
el dólar estadounidense: 80 centavos de
peso convertible por un dólar.
El estado, en algunos sectores productivos o de
servicio de interés para sus políticas,
gratifica a los empleados con 12 ó 15 pesos
convertibles mensualmente. Pero, ¿de dónde
llega realmente el dinero para comprar en este
mercado? Del exterior, a través de las
remesas familiares. Los precios en ese mercado
son alucinantes. Un kilogramo de carne de res
cuesta más de ocho pesos convertibles,
y un kilogramo de pollo 2 pesos 75 centavos.
Lo bonito de todo esto es que el salario promedio
en Cuba es de 250 pesos. Es decir, diez pesos
convertibles.
Dentro de ese entramado no puede faltar el mercado
negro, que llega hasta la misma puerta de las
casas, lo que es una ventaja. Además, es
un poco más barato que el de los pesos
convertibles y se puede pagar con las dos monedas.
Y tiene la desventaja, según algunas personas,
de que te pueden vender productos adulterados,
aunque esto no es privativo de ese mercado. En
el de moneda convertible también pueden
pasarte gato por liebre.
Este embrollo de tantos mercados minoristas es
difícil de entender para alguien que no
sea un cubano residente en la Isla. Alguien de
fuera debe pasar un postgrado en Ciencias Comerciales
para lograr ponerse a tono con tan disímiles
maneras de mercar.
Lo llamativo es que todo eso tiene solución.
La prueba es que, al parecer, en ningún
país del mundo hay tantos tipos de mercados
minoristas. ¿O será esta una engañifa
del régimen para hacernos creer que el
mercado múltiple minorista es igual que
el multipartidismo?
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