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CULTURA
Los años 50
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org)
- Hace unos días, entre los libros de uso
que oferta la librería Cervantes, situada
en las calles Obispo y Bernaza, en la Habana Vieja,
encontré el ejemplar Los años 50,
editado en 2001. Se trata de una compilación
de reportajes publicados en la desaparecida Revista
Carteles entre 1954 y 1959, realizados por el
escritor y militante comunista Oscar Pino Santos,
quien después abandonaría su vocación
de reportero para trabajar como diplomático
en China, Naciones Unidas y como profesor en la
Universidad de Harvard.
Pino Santos es autor de innumerables ensayos y
ponencias sobre temas históricos y económicos
relacionados con Cuba, y de una veintena de libros.
El último se titula Fidel, el Ché
y Mao, editado en México en 1997.
El libro al que quiero referirme refleja, como
dice su solapa, una amplia visión sobre
la dramática era de los años 50
del siglo pasado, gracias también a las
excelentes fotografías de Raúl Corrales.
En dichos reportajes, Pino Santos hizo énfasis
en los problemas ecológicos que sufría
la Isla, la que, según señaló,
corría el riesgo de convertirse en un desierto
a consecuencia de la devastación forestal.
Denunció también los cien millones
de pesos que invertían los cubanos en el
juego de la charada, la bolita, los billetes de
lotería, y sobre todo, la pobreza de la
zona costera en la Ciénaga de Zapata y
de otras regiones rurales.
En 1959, con el triunfo revolucionario, este infatigable
y avezado reportero continuó relatando
los problemas que más afectaban al país,
como por ejemplo, el desempleo, una economía
dependiente y subdesarrollada, la emigración,
el bajo nivel de vida de la población,
etc.
Hasta ahí su visión de un país
que a partir de esa misma fecha, comenzó
a retroceder. Nunca más la prensa nacional,
en manos del gobierno, ha podido realizar trabajos
de fondo a base de estadísticas pasadas
y presentes, como los de Pino Santos. Por sólo
poner un ejemplo, el gran problema que sufre Cuba
con la emigración. Por los años
cincuenta, Pino Santos se preguntaba por qué
los cubanos abandonaban su patria, por qué
Cuba ya no atraía a los de fuera como antes,
cuando llegaron a la República más
de un millón de inmigrantes entre españoles,
judíos, chinos, europeos y de otras muchas
nacionalidades.
Uno de los reportajes que más me llamó
la atención del libro de Pino Santos hace
referencia a que Cuba dejó de cultivar
130 mil caballerías de tierra para comprar
a los Estados Unidos productos agrícolas
que podía haber producido en ellas, algo
que ocurre en estos momentos y que no se lee en
la prensa actual.
En otro de sus trabajos, publicado en 1959, critica
que la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958)
haya dejado hipotecado el país. Fue, dice
el autor, "la dictadura financiera más
irresponsable y corrompida que recuerda la historia
latinoamericana".
Y yo me pregunto: ¿podría algún
colega oficialista referirse en la prensa a la
abultada deuda externa que ha contraído
Cuba a partir de 1959, calculada en aproximadamente
40 mil millones de dólares?
Es de pensar que, como consecuencia de tantos
silencios y vacíos en la prensa nacional,
en el Festival de la Prensa Escrita, celebrado
en La Habana el pasado mes de enero, se haya discutido
sobre ese conflicto al que se enfrentan los periodistas
asalariados del régimen con relación
a su fidelidad a la nomenclatura y la necesidad
de reflejar en los periódicos y revistas
de la nación los graves problemas que sufre
el pueblo.
Para un periodista oficialista esto es casi imposible.
Es por eso que es tarea de la prensa independiente
escribir sobre la vida en Cuba y sus graves conflictos.
Esto nos enorgullece, porque es la única
forma de ser honestos y leales con nuestros hermanos
de la Isla y del exilio.
Oscar Pino Santos y muchos otros pudieron escribir
de forma libre e independiente bajo la pasada
dictadura. Durante la actual es sumamente difícil.
Lo sabemos por experiencia propia.
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