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CULTURA
La película que me devolvió el tiempo
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org)
- Dreamgirls es la película más
pedida ahora mismo en el banco de alquiler de
vídeo y DVD más próximo.
La cinta, inspirada en la historia de un célebre
grupo vocal femenino de los 60 y 70, proporciona
el placer de escuchar varios números musicales
popularizados por The Supremes. Y conocer el despegue
musical de las aclamadas solistas.
Esta película de reciente factura (2006),
ya ganadora de premios y con varias nominaciones
para los Oscar de este año, navega también
por la historia musical de la Motown. Es la parte
que los cubanos jóvenes en aquellos años
nos perdimos.
Siempre anhelé conocer más de las
fabulosas cantantes negras que formaban el grupo
y de la excelente calidad vocal del conjunto.
Las canciones ejercieron también un atractivo
singular para mí.
En aquellos años solamente podía
escucharlas por la radio extranjera, porque a
diferencia del resto del mundo, la música
cantada en inglés no tenía cabida
en las emisiones de la radio nacional. Lo mismo
sucedió con The Beatles y otros grupos
de la época. Tal vez por eso, hoy, cuando
escucho a los jóvenes disfrutando el Hip
Hop y el Regguetón, no los desapruebo del
todo. Vale la pena disfrutar la música
de la época sin que alguien venga a decirme
que es diversionismo ideológico.
Recuerdo que en aquellos años las canciones
en inglés más difundidas en Cuba
eran canciones protesta en las voces de Joan Báez,
Peter Seeger, y el Old Man River en la voz poderosa
de Paul Robeson.
Con la mirada sobre esta línea usted pensará
ya como yo, que sufrí el embargo de algo
a lo que tenía derecho con solamente sintonizar
una emisora de radio. Por el mismo mar de la censura
navegaron cientos de miles de aficionados cubanos
a la música cantada en inglés.
Por tal motivo no sentí satisfacción,
sino pena, el pasado domingo 4 de febrero cuando
en el programa dedicado al cine del canal 6 de
televisión pasó un breve comentario
e imágenes de Dreamgirls. Sentí
pena por el tiempo que he perdido, y por tantos
otros a quienes, como a mí, se les negó
la oportunidad de disfrutar de la música,
a cuenta de un supuesto ideal político-ideológico.
Tal vez ahora se exhiba la película, repleta
de preciosas canciones. Pudiera también
resultar que dediquen a The Supremes un parque,
donde ocurrió el derrumbe de cualquier
inmueble agotado por la falta de mantenimiento,
e incluso instalen sus figuras broncíneas
sobre un banco, como resultó con el ex
Beatle John Lennon, convertido casi en el oportuno
Maicovski del rock de aquellos locos 60.
Allí los nostálgicos de sus canciones
y los flamantes admiradores de la película
podrán llevarles flores y organizar un
espectáculo anual a cargo de cualquier
organización negra estadounidense que traiga
donaciones a Cuba. No obstante, a mí y
a usted, donde quiera que me lea, ¿quién
nos devolverá el tiempo robado?
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