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ECONOMIA
¿Regresa el perfeccionamiento empresarial?
Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) -
El Perfeccionamiento Empresarial (PE) comenzó
a aplicarse a partir de agosto de 1998 en los
establecimientos civiles. Tuvo su origen en una
experiencia de las empresas de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias (FAR) en 1987. El sistema tiene
como objetivo flexibilizar la gestión administrativa,
a fin de lograr mayor eficiencia, acompañada
por un incremento de los estímulos materiales
para aumentar la productividad.
Poco se conoce de todos los elementos que componen
este sistema, pero según lo publicado,
los directores de las empresas tienen un rango
de decisión más amplio, comprendidos
el fondo salarial, el establecimiento de los surtidos
a producir, los servicios a brindar y la determinación
de inversiones a realizar.
Este proceso en la vida civil fue avalado por
el V Congreso del Partido Comunista y se implantó
con mucha propaganda dentro del marco de las reformas
iniciadas en la década de los años
90. Sin embargo, a partir de 2002 se inició
un proceso de re-centralización de la economía,
lo que paralizó e hizo retroceder las reformas.
Y no se habló más del Perfeccionamiento,
tomándose medidas que prácticamente
paralizaron los objetivos que se buscaban.
El gobierno decidió que las empresas entregaran
sus fondos en divisas a la Caja Central del Estado,
y se crearon requisitos para la firma de los contratos
con el exterior, para la compra y venta de productos,
entre los cuales está solicitar autorización
a los niveles superiores, incluido un grupo formado
en el Banco Central. Esa política lesiona
la independencia de las empresas y está
en plena contradicción con las bases del
Perfeccionamiento, aunque no se reconozca públicamente.
Como consecuencia, en 2005 hubo muy pocas solicitudes
de incorporación de empresas al PE. Actualmente
parece que esto pudiera cambiar, pues en la prensa
de vuelve a hablar del Perfeccionamiento y se
reiniciaron los debates sobre el mismo en el XIX
Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba
(CTC), efectuado en septiembre de 2005. Otra señal
importante ha sido la extensa entrevista al Coronel
Armando Pérez Betancourt, secretario ejecutivo
del Grupo Gubernamental para el Perfeccionamiento
Empresarial, publicada en el periódico
Granma el 23 de enero.
En esta ocasión, el Coronel Pérez
Betancourt ofreció cifras sobre el estado
del PE, pero lo más importante es la referencia
a que se ha presentado a la consideración
del gobierno un proyecto de Bases Generales, donde
se plantean cambios y adiciones, lo que indica
un retorno al PE.
Adicionalmente brindó datos sobre el estado
del PE y la economía en su conjunto. Manifestó
que 767 empresas civiles aplican el Perfeccionamiento,
las cuales, sumadas a las 77 de las FAR, representan
el 32,0% del total de las existentes en el país.
El porcentaje es bajo, si se tiene en cuenta que
el proceso de aplicación data de casi 8
años. Asimismo, el 25,5% de los trabajadores
participa en el sistema, cifra relativamente reducida
todavía. Sin embargo, las empresas que
trabajan con monedas convertibles sí tienen
un peso elevado, pues aportan el 64,0% de las
divisas.
Por otra parte, los niveles de productividad y
salarios son más altos en las empresas
comprendidas en el PE que las del resto de la
economía. La productividad es de 10 923
pesos por trabajador frente a 6 533 de las empresas
no incorporadas al sistema. El salario medio mensual
alcanza 487 pesos frente a 367; todo referido
a cifras oficiales al cierre del tercer trimestre
del 2006.
El Coronel Pérez Betancourt señaló
que el 38.0% del total de las entidades del país
trabajaron con pérdidas, mientras el 60,0%
de las que no están en el sistema registran
auditorías con calificación de deficiente
o mal por el estado de la contabilidad, datos
que reflejan el estado calamitoso de la economía.
Sobre los controles económicos manifestó
que se ha producido un retroceso, y señaló
"la contabilidad sigue siendo el Talón
de Aquiles del Perfeccionamiento".
Aunque puede afirmarse que el PE es un paso de
avance, sin duda resulta muy difícil progresar
por ese camino sin que al mismo tiempo se produzcan
transformaciones macroeconómicas de importancia,
y sin eliminar restricciones recientemente impuestas
sobre la centralización de las divisas
y el derecho de las empresas a tomar decisiones
acerca de los contratos a firmar; regulaciones
que las convierten en peleles de la burocracia
y los organismos centrales, con serias afectaciones
a la eficacia de la gestión.
En el plano macroeconómico la lista de
los problemas a resolver es imponente, como la
anarquía existente con los precios y salarios,
la excesiva burocratización, la dualidad
monetaria, la inmensa sobrecarga de trabajadores
en las empresas, que impide una eficiente organización
laboral, y el incremento de la productividad.
En fin, se requiere la liberación de las
fuerzas productivas bloqueadas y la conducción
del país hacia una economía moderna
y competitiva, que permita salarios reales dignos
para los trabajadores, que estimulen la laboriosidad
y posibiliten el despertar de las relevantes potencialidades
productivas existentes.
Sin desmeritar los esfuerzos del coronel Pérez
Betancourt y sus colaboradores desde 1987, el
Sistema de Perfeccionamiento Empresarial, en el
mejor de los casos, traerá relativas mejorías
a la económica cubana, pero no será
una solución si este proceso no contempla
cambios integrales en el sistema económico
nacional. Sólo será un balón
de oxígeno para un enfermo moribundo que
necesita algo más para poder levantarse
y andar.
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