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Galería
del horror
Jorge Olivera Castillo, Sindical Press
LA HABANA, Cuba, diciembre (www.cubanet.org) - El
Combinado Provincial de Guantánamo sigue siendo un motivo
para el asombro, el preámbulo de un viaje supersónico
que comienza en la perplejidad y termina en la consternación.
Cuatro rectángulos de concreto perfectamente alineados, las
casi invisibles alambradas en derredor, el imponente depósito
de agua en forma de torre, unos puntos que la distancia quiere convertir
en partículas ajenas e intrascendentes de la fotografía,
pero que en mi memoria son las garitas con sus moradores de fusil
en ristre y rostros sin espacios para una sonrisa.
Más allá otras prisiones con su arquitectura
simple y sus mensajes tan efectivos para abrir las compuertas del
pánico. Estoy en la órbita de un desastre. Kilo 8,
Taco Taco, Boniato, La Pendiente, Aguadores, se añaden a
este universo creado en el hogar de Elizardo Sánchez Santacruz.
“Es una muestra gráfica que evidencia la grave situación
existente en el ámbito de los derechos humanos en Cuba”,
me asegura el anfitrión.
No sólo se puede acceder a las cárceles de máxima
seguridad que aporrean la conciencia con el mismo ímpetu
de las palizas y maltratos ocurridos regularmente en esas zonas
donde lo humano es letra muerta. En las paredes, como las únicas
estrellas de ésta cosmografía están las instantáneas
de los 61 presos de conciencia adoptados por Amnistía Internacional.
Algunos con una leve alegría tomada
en los tiempos en que podían despertar junto a su esposa,
jugar con los hijos, decirle a la madre una frase de cariño
cualquier día de la semana. Otros, circunspectos, sin rastros
de pesimismo, quizás sorprendidos por el flash de cámara,
pero de ninguna manera aburridos o posando como héroes legendarios.
Hay sencillez y transparencia en las expresiones de quienes purgan
extensas condenas por el hecho de llevar a la práctica las
disposiciones de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
No hacen falta esfuerzos extras para sentir el eco de la inocencia
en los instantes de ese contacto íntimo entre los personajes
de las fotografías y quien los mira con los ojos del corazón.
Es también importante la acústica de los candados
dándole el punto final al encierro, los cerrojos chocando
con sus respectivos aros como puntuales artesanías del GULAG
tropical conformado por más de 200 prisiones y campos de
trabajo.
Eso sentí frente a los retratos de Nieves Morejón,
El Típico, Guamajal, Kilo 5 medio. Otras de las estructuras
para mantener unas de las poblaciones carcelarias más numerosas
del mundo. Entre 80 000 y 100 000 cubanos empotrados en esos edificios
perfectamente visibles gracias a los servicios del buscador Google.
Tuve la oportunidad de ver al Combinado Provincial de Guantánamo
de lejos, detenerme en sus perfecciones geométricas en las
que no podía pensar mientras era uno de sus huéspedes.
Repensar mis agonías, sacar experiencias bajo el polvo del
olvido junto a viejos amigos y visitantes extranjeros. Eso hice
en los interiores de una galería que abarcó, con singular
tino, los pormenores de una tragedia nacional.
Guillermo Fariñas, Marcelo López, Martha Beatriz Roque,
Félix Bonne, Vladimiro Roca estaban allí en calidad
de sobrevivientes, con sus testimonios siempre frescos en la memoria
del cautiverio y sus graves historias. Esta vez no eran figuras
congeladas sobre el papel. Rememoraban la estancia en esos predios
atrapados por la cámara aérea con precisión
de francotirador.
¿Cuántos años estuviste en la cárcel
de Boniato?, le pregunto a mi interlocutor. “Alrededor de
cuatro años”, me responde. A pocos centímetros
de distancia, el plano general de este complejo de edificaciones
congeladas sobre el papel y Elizardo Sánchez, con modestia,
despejando mi interrogante.
¿Crees que haya una mejoría, en Cuba, en el campo
de los derechos humanos? “Mi valoración a corto plazo
es pesimista”, acotó sin titubeos uno de los principales
organizadores de la exposición.
La iniciativa de la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación
Nacional ofreció una versión amplificada de lo que
viene ocurriendo desde el advenimiento del totalitarismo. Una idea
que esclarece y abre nuevos espacios para la reflexión y
la solidaridad en torno a los hombres y mujeres encarcelados por
oponerse a una dictadura.
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