6 de dciiembre de 2007
 
 
Opinión            
 

Un No positivo por el futuro de Venezuela

MIAMI (Miguel Saludes / www.cubanet.org) -El escepticismo de muchos ante lo que parecía ser el golpe mortal a las libertades en Venezuela, no se vio justificado. La propuesta de constitución socialista impulsada por Hugo Chávez fue derrotada en las urnas. No importa que el final fuera de foto flash, como indicara el propio presidente, debido a lo cerrado de las marcas.

La alegría es grande entre los que lograron esta hazaña. También para los que vieron desarrollarse el proceso desde las barreras con el temor del desenlace. La voz de los estudiantes levantó la barricada que puso freno a las intenciones autoritarias del mandatario. Pero ello no significa que todo haya terminado con la votación del 2 de diciembre. Aunque Chávez reconoció el fracaso, dejó abierta muchas interrogantes en las palabras tranquilizadoras dirigidas, más que a la nación, a sus seguidores y así mismo. El “por ahora” que pronunció, mientras animaba a los seguidores incondicionales del chavismo, encierra una velada amenaza para el futuro próximo. La frase, traída a colación en un contexto impropio, rememora el episodio golpista de 1992 que él protagonizara. Fueron las mismas palabras utilizadas cuando falló la intentona contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez.

No obstante el golpe ha sido fuerte para el presidente, que no cesa en enredarse en sus propias contradicciones. Horas antes de las votaciones arengaba a la población diciendo que quien no correspondiera a su aspiración de reelección ilimitada estaría votando a favor del presidente norteamericano George W. Bush. Además caracterizó de oligarcas a los integrantes del bloque opositor. Los resultados citados por el Consejo Electoral revelan que los números se han vuelto contra esta retórica, pues de tener razón Chávez, su homólogo de la Casa Blanca cuenta con un alto índice de popularidad en Venezuela. Igualmente de ser acertada su aseveración acerca de la pertenencia social de sus oponentes, ello colocaría a más de cuatro millones de venezolanos con una condición económica privilegiada.

Las reacciones de La Habana han sido parcas hasta el momento. Una breve notificación en la prensa cubana dio a conocer el revés, dando realce a los valores éticos y constitucionalistas de la revolución bolivariana. Una paradoja para quien se burla de su propia Constitución y mantiene un sistema electoral lleno de aberraciones. Si a los venezolanos les tomó esperar cinco horas para conocer los resultados preliminares de esta jornada, en Cuba demoraron cinco días para hacer público el por ciento de los que participaron en las últimas elecciones municipales. La cifra real no pudo ser verificada.

El mensaje enviado por Castro a su predilecto a pocas horas de conocerse el resultado del referendo, se destaca por la brevedad en el texto y por la despedida al estilo de Julio César. No pueden negar las ínfulas que les animan. Es notorio que en horas de la tarde, casi al iniciarse el conteo de las boletas en la nación sudamericana, en la Isla se daba a conocer la postulación de Fidel Castro para delegado a la Asamblea Nacional del Poder Popular. ¿Estrategia de distracción? ¿Signo triunfalista ante lo que se esperaba fuera la entronización incuestionable del socialismo venezolano?

No pueden dormirse las fuerzas democráticas en Venezuela, ni desestimar la recomendación del taimado Hugo, quien aconsejó a los ganadores hicieran buena administración de su victoria. Ahora los esfuerzos deben encaminarse a conservar el paso alcanzado el domingo. Las cifras oficiales dadas a conocer después del referendo evidencian que existe una fuerte polarización en aquella sociedad. Se requiere de un proyecto serio que remueva inobjetablemente las bases totalitarias que tratan de imponerse a la sombra del movimiento bolivariano. Las realidades que han propiciado el desbordamiento del chavismo no pueden perderse de vista. Ellas fueron los elementos de mayor arrastre en el bloque de los que apoyaron el Sí. La promesa de igualdad para todos sigue siendo una idea que prende con facilidad en las multitudes empobrecidas. Poco importa que al final se descubra que todo queda reducido a un improductivo e injusto igualitarismo. Ya para ese momento el poder, sustentado por los que son más iguales, deja pocos espacios para disentir.

Esta hora cero, como ha sido proclamada por diferentes medios de comunicación, tiene que seguir marcando pautas para el futuro. Este debe ser tiempo de una renovación en la mirada política, no solo de Venezuela, sino de todo el continente americano. Realmente la carrera acaba de empezar. Se avizora larga, con múltiples obstáculos a vencer. La meta es ambiciosa pero vale la pena el esfuerzo que consiga como lauro la democracia plena para todos, sin demagogias ni totalitarismos. El triunfo del No fue el disparo que marcó la arrancada.


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