PRENSA INDEPENDIENTE
Abril 30, 2007

REPRESION
Instrucción 40: laberinto financiero

Juan Carlos Linares Balmaseda

LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - Los lineamentos político-económicos de nuestro gobierno son de tipo mafioso. Lo comprobé personalmente una vez más, luego que el Ministerio del Interior me aplicara una medida restrictiva por intermedio del Banco Central de Cuba a través de Financiera Fincimex S.A.

A principios de 2007 supe que mi nombre y el de otros periodistas independientes, aparecía en una lista entregada a agencias financieras en el exterior del país con el propósito de impedir el envío de remesas a nosotros.

Indagué en Transcard (agencia cubano-canadiense que entregaba las remesas), en Fincimex (Financiera Sociedad Anónima a la cuál pertenece Transcard) y en el Banco Central de Cuba.

En las últimas respuestas que recibí del Banco Central de Cuba y de Fincimex se especifica que la suspensión temporal de esos envíos está motivada por la duda en cuanto a la procedencia de los fondos que se me enviaban. La funcionaria que firma la carta, licenciada Cecilia Pérez Delgado, alega que la medida se sustenta en la práctica internacional; las recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (FATF); las resoluciones y convenciones de la ONU sobre el financiamiento al terrorismo, el lavado de dinero y la corrupción; y sobre lo dispuesto en las leyes cubanas y las normas del sistema bancario nacional.

Me cuesta comprender que exista un acápite emitido por un organismo financiero internacional para limitar una exigua ayuda económica enviada a un reportero que escribe sobre la realidad de su país. ¿Es el periodismo terrorismo, lavado de dinero, corrupción? Si yo no puedo recibir remesas porque el supuesto fin de mi labor periodística es ilegal, entonces ningún cubano podría recibirla tampoco. Y pregunto: ¿Qué cubano recibe dinero de un familiar o amigo y no lo emplea en comprar en el mercado negro algún producto de primera necesidad? Por otra parte, si el gobierno de Cuba recibe donaciones de innumerables gobiernos y organizaciones no gubernamentales, ¿por qué yo no puedo aceptar donaciones en igualdad de condiciones?

Un simple juicio denota el menoscabo de los derechos económicos en Cuba: Los cubanos pueden recibir remesas de todas partes mediante las instituciones financieras estatales, y no pueden hacer transferencia en sentido contrario.

Cuando reclamé hace unas semanas al licenciado Humberto Guerra Pérez-Cuba, jurídico del Banco Central de Cuba, la respuesta me llegó de Nelson Martínez Díaz, director de la Vicepresidencia de Análisis y Objetivos Estratégicos del Banco Central de Cuba. En su respuesta responsabiliza a Financiera Fincimex de la suspensión del envío de remesas a mi nombre. Días antes Fincimex había responsabilizado verbalmente al Banco Central de Cuba.

En Fincimex me entrevisté con el asesor legal, licenciado Jorge Oliver Landa, quien fundamentó la inexistencia de representantes de la agencia Transcard y de otras agencias de capital mixto en territorio cubano. Según entendí las agencias Caribbean Transfers y Delivery Card, de las cuales soy cliente, son fantasmas financieros. Además:

-Fincimex es autónoma del Banco Central de Cuba y no tiene contacto con los extranjeros con quienes hace sociedades anónimas.

-La Cámara del Comercio de Cuba es quien avala las solicitudes de las sociedades anónimas, previa autorización de una licencia concedida por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de América, en caso que el asociado radique en ese territorio.

-El derecho a reclamación sólo lo tienen los depositarios en el exterior.

-Mi reclamación es absurda y desconoce de dónde pueda venir esa medida en mi contra.

Los funcionarios mencionados -relacionados con esta medida represiva ordenada por la Seguridad del Estado contra mi persona y demás colegas- no son los máximos culpables, aunque sí tienen una cuota de responsabilidad, que de hecho asumen, ya sea por miedo o compromiso laboral. Eso deben admitirlo. Sobre la licenciada que dirige el departamento de remesas en Fincimex noté que se sentía presionada por instancias superiores. Sin embargo, los que tomamos la decisión de enfrentar al régimen cubano recibimos muchas más presiones. La Seguridad del Estado, además de imposibilitar que nos llegue el dinero por las vías legales, intercepta los envíos que llegan a través de las "mulas".

Continuaré defendiendo mis derechos. Interpondré una acusación contra Fincimex. Exigiré una compensación por daños y perjuicios causados en el plano personal y familiar a consecuencia de la medida restrictiva denominada Instrucción 40 del Banco Nacional de Cuba. Y exhorto a mis colegas, victimas de esta instrucción, a reclamar por el mismo derecho.

Información relacionada

La Instrucción 40


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