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CRIMEN
Vandalismo a la cubana
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - Las
acciones vandálicas se asemejan mucho a
las terroristas. Las terroristas, por supuesto,
son más agresivas. Es por eso que no me
extraña nada que el vandalismo que ocurre
en Cuba con frecuencia, sobre todo con el transporte
público de la capital habanera, sea contemplado
como delito de desorden público y daños,
sancionado con penas que oscilan entre uno y dos
años de privación de libertad. Penas
leves.
Cualquiera puede no creerme si a esto agregamos
que los activistas de derechos humanos, en desacuerdo
con acciones violentas, ya sean vandálicas
o terroristas, son condenados a veinte años
de prisión, así como los periodistas
independientes. De los 75 que fueron llevados
a las cárceles castristas condenados a
largos años, sólo porque quieren
de forma pacífica democracia y libertad
para su país, hoy quedan 56. Entre ellos
los médicos Biscet y Marcelo Cano, el poeta
Ricardo González y varios periodistas.
En días recientes fueron condenados seis
jóvenes cubanos que la emprendieron a pedradas
con un ómnibus urbano de la ruta 9, que
fue sacado de circulación como consecuencia
de las agresiones sufridas.
Según la prensa capitalina, un rápido
operativo de la Policía Nacional Revolucionaria
logró capturar a los vándalos, todos
de la raza negra, cuyas fotos aparecen en el periódico
Tribuna del pasado domingo, y donde se aclara
(el periodista Yadier Balmach que escribió
la nota) que ninguno de ellos quiso declarar,
no mostraron arrepentimiento y hasta en ocasiones
miraban con desprecio a quienes los acusaban.
¿Acaso se trata de una acción de
protesta contra las malas condiciones del transporte?
¡Vaya usted a saber las motivaciones de
estos jóvenes nacidos bajo el llamado bloqueo
norteamericano, y por consiguiente, hombres nuevos
del socialismo!
De todas formas, sea lo que sea, esto me recuerda
a Cuba a finales de los años cincuenta,
cuando en una sola noche explotaron cien bombas
en la capital. Los revolucionarios del Movimiento
26 de julio no sólo asaltaban a tiro limpio
cuarteles y edificios del gobierno; también
destruían cabinas de radio, vidrieras y
ponían bombas en acueductos, cines repletos
de público y otros lugares. Hoy, aquellos
jóvenes son considerados héroes
revolucionarios.
Decididamente, al Movimiento de Derechos Humanos
de Cuba, que cuenta con miles de hombres y mujeres,
no le gustan de las acciones violentas de los
llamados revolucionarios, rebeldes, vándalos
o terroristas; como quieran llamarlos. Sin embargo,
aún así, pacíficos al estilo
de Mahatma Gandhi, los defensores de los derechos
humanos son más rechazados por el régimen
que aquellos que destruyen los ómnibus
del pueblo y no, por suerte para los gobernantes,
los autos blindados marca Mercedes Benz.
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